Atlanta.— Hay muchos capítulos memorables en la historia que comparten Una rivalidad que comenzó hace más de 60 años y que hoy tendrá un nuevo episodio: la definición de un boleto a la final de Mundial.

Cuando Argentina selló su clasificación a semis, Lionel Scaloni, en un intento de personificar “la calma antes de la tormenta”, declaró que este choque contra Inglaterra por un lugar en la gran final es sólo un partido de futbol. Sin embargo, desde Buenos Aires hasta Londres, todos saben que no es así.

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La rivalidad entre Argentina e Inglaterra está marcada por hechos históricos dentro y fuera de la cancha. La expulsión de Antonio Rattín y su maltrato al banderín inglés en 1996; la “Mano de Dios” y el “gol del siglo” en México 1986; la batalla entre Diego Simeone y David Beckham en 1998; el triunfo de Inglaterra en 2002 que dejó afuera a la Albiceleste y por supuesto... la Guerra de las Malvinas.

El estadio de Atlanta será escenario para la sexta batalla entre estas selecciones en una primera en semifinales.

“Es una gran rivalidad entre dos grandes naciones futboleras, todos saben sobre esta relación y lo que trae, así que esperamos un partido intenso y emocional”, declaró Thomas Tuchel.

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Lionel Scaloni, fiel a su estilo calmado, aseguró que “estamos con la ilusión intacta y el agradecimiento a estos jugadores que nos han llevado una vez más a jugar la semifinal de un , así que estamos bien. Enfrentaremos a un gran rival y ojalá que tengamos la posibilidad de pasar”.

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