Son pocos los pilotos mexicanos que pueden presumir haber conquistado una de las joyas de la corona en el automovilismo.
Daniel Suárez, todavía con las emociones en su punto máximo, tuvo una charla con EL UNIVERSAL Deportes, donde admitió que siempre tuvo el presentimiento de que esa tarde se quedaría con el triunfo.
“Sabía que iba a ganar esta carrera algún día. Estaba seguro de que iba a ganar la Coca-Cola 600”, comentó el volante número 7 de Spire Motorsports.

En cuanto le informaron al regiomontano que era el ganador de la Charlotte Motor Speedway, rompió en llanto. Dani admite que se debió a un cúmulo de emociones, principalmente por la muerte de su amigo, la leyenda de la NASCAR: Kyle Busch.
“Pensaba en Kyle... No estaba llorando por estar emocionado por la victoria, fue por lo que significaba ganar esa carrera. No la Coca-Cola 600, que es un monstruo de carrera y es probablemente mi carrera favorita. Esta carrera, cuando perdimos a uno de los mejores de la historia de NASCAR, un gran amigo, un gran mentor, fue difícil. Tenía tanta emoción y al mismo tiempo estaba recordándolo a él. Fue una montaña rusa de emociones”, dijo.
Finalmente, si bien con esta victoria se acerca más a las posibilidades de estar entre los 16 que pelearán por el título al final de la temporada, el mexicano se sincera y admite que por el momento están lejos de pensar en el campeonato.
“Creo que al día de hoy todavía no estamos listos para pelear por el campeonato, pero sí estamos listos para ser muy competitivos y para ganar carreras. Entonces, hay que seguir empujando y ojalá que podamos llegar a pelear, ser fuertes suficientes para poder estar peleando por el campeonato”, concluyó.
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