México ante el gabinete de Trump

Editorial EL UNIVERSAL

Contrario a las sutiles muestras de retroceder en algunas posturas en contra de México, conforme ha ido cobrando forma lo que en breves días será el nuevo equipo de gobierno de Estados Unidos a cargo de Donald Trump, la tendencia abiertamente antimexicana de algunos de los perfiles de su gabinete manda señales de alerta y ha venido a confirmar de nueva cuenta el escenario adverso que México y los mexicanos enfrentaremos en la era que comienza este 20 de enero.

Como afirma hoy en estas páginas el internacionalista Enrique Berruga Filloy, el perfil que va mostrando lo que será la política exterior de Donald Trump exigirá ajustes importantes en el gobierno mexicano. En las audiencias de confirmación de los miembros del gabinete del nuevo presidente de EU quedó claro que los asuntos mexicanos no serán prioridad, ni se les dará seguimiento en el Departamento de Estado, como era tradicional, sino en el Departamento de Seguridad Interior de ese país. Esto modificará necesariamente los canales de comunicación formales entre ambos gobiernos y reducirá, a decir de los expertos, el margen de maniobra de nuestra Cancillería.

En opinión del especialista Carlos Heredia, con la conformación del gabinete de seguridad de Trump, liderado por cuadros militares —el almirante John F. Kelly (Seguridad Interna, DHS), el marino retirado Mike Flynn (consejero de Seguridad Nacional NSC) y el senador Jeff Sessions (Departamento de Justicia)— se despliega una ofensiva hacia México en cuatro ejes: a) la seguridad fronteriza y la construcción del muro en la frontera con México; b) la deportación de indocumentados; c) los gravámenes a las remesas y los impuestos a las exportaciones mexicanas; y d) la anulación de las acciones ejecutivas de protección temporal a los dreamers.

Aunque con estos nombramientos se comienza a fijar sólo un rumbo inicial de la administración Trump, habrá que ver las políticas concretas que implementen ya en el cargo estos personajes, y si lo que parece serán sus prioridades, como por ejemplo la deportación de ilegales, cambia sobre la marcha.

Ante este panorama, lo que la sociedad mexicana esperaría es que su gobierno pase del discurso a la acción, y comience a implementar una hoja de ruta que, en principio, ya debería estar trazada —y tendría que darse a conocer para contrarrestar la incertidumbre hoy existente respecto al porvenir económico de nuestro país—. Esta semana vimos el nombramiento como embajador de México ante EU de Gerónimo Gutiérrez Fernández, quien cuenta con amplia trayectoria en la diplomacia. Naturalmente, se trata de un movimiento preparatorio de la nueva relación bilateral.

En paralelo, en lo que será una nueva era para la diplomacia mundial, se abren múltiples opciones para nuestra nación si sabemos capitalizarlas. Forjar nuevas alianzas productivas con otros países, y por lo tanto dejar de centrar nuestros vínculos internacionales en Estados Unidos, tendrá que ser la prioridad.

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