Leonardo Zabala nació en Santa Cruz de la Sierra, la ciudad más poblada y el principal motor económico de Bolivia, aproximadamente a 550 kilómetros de La Paz.
Dio sus primeros pasos como futbolista en la Academia Tahuichi, donde se formó su ídolo Marco Etcheverry y, con 16 años, dejó su país para integrarse a las fuerzas básicas del Palmeiras, en Brasil, antes de moverse al Santos, equipo del mítico Pelé y Neymar Jr. Sin embargo, fue en Cancún donde encontró la oportunidad de consolidarse en su selección.
Si bien, el defensa central tuvo su primer llamado a La Verde en 2020 y ya tenía experiencia en eliminatorias mundialistas, Zabala sufrió una rotura de ligamentos cruzados y de meniscos que lo alejó de las canchas por un año y perdió su lugar.

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Recuerda su paso por el futbol brasileño como “años muy lindos, llenos de aprendizaje”, pero cuando todo parecía perdido y su sueño de formar parte del proceso rumbo al Mundial 2026 se esfumaba, el Cancún FC lo rescató.
“Cuando me lesiono, pierdo espacio en el club y en la selección; todavía no estaba tan consolidado y Cancún influyó mucho en mi regreso, porque me da la oportunidad para que venga a jugar y, por mi buen rendimiento, pude volver a la selección”, recordó.
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