El acuerdo México-Estados Unidos: ¿Este es el fin del TLCAN?
Las banderas de Canadá, México y Estados Unidos durante una de las rondas de negociación del TLCAN – Foto: Edgard Garrido/REUTERS

El acuerdo México-Estados Unidos: ¿Este es el fin del TLCAN?

31/08/2018
15:07
Gabriel Moyssen
Ciudad de México
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De ahora en adelante, el balón está en la cancha de Canadá con respecto al futuro del Tratado de Libre Comercio de América del Norte y sólo el tiempo dirá si el acuerdo de 24 años sobrevive

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De ahora en adelante, el balón está en la cancha de Canadá con respecto al futuro del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) y el tiempo dirá si el acuerdo de 24 años sobrevive como un mecanismo regional o es reemplazado por nuevos pactos bilaterales, como el que anunciaron apresuradamente Estados Unidos y México el lunes.

De acuerdo con Donald Trump, presidente de Estados Unidos, Ottawa debería aceptar hoy los nuevos términos comerciales establecidos por su país y México luego de un año de negociaciones, o de otra forma sus exportaciones automotrices quedarán sujetas a aranceles, en espera de su autorización legislativa.

“Creo que con Canadá, francamente, lo más fácil que podemos hacer es aplicar un arancel a la entrada de sus automóviles. Es una cantidad tremenda de dinero y es una negociación muy simple. Podría terminar en un día y recibimos mucho dinero al día siguiente”, dijo Trump en la Oficina Oval tras hablar con el presidente saliente de México, Enrique Peña Nieto.

Sin embargo, las cosas no son tan simples, a menos de que el gobierno del primer ministro Justin Trudeau, ausente de la mesa trilateral en las últimas cinco semanas debido a profundas diferencias, esté decidido a ceder al virtual ultimátum de la administración Trump.

Aunque Chrystia Freeland, ministra de Relaciones Exteriores de Canadá, arribó el martes a Washington para las pláticas, enfrenta varias disposiciones sobre el comercio de automotores, solución de controversias y propiedad intelectual que Ottawa rechaza.

Para empezar, México acordó eliminar el Capítulo 19 de solución de controversias que obstaculiza a Estados Unidos en la presentación de casos antidumping (exportación de productos a precios inferiores a los del mercado de origen) y contra subsidios.

Canadá ha utilizado el Capítulo 19 con éxito para objetar los impuestos aduanales estadounidenses en maderas blandas y otros productos, pero Washington considera que los paneles independientes de este mecanismo son una violación a su soberanía y quiere que sus propios tribunales resuelvan las disputas comerciales.

Un acuerdo Estados Unidos-México es inviable para la industria automotriz, destacaron expertos, ya que sin Canadá la disposición sobre las reglas de origen será difícil de cumplir.

Incluso con Canadá, algunos fabricantes que reciben componentes clave de Europa no podrían cumplirla, pues tendrían que resignarse a pagar aranceles y decidir entre absorber su costo adicional o trasladarlo al consumidor.

Otros escollos

Otros escollos incluyen las exportaciones canadienses de maderas blandas, la exclusividad durante diez años para los fabricantes de medicamentos biológicos y la prórroga a la protección de los derechos intelectuales de 50 a 75 años, topes superiores a lo que Ottawa había respaldado previamente.

Aún así, un Trump envalentonado advirtió que espera concesiones de la industria láctea de Canadá, que opera con un sistema de abasto y precios que impone aranceles elevados para limitar las importaciones.

Las exigencias de Washington van de terminar los aranceles hasta desmantelar el sistema de precios para ingredientes de la leche, que afectan sus exportaciones de proteínas lácteas.

“Parece un reto muy pronunciado resolver estos asuntos en tres días”, declaró a la prensa David Wiens, Vicepresidente de la asociación Dairy Farmers of Canada.

No obstante, un reporte del diario The Globe and Mail, que citó fuentes anónimas, indicó que Ottawa está preparada a hacer concesiones en su mercado de lácteos, como parte del esfuerzo para salvar el sistema de resolución de controversias del TLCAN, mantener salvaguardas para las industrias culturales y evitar protecciones más duras para las patentes farmacéuticas.

Freeland afirmó que México hizo “concesiones significativas” en las normas laborales y las reglas de origen de automotores, que deberían ayudar a Canadá en la negociación.

En el mismo tenor, Trudeau, quien antes resaltó que su país “no lo hará y no puede” firmar un acuerdo ya pactado sobre automotores, que para los dirigentes empresariales generaría incertidumbre, declaró que “hay algunos avances muy positivos, particularmente sobre los autos y estamos muy contentos de participar (en las negociaciones) como lo hemos hecho”.

Si las conversaciones con Canadá no están concluidas para hoy, Trump planea notificar a su Congreso que pretende firmar un acuerdo con México en 90 días, pero que estaría abierto a la inclusión del vecino del norte, expresó Robert Lighthizer, Representante Comercial de Estados Unidos, aunque no existe una base legal para este plazo, como reconoció Graciela Márquez Colín, la secretaría entrante de Economía de México, al enfatizar que “corresponde a los tiempos políticos en Estados Unidos”.

Ante las cruciales elecciones intermedias de Estados Unidos en noviembre, Trump está bajo presión de legisladores republicanos, productores agrícolas simpatizantes y grupos empresariales para mostrar resultados positivos de sus políticas proteccionistas y Canadá no es el único problema.

Chuck Schumer, líder de la minoría demócrata del Senado, aseguró que un acuerdo Estados Unidos-México representa “serias preocupaciones legales” porque la autoridad de negociación fast track empleada para “modernizar” el TLCAN requiere un convenio trilateral.

En su breve conversación telefónica, Trump dijo que “acabaría con el nombre TLCAN” porque tiene una “mala connotación”, mientras que Peña Nieto insistió en la importancia de un acuerdo entre los tres países.

Dado lo que está en juego—USD $1.2 billones en comercio anual, la integración económica de los tres socios y la naturaleza impredecible de la Casa Blanca—es posible que Trudeau tenga que aceptar el trago amargo y, a fin de salvar su imagen, extender por varios días las negociaciones.

Otra gran pregunta es cuándo, si llega a ocurrir, Washington levantará los aranceles que impuso al acero y el aluminio mexicanos. La misma medida fue aplicada a Canadá, la mayor fuente externa de ambos metales para Estados Unidos.

A la luz de esta situación, no hay duda de que Canadá encontrará nuevos incentivos para emprender una verdadera diversificación de su intercambio comercial.

Después de que la construcción del oleoducto Keystone XL entre las arenas bituminosas de Alberta y la costa texana del Golfo de México fue suspendida por la administración Obama, debido a cuestiones ambientales, el ex primer ministro Stephen Harper prometió fortalecer los lazos con China y la cuenca del Pacífico.

Por el momento, el Acuerdo Integral y Progresivo para la Asociación Trans-Pacífico—ya sin Estados Unidos—y el Acuerdo Integral Económico y Comercial entre Canadá y la Unión Europea se encuentran a la espera de sus respectivas ratificaciones parlamentarias.
 

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Editado por Sofía Danis
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