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El clima es cada vez más impredecible. Aun en invierno, por la mañana puede sentirse frío, más tarde hacer calor o incluso llover por la tarde. De ahí que debas planear looks fáciles de adaptar a los cambios de temperatura, así como a distintas actividades. Vestir en capas (también conocido como layering) es una de las maneras más prácticas para verte siempre presentable.
Gracias a esta técnica puedes mantenerte bien abrigada mientras andas en la calle y sentirte fresca en lugares cerrados. Por ejemplo, si después de la oficina vas a ir a una cena o al cine, solo tienes que sumar una o dos prendas a tu outfit (por ejemplo, un suéter de punto, chaleco o 'puffer jacket') según qué tanto enfríe la noche.

Cómo vestir en capas en invierno
"Siempre hay que empezar por la ropa interior. Aunque parezca irrelevante porque no se ve, es la primera capa básica. Enseguida hay que añadir una playera o body, de preferencia de una textura muy suave y sin estampados. Después viene el suéter, que puede ser con o sin botones, para finalmente agregar una chamarra en caso de que el clima lo exija", sugiere Marisol Cedillo, jefa de Arte y Estilo de la marca Aerie México.
El layering no solo aplica para la parte superior del cuerpo, sino también para la inferior. Cuando hace demasiado frío, es válido llevar un legging calientito debajo del pantalón o falda. Solo asegúrate de que el mallón no sea más largo que la prenda de encima, además de que no te apriete y su material sea cómodo.
"Los accesorios son la cereza del pastel cuando vistes en capas. Gorros, bufandas, guantes, calentadores, todo suma cuando de mantenerte abrigada se trata", señala la especialista. Esta técnica resulta de gran ayuda cuando baja mucho la temperatura en la ciudad, pero también al salir de viaje durante el invierno, por ejemplo, a destinos como Chicago, Nueva York, Londres o París.

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Las reglas del layering
Uno de los mayores temores al seguir esta tendencia es lucir más corpulenta; sin embargo, esto puede evitarse si se respetan algunas reglas. El layering exige llevar al menos tres capas, por lo que si eres gordita, elige prendas delgadas en las capas de abajo y reserva el material más grueso o voluminoso para la última capa.
"Los primeros layers tienen que ir ceñidos al cuerpo para que no generen tanto volumen; en cambio, las partes exteriores pueden ser más grandes. Procura escoger piezas abrigadoras pero ligeras a la vez, ya que muchas veces hay que cargarlas cuando empieza a hacer calor", aconseja Marisol Cedillo.
Puedes vestir, por ejemplo, un pullover de cuello "V" sobre una camisa blanca y añadir un blazer, chaqueta de piel corta o un abrigo con cinta para enfatizar el talle. La regla dicta dejar al final las prendas más gruesas como abrigos, 'puffer jackets' o suéteres voluminosos, sin importar qué complexión tengas.
Asimismo, procura que las piezas de hasta arriba no se vean muy ajustadas, es decir, que los botones cierren sin esfuerzo y que la tela no se arrugue por el estiramiento. "El layering es perfecto para mezclar texturas y estampados, pero también para divertirte y sentirte cómoda a lo largo del día", indica la especialista.

- Los materiales ideales: "Si bien el algodón es el material favorito en cualquier temporada, en esta época hay que usar fibras un poco más calientitas. La tela de rizo, por ejemplo, es una especie de tejido polar con textura que conserva muy bien el calor. La franela también es una gran opción, así como las prendas de punto grueso", dice Marisol Cedillo, jefa de Arte y Estilo de Aerie México.
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