Cuando se anunció la lista de 12 seleccionados para iniciar la concentración de la Selección Mexicana, uno de los nombres que más causó polémica y críticas fue el de Guillermo Martínez, delantero de los Pumas.
Su presente lleno de altibajos generó dudas, pero el corpulento atacante ignoró todo lo malo que se hablaba de él y se quedó con la reacción de su familia al enterarse que estaría en el próximo Mundial 2026.
“Yo hice oídos sordos ante esa situación [las críticas]. Lo que me trajo acá fue el trabajo, el nunca bajar los brazos, nunca me rendí y lo más importante fue la reacción de mi familia, una reacción llena de lágrimas y mucha felicidad, porque en la intimidad de mi casa se sabe lo que se ha sufrido, lo que uno sacrifica para estar acá”, declaró el goleador.

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“Todo ha valido la pena y siempre lo dije, mientras haya una velita prendida, de ahí me voy a aferrar, y lo sigo haciendo, porque nada es seguro”, agregó Martínez.
Representar a México en una Copa del Mundo es algo que el goleador sueña en grande, pero más allá de sólo estar, quiere trascender con el país unido.
“Estoy al servicio de la Selección Mexicana. Siempre lo haré encantado, amo lo que representa México, amo este país. Todos queremos ver a México en lo más alto. De lo más complicado fue la lesión, no sabía si se iban a dar los tiempos; existió incertidumbre. Tengo la certeza de que haremos bien las cosas”, concluyó.
Al Memote le bastaron solamente cuatro partidos con la Selección Mexicana bajo el mando de Javier Aguirre, y lo hecho en los Pumas desde 2024, para convencer al Vasco de que merecía subirse al barco mundialista.
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