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De la austeridad fiscal al helicóptero del dinero

Los costos reconocidos del helicóptero del dinero son altos y los beneficios reales inciertos, por lo que sus efectos deben continuar estudiándose
21/07/2016
01:56
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En los últimos años, las economías avanzadas se han enfrentado a mayores riesgos deflacionarios, a menores tasas de interés de equilibrio y a la ineficacia de la política monetaria para reactivar la economía.

Ello ha incrementado la preocupación sobre la habilidad para superar recesiones en un escenario de tasas de interés cercanas al cero, lo que ha fortalecido el debate sobre la posible incorporación del helicóptero del dinero.

Dicho concepto fue introducido por Milton Friedman en 1969 y recobrado por Ben Bernanke en sus recomendaciones al gobierno de Japón (en 1999, 2002 y 2016). No obstante, existe una gran confusión sobre su implementación y viabilidad.

El helicóptero del dinero hace alusión a la analogía de un helicóptero que lanza dinero desde el cielo hacia los hogares. En términos económicos se refiere a la transferencia de dinero a todos los integrantes de una economía mediante un incremento único y permanente de la cantidad de dinero en circulación.

En la práctica, dicha política se concretaría mediante la monetización de la deuda pública. Es decir, el banco central financiaría la transferencia de recursos a los consumidores indirectamente mediante la compra de bonos gubernamentales, lo que permitiría un mayor gasto fiscal y un recorte a los impuestos.

En pocas palabras, la institución encargada de la política monetaria desaparece parte de la deuda pública a cambio de una inyección permanente de dinero con el objetivo de transferir recursos a los consumidores.

Supongamos que una economía se encuentra fuera del pleno empleo y las tasas de interés se ubican en cero. La expectativa de un incremento permanente en la inflación futura incentivaría a los consumidores a comprar el día de hoy.

Ello requiere de un incremento permanente y creíble en la cantidad de dinero en circulación. Así, el punto relevante para que dicha política incentive el consumo presente es que el monto inyectado por el banco central (bonos gubernamentales comprados) no se retire de la economía.

La efectividad de dicha política requiere además de que los agentes económicos tengan certeza de que el monto inyectado sea suficiente para elevar la inflación a un nivel estable, no más allá del monto óptimo en que podría desencadenar espirales inflacionarios.

Además, los consumidores deben estar convencidos de que el gobierno no financiará su deuda mediante impuestos futuros, pues ello limitaría el impacto en el consumo presente.

El helicóptero del dinero es que representa una opción (teórica) ante casos extremos en los que las políticas convencionales no han sido exitosas. Además, se ha señalado que en un escenario de tasas cero el multiplicador fiscal es mayor, lo que incrementa los beneficios de la coordinación con la política monetaria.

Se ha sostenido también que su impacto podría ser mayor a los estímulos conocidos como Quantitative Easing (QE), cuya inyección de liquidez es temporal, una de las principales críticas sobre su incapacidad para reactivar el crecimiento. A diferencia de los estímulos monetarios (QE) el dinero inyectado mediante la monetización de la deuda no generaría desigualdad ni quedaría atrapado en el sistema financiero.

No obstante, dicha política puede mermar la independencia del banco central, la cual surgió de la necesidad de evitar que se usara la política monetaria para financiar la excesiva deuda pública durante las crisis de los 70’s y 80’s. Recuperar dicho vínculo representa un riesgo si se percibe que el control lo tiene la autoridad fiscal y no la monetaria, lo que podría generar incertidumbre en los mercados financieros.

Los costos reconocidos del helicóptero del dinero son altos y los beneficios reales inciertos, por lo que sus efectos deben continuar estudiándose. Por el momento es poco probable su aplicación en la Eurozona y en EU, su implementación se ve más cerca en el caso de Japón. El principal reto será evaluar la cantidad óptima de recursos a inyectar sin poner en riesgo la sostenibilidad fiscal a largo plazo.

El mayor riesgo es pasar de un uso indiscriminado de la política monetaria a un uso excesivo de la política fiscal, ignorando sus implicaciones y dejando de lado elementos los verdaderos determinantes del crecimiento a largo plazo.

Analista en Economía Internacional
E-mail: [email protected]

Economista de la U. Anáhuac con Maestría en Análisis Económico por la U.

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