, Pachuca es de Pumas”, declaró con un orgullo un aficionado auriazul antes de que comenzara el juego de ida de las semifinales en el estadio Hidalgo.

Sus palabras no fueron una mera provocación. Tuvo razón. Miles de aficionados, ilusionados con la “Octava”, se dieron cita en una de sus plazas favoritas.

Los accesos del inmueble auguraban una invasión rival. El azul y oro tomaba fuerza, mientras caía la noche.

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Los seguidores del conjunto universitario se adueñaron del estadio hidalguense. Hicieron que sus jugadores se sintieran en casa. Desde antes de que arrancara el partido, el “Goya” ya se escuchaba con fuerza, al interior del Huracán.

Cualquier que cerrara los ojos, por un instante, y se dedicara exclusivamente a escuchar, hubiera podido imaginar que se encontraba en el Olímpico Universitario.

Por lapsos, la porra de los Tuzos trató de hacerse sentir, pero fue un vano. Rápidamente, sus cánticos eran silenciados por la hinchada rival.

El “vamos UNAM, vamos UNAM” se escuchaba al unísono. La afición de los Pumas no dejaba de alentar. Keylor Navas estuvo respaldado en todo momento, al menos, durante los primeros 45 minutos.

Los felinos debieron aprender de sus errores y no pretender salir a conformarse, dice el exgoleador. Foto: Club Pumas
Los felinos debieron aprender de sus errores y no pretender salir a conformarse, dice el exgoleador. Foto: Club Pumas

Uno de los aportes más importantes de Efraín Juárez, en su breve periodo como timonel auriazul, ha sido que volvió a crear esa conexión entre afición y equipo.

Los seguidores se sienten identificados por lo que ven de su club sobre el terreno de juego.

“Le ha inyectado mucha garra a los jugadores, están en otro nivel y, en eso, tiene que ver mucho Efraín. Le dio otra cara al equipo y creemos que es posible que pueda llegar la octava”, mencionó un fan a EL UNIVERSAL.

“Le falta un poco de experiencia a Efraín, pero hay confianza total en su proyecto. Ha sabido sacar lo mejor de cara jugador; es de cantera y sabe [lo que representa]. Estamos conformes con él”, valoró otro aficionado de los Pumas.

El Hidalgo se pintó de auriazul y fue el escenario de una fiesta universitaria. Todo gracias a una fanaticada ilusionada con su equipo.

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