El reto de vencer la trata

Editorial EL UNIVERSAL

Que las personas culpables de cometer ese delito efectivamente sean castigadas y no puedan evadir la prisión fácilmente. Hay mucho por cumplir por parte de gobiernos y procuradurías locales

Cuando una persona sufre un trato cruel por parte de otra persona, afectando su dignidad humana y poniendo en riesgo su vida, además de que obtiene una ganancia por ello, estamos ante un caso de trata. En los hechos es una forma de esclavitud, las más comunes son la explotación sexual y laboral, pero también se configura en el tráfico de órganos e incluso en la mendicidad forzada.

Mujeres y niños son los blancos más vulnerables ante este ilícito. De acuerdo con cifras de las Naciones Unidas, siete de cada 10 víctimas de trata a nivel mundial son del sexo femenino.

México ha padecido este problema, pero apenas en los últimos años se adoptaron compromisos para erradicarlo. Ayer se dio un paso más con la puesta en marcha de la campaña Corazón Azul contra la trata de personas, que involucra a los tres poderes del país, a los tres niveles de gobierno, a la sociedad y al sector privado articulados en una comisión intersecretarial. El programa fue elaborado por la oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito.

El objetivo es prevenir, proteger, dar asistencia a las víctimas, así como investigar y perseguir el delito. Para la ONU, el país es un punto con muchas vulnerabilidades. El director de la división de Asuntos de Trata, John Brandolino, dice a EL UNIVERSAL que los más afectados por ese delito son los grupos indígenas, mujeres, niñas y personas con discapacidad.

La difusión del delito y de los casos debe poner en alerta a la sociedad para evitar el crecimiento de la trata. La sensibilización e información de la población debe traducirse en un mayor número de denuncias.

¿Qué resultados debe esperar la sociedad de este programa? Que en el corto plazo dejen de verse en pueblos y ciudades de la República (especialmente aquellos ubicados en las franjas fronterizas) establecimientos en los que todos saben, excepto la autoridad, que se ejerce la prostitución obligada. Que ante denuncias de desaparición de menores las instancias correspondientes activen de inmediato los protocolos de búsqueda para evitar la actividad criminal de bandas dedicadas a la trata. Que las personas culpables de cometer ese delito efectivamente sean castigadas y no puedan evadir la prisión fácilmente. Hay mucho por cumplir por parte de gobiernos y procuradurías locales, así como por el Poder Judicial.

En el reconocimiento de los avances y frenos de la campaña, la inclusión de organizaciones civiles y de la ONU en la comisión intersecretarial es acertada. Sólo por eso hay razones para pensar que se está en la ruta adecuada.

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