¿Debilidad del peso o fortaleza del dólar?

Enrique de la Madrid

Actualmente tenemos la inflación más baja de los últimos 45 años y el diferencial inflacionario entre México y Estados Unidos no justifica la debilidad reciente del peso; entonces, ¿qué otros factores explican las presiones en nuestra divisa?

Actualmente tenemos la inflación más baja de los últimos 45 años y el diferencial inflacionario entre México y Estados Unidos no justifica la debilidad reciente del peso; entonces, ¿qué otros factores explican las presiones en nuestra divisa?

Con el esquema de libre flotación, el valor real del peso mexicano con relación a otra divisa se determina por la paridad de poder de compra. Esto es que el mismo producto debe costar lo mismo en México que en otro país al hacer la conversión cambiaria. Así, la depreciación del peso con relación al dólar debería ser similar al diferencial de inflación entre ambos países.

Para ejemplificar lo anterior, supongamos que una pantalla de TV en México costaba 100 mil pesos en 2010 y en ese mismo año en Estados Unidos costaba 10 mil dólares con un tipo de cambio de 10 pesos por dólar. Si suponemos que en 2010 la inflación anual en México fue de 5%, en 2011 la pantalla costaría 105 mil pesos. Si asumimos que en Estados Unidos la inflación fue de 1% en el mismo periodo, la pantalla costaría 10 mil 100 dólares. Si el tipo de cambio permaneciera en 10 pesos, entonces comprar la pantalla sería más barato en Estados Unidos por 4 mil pesos. Para mantener la paridad de compra, el peso tendría que depreciarse a 10.4, equivalente al diferencial de inflaciones.

Tomando datos reales, desde el cierre de 2007 al final de julio pasado, la inflación acumulada en México fue de 34.1% y en Estados Unidos fue 10.4%. Entonces, el diferencial de inflaciones fue de 23.7%. Lo anterior quiere decir que para mantener la paridad de poder de compra con respecto al cierre de 2007, la cotización actual del peso frente al dólar debería haber sido de 13.24 pesos, alrededor de lo que cotizaba en octubre del año pasado, justo antes de que el peso experimentara una tendencia a la baja que lo llevó a los 16.2 pesos por dólar actuales.

Existe consenso de que son dos factores los que más han contribuido a la debilidad del peso. El primero de ellos es la apreciación generalizada del dólar ante la expectativa de que la Reserva Federal subirá sus tasas de interés, por lo que los inversionistas están cambiando sus carteras de inversión en otras divisas para regresar a activos en dólares. Lo anterior, se ha reflejado en la depreciación de 9.6% del peso mexicano contra el dólar en lo que va del año, mientras que el real brasileño ha perdido 23%, el peso colombiano 19%, el euro 8.7% y el peso chileno 11%.

El segundo factor detrás de la debilidad del peso son las operaciones de cobertura que realizan los grandes inversionistas. El peso mexicano es la divisa emergente más líquida y es la octava divisa que más se opera en el mundo, sólo por debajo de las monedas del G7; por esta razón la cobertura de más demanda es con el peso mexicano.

En momentos de elevada volatilidad, los inversionistas han optado por hacer coberturas cambiarias en pesos para cubrir pérdidas de otras posiciones. Por ejemplo, si un inversionista compró hace un año el equivalente a 100 mil dólares en bonos brasileños, la depreciación del real le ha generado una pérdida acumulada de 54% en dólares. Este inversionista sabe que cerrar posiciones implicaría aún mayores pérdidas dada la poca liquidez en esos mercados, y por ello recurre a una cobertura en pesos. Supongamos que pidió prestado un millón de pesos a 4% hace un año e inmediatamente los cambió por 76 mil dólares con el tipo de cambio de 13.17. Si esos mismos 76 mil dólares los cambia al tipo de cambio actual obtendría 1 millón 242 mil pesos, con lo que se pagaría el préstamo original más intereses. La ganancia por la operación de cobertura sería de 202 mil 000 pesos. Esta ganancia compensa la pérdida de sus inversiones en Brasil. Recientemente, este tipo de operaciones ha tomado un carácter especulativo, pues los inversionistas apuestan a que la demanda masiva de dólares que ellos mismos generan, continúe depreciando al peso y obtengan con ello mayores utilidades.

Es probable que al materializarse el alza de la tasa de la Fed y termine el proceso de ajuste en los portafolios globales, el peso recupere valor. Esto ya ha sucedido en ocasiones similares como en 2008 cuando el peso mexicano pasó de 10 pesos por dólar a 15.25 en mayo de 2009. Una vez que pasó el episodio más severo de la crisis, el peso fue recuperando valor y para mayo del 2011 disminuyó a 11.50.

Director general de Bancomext

[email protected]

@edelamadrid

TEMAS RELACIONADOS
Guardando favorito...

Comentarios