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“Decidí salirme de clase y venir a ver a Marichuy”, dice una joven con mochila verde a su amiga, quien parece no hacerle caso porque no quiere perderse ninguna canción que los integrantes de Café Tacvba interpretan para amenizar la espera de varias horas para ver a María de Jesús Patricio Martínez, vocera del Concejo Indígena de Gobierno (CIG) y precandidata presidencial, quien visitó por primera vez las instalaciones de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
A las 6:10 de la tarde, en la explanada de la Biblioteca Central, Rubén Albarrán, cantante de Café Tacvba, dice: “¡Llegó Marichuy!”, lo que desencadena un griterío de alrededor de 3 mil personas, la mayoría jóvenes universitarios.
Después de tres horas de espera, llega la vocera del CIG, quien una hora antes había realizado un homenaje a Lesby Berlín Osorio y a todos los universitarios que han fallecido en esas instalaciones, y unos minutos antes había encabezado una pequeña marcha en el circuito universitario, que por estas fechas cumple 10 años de haber sido declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO.
Aplausos y los clásicos gritos de mítines prozapatistas retumbaban en las paredes de la zona central de CU: “¡Zapata vive, la lucha sigue!”, “¡Viva el EZLN!”. Fueron miles de gargantas de millennials que en 1994 todavía no nacían, quienes en su mayoría apenas tenían un par de años de edad en 2001, cuando llegó el subcomandante Marcos a esas instalaciones durante su candidatura presidencial en la llamada Otra Campaña.
Ahora le tocó a Marichuy, quien en el templete lucía una corona de flores naturale. Tomó el micrófono y señaló que es “la hora de las mujeres y vamos por todo. Aquí estamos por el dolor y la rabia de los pueblos que vemos a nuestros muertos y desaparecidos, así como la violencia sistémica que vivimos en los campos y en las ciudades”.
El discurso , terminó con la frase zapatista de excelencia: “¡Nunca más un México sin nosotros”.
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