Los jóvenes y la salud

Editorial EL UNIVERSAL

El estilo de vida, la predisposición genética, así como la predominancia de enfermedades que atacan el sistema inmune, colocan al sector de jóvenes de entre 21 y 30 años como uno de los principales demandantes de trasplantes.

Este dato debe encender las alertas en el sector salud del gobierno, porque el que sean los más jóvenes quienes requieran en mayor medida de este tipo de intervenciones quirúrgicas, de gran calado, va contra la lógica del ciclo de vida humano, y puede presuponer una bomba de tiempo para el sistema público de salud, que desde hace tiempo registra además otros tipos de deterioro en la salud de niños y jóvenes en México, por padecimientos como la obesidad, por ejemplo.

De acuerdo con los datos del Centro Nacional de Trasplantes (Cenatra), de los intervenciones realizadas entre 2007 y 2015, son los jóvenes los que prevalecen en el registro: en 23% de los casos —11 mil 323— la edad del solicitante oscila entre los 21 y 30 años, siendo éste el sector que más creció en dicho periodo, al pasar de 907 a mil 629 candidatos en búsqueda de un nuevo órgano. Aunque a simple vista puedan parecer menores, de ninguna manera estas cifras deben tomarse a la ligera.

Las razones por las que los jóvenes están en el tope de la lista son varias, asegura un especialista. Hay enfermedades que ahora predominan en la gente joven, por ejemplo, aquellas que afectan al sistema inmune —que en vez de defender al cuerpo lo atacan. Este tipo de padecimientos daña por lo general órganos como el riñón. Prueba de ello es que de los más de 22 mil trasplantes de este órgano realizados de 2007 a 2015, 30% de los receptores (7 mil 60) tenían entre 21 y 30 años. En el caso de la diabetes, hipertensión e insuficiencia renal, aunque son más comunes en los adultos, factores como la genética y el estilo de vida han provocado que se desarrollen en la población más joven. Lo más grave es que éstos son padecimientos que desgastan el cuerpo a niveles irreversibles.

Ante esta problemática, es apremiante reforzar el fomento a nivel nacional de la cultura de la donación, sobre todo entre los jóvenes —como ya se realiza entre alumnos de educación básica—, y continuar impulsando entre la sociedad un estilo de vida saludable y la cultura de prevención. La viabilidad económica y operativa del sistema de salud podría depender de ello en un futuro cercano.

Revertir un fenómeno que en un par de décadas podría estallarnos en las manos se vuelve urgente, y para ello los especialistas sugieren sumar esfuerzos desde el gobierno federal, los estatales y demás instancias involucradas, para fomentar la cultura de la donación.

Y para ello, habrá que combatir trabas como la falta de información en la población, las creencias religiosas, las enfermedades, la falta de difusión sobre trasplantes exitosos, y hasta la falta de coordinación entre directivos de hospitales.

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