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Después de 27 años, la disputa por el título se repite. Las Finales de la NBA arrancan esta tarde, con atractivos protagonistas: Los Knicks de Nueva York y los Spurs de San Antonio.
La última vez que se encontraron en esta instancia fue en 1999, cuando Tim Duncan y David Robinson guiaron a los texanos al campeonato, en una serie que comenzó la dinastía de la franquicia. Hoy, una nueva generación está lista para escribir otro capítulo.
Por un lado están los Knicks, que regresan a unas Finales por primera vez desde aquella dolorosa derrota. El equipo ha vuelto a la élite de la mano de Jalen Brunson, el alma competitiva de una quinteta que recuperó la identidad.
Del otro lado, los Spurs, una organización acostumbrada al escenario grande, pero que vuelve a esta instancia por primera vez desde 2014, cuando cerró la dinastía de Gregg Popovich y Duncan.
Ahora, el presente y futuro de San Antonio tienen nombre y apellido: Victor Wembanyama.
El francés llegó a la NBA con expectativas gigantescas y no sólo las ha cumplido, sino que las ha superado.
Con su mezcla única de estatura, movilidad, lectura defensiva y talento ofensivo, ha transformado a San Antonio. Sólo tres temporadas tardó para guiarlo hasta el máximo escenario.
Y más allá de la tradición de los Knicks, los Spurs parten como los favoritos para levantar el trofeo Larry O’Brien.
La serie enfrenta dos estilos muy distintos: La dureza física, intensidad defensiva y oficio de Nueva York, contra la explosividad, versatilidad y juventud de San Antonio.
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