Allá afuera

Agustín Basave

Debemos volver a los orígenes y recobrar el espíritu idealista y limpio de los viejos luchadores sociales de izquierda

El PRD es un partido de izquierda democrática, que cree en el Estado de derecho, que no va a renunciar nunca a la indispensable movilización pero que cree en el imperativo de cambiar a México por la vía electoral y mediante la adopción de nuevas leyes e instituciones. Es un partido de oposición a este gobierno priísta corrupto e inepto. Tiene una agenda amplia que asume como máxima prioridad el combate a la desigualdad y a la corrupción y que incluye temas cruciales de género, del derecho a la diferencia, del medio ambiente, de las drogas como un problema de salud. Está consciente del hartazgo y de la indignación de la ciudadanía, dispuesto a escucharla, a corregir los vicios de la partidocracia y a acercarnos a ella para representar sus causas. No puede haber democracia sin partidos políticos, pero menos puede haberla sin ciudadanos. Cuando el demos se aleja del cratos se disloca el mejor sistema que se ha inventado para articular la convivencia humana. La deserción democrática —la crisis de la democracia representativa— es la enfermedad política del siglo XXI, y por su historia y por su naturaleza el PRD tiene la obligación de tender puentes a los mexicanos desencantados y defender su legítima voluntad de reivindicación participativa.

Los perredistas tenemos que limpiar nuestra casa, depurar nuestras prácticas. En el PRD no debe haber cabida para los corruptos. Si no demostramos a la sociedad que asumimos en los hechos el compromiso con la honradez no podremos ganar el apoyo que necesitamos para salir adelante. Lo dije y lo sostengo: en México, hoy por hoy, no hay nada más revolucionario que la honestidad. Cierto, en muchos aspectos de nuestra vida interna habremos de mirar al futuro, pero en este debemos volver a los orígenes y recobrar el espíritu idealista y limpio de los viejos luchadores sociales de nuestra izquierda. Vigilemos a nuestros gobiernos, seamos más cuidadosos en la selección de nuestros candidatos. No solapemos a ningún delincuente que se escude tras de nuestro emblema, por poderoso o útil que sea; más vale perder una clientela que recibir el repudio ciudadano. Dejemos de privilegiar el control de los cotos internos y volquémonos a satisfacer las demandas externas. Volteemos hacia afuera.

Allá afuera hay millones de personas que no pueden satisfacer sus necesidades más elementales, que padecen discriminación, que gritan y solo producen silencio, que no tienen acceso a una buena educación, que no cuentan con servicios de salud y que ven la justicia como un bien inalcanzable. Allá afuera hay miles y miles de personas indignadas, exasperadas ante representantes que no las representan porque responden a intereses de quienes tienen bastante dinero para comprar su conciencia. Allá afuera hay muchísimas personas frustradas por su impotencia frente a la corrupción, frente a la injusticia, frente a la inseguridad, ciudadanos que han padecido la extorsión de alguna autoridad o de algún criminal, que han sufrido el asesinato o la desaparición de un ser querido, que carecen de instrumentos para castigar la deshonestidad o la incapacidad de sus gobernantes. Allá afuera hay 43 familias esperando verdad y justicia. Allá afuera está la intemperie. Allá afuera tenemos que estar, allá afuera tenemos que trabajar por las causas a las que nos debemos. Arreglemos ya nuestros problemas internos, depuremos y cohesionemos de una vez por todas a nuestro partido y pongamos nuestras fuerzas y nuestras capacidades al servicio de los desposeídos, de la clase media desempoderada, de esa mayoría que no se siente representada por ningún partido político, de ese pueblo que espera que alguien haga realidad su calidad de soberano. Allá afuera están las mexicanas y los mexicanos por quienes tenemos que hacer de México nuestra casa común, con un piso de bienestar que impida la caída de los débiles, un techo de legalidad que detenga la fuga de los poderosos, y cuatro paredes de cohesión social que hagan de la nuestra una patria para todos.

Fragmentos de mi discurso de toma de posesión como presidente nacional del PRD.

@abasave

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