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La producción de metanfetaminas en México está perfectamente ubicada. De acuerdo con datos oficiales que publica hoy EL UNIVERSAL, el corredor de los estados del Pacífico, desde Guerrero hasta Baja California (con excepción de Sonora y Baja California Sur), se ha convertido en el territorio preferido del crimen organizado para alojar narcolaboratorios. En casi 10 años —de 2006 a agosto de 2015— se desmantelaron en esa zona más de mil 300 instalaciones clandestinas donde se procesaban drogas sintéticas.
En el país, Michoacán se ha convertido en estado clave para el tráfico de metanfetaminas. Ahí se desmanteló el grueso de los narcolaboratorios (460). Siguen Sinaloa, con 276, y Jalisco, con 181. En Guerrero, Colima, Nayarit y BC se han localizado 28, 19, 12 y 11, respectivamente.
No es casual que Michoacán haya tenido a la tercera parte de los laboratorios decomisados, pues Lázaro Cárdenas, uno de los principales puertos comerciales del país, ha sido punto de entrada para el ingreso de contrabando de precursores químicos utilizados en la elaboración de drogas.
La entidad —como otras más— lleva prácticamente una década tratando de erradicar la presencia de grupos del narcotráfico. En diciembre de 2006 el entonces presidente Felipe Calderón ordenó iniciar allí el despliegue de elementos del Ejército para combatir a los cárteles. Dos años después, en 2008, la capital, Morelia, fue escenario del estallido de dos granadas la noche del 15 de septiembre, y más recientemente la penetración del crimen organizado en corporaciones policiacas municipales detonó el surgimiento de grupos de autodefensas, lo que causó prácticamente la pérdida del Estado de derecho en amplias regiones.
Con esos antecedentes, ayer llegaron 500 policías militares a la entidad, de los 5 mil elementos anunciados por los gobiernos estatal y federal que se sumarán a los 3 mil policías federales que desempeñan tareas de seguridad pública, principalmente en los municipios de la Tierra Caliente.
Tras el desmantelamiento de laboratorios y cárteles como La Familia Michoacana, autoridades han anunciado que se entrará a una etapa de combate frontal al crimen por medio de la figura de un mando único policial, acompañado por fuerzas federales, que se regirá por estándares de calidad y confianza.
Uno de los puntos necesarios para transformar los cuerpos de seguridad es la profesionalización y los constantes controles de los elementos. Poco se logrará si no se recupera la confianza ciudadana, tanto en Michoacán como en el resto de las entidades que enfrentan el problema del narcotráfico. Ese debe ser el objetivo.
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