Educación, ¿sello del gobierno?

Editorial EL UNIVERSAL

Cada gobierno tiene un sello distintivo por el cual será recordado, aunque no necesariamente esa sea su intención. El de Felipe Calderón fue un periodo de lucha contra el crimen organizado; el de Fox, del ejercicio de libertades antes censuradas; el de Zedillo, de transición a la democracia... ¿Qué momento definitorio estamos viviendo hoy? Las reformas estructurales se han puesto en marcha, pero es muy pronto para determinar sus resultados.

Ayer, con motivo del Día del maestro, el presiente Enrique Peña Nieto dijo que serán las próximas generaciones las que evaluarán si durante este sexenio se hizo lo debido para mejorar la educación del país. A poco más de dos años de finalizar el sexenio, el balance es favorable a partir de la reforma educativa. Sin embargo, todavía puede haber regresiones a partir de cómo se reaccione ante las resistencias que permanecen en el ambiente.

La CNTE anunció el domingo pasado un plantón indefinido frente a la Secretaría de Gobernación. El pequeño número de sus últimas manifestaciones podría llevar a desestimar el desafío. No hay que hacerlo.

Los maestros de la sección 22 del sindicato magisterial de Oaxaca suspendieron labores el año pasado en al menos cuatro ocasiones, con lo cual dejaron sin clase a un millón 300 mil alumnos.

A veces decían que era para exigir justicia por lo ocurrido en Iguala, en otras ocasiones arguyeron que era para evitar la “privatización de la educación”. Ahora querrán sumar a su causa otra bandera. Ya han anunciado su respaldo al paro en el Instituto Politécnico Nacional.

En el fondo, las más virulentas de sus protestas eran para exigir el pago a profesores a quienes no se les dio salario. Como medida de presión bloquearon los aeropuertos de la ciudad de Oaxaca y Huatulco; destruyeron el sistema de videovigilancia en la capital del estado, robaron camiones, golpearon personas y tomaron gasolineras. Una vez cerrada la llave de los recursos (el Instituto de Educación de Oaxaca), la protesta evidenció su verdadero tamaño: nunca más han puesto en jaque a una ciudad.

Por eso es clave que al atajar nuevas fuentes de inconformidad, como es el caso del paro en el Politécnico, no se le ofrezca a la CNTE mayores motivos de manifestación.

La reforma educativa, la primera de este sexenio, podría llegar a ser un emblema hacia el futuro. Para ello tendrá que sortear, sin excesos, más oposiciones de sectores agraviados y no amainar el paso en la mejora de la calidad docente, haya o no elecciones en puerta.

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