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Intermoda 84 fue el escenario donde la moda mexicana volvió la mirada hacia sus íconos culturales. INDEMO Burgo presentó una colección especial inspirada en Dulces de La Rosa, realizada en colaboración con Dulces de La Rosa, demostrando que la identidad nacional también puede traducirse en diseño contemporáneo.
La colección fue desarrollada por nueve alumnas de cuarto y quinto semestre de la institución, quienes transformaron uno de los dulces más representativos de la cultura popular mexicana en prendas que dialogan con el presente: divertidas, vibrantes y llenas de carácter.

Nueve miradas, una misma esencia
Las alumnas que dieron vida a esta propuesta fueron: Paulina Rojas, Mariana García, Daniela Gracida, Verónica Zentella, Ana García, Georgina García, Lynda Tourlay, Aline Cortés y Ana Núñez. Cada una aportó su propia interpretación del universo de Dulces de La Rosa, logrando una colección diversa que transitó entre lo urbano, lo deportivo, el ready to wear y propuestas más sobrias, sin perder la esencia lúdica de la marca.

En pasarela, los colores intensos, las siluetas experimentales y los elementos gráficos inspirados en el empaque del mazapán y otros dulces se convirtieron en protagonistas, reafirmando que la moda también puede ser un ejercicio de memoria colectiva.
Creatividad sin límites desde el aula
Lorena Ríos, directora general de INDEMO Burgo, explicó que uno de los principales objetivos del proyecto fue permitir que las alumnas exploraran su creatividad sin restricciones excesivas.
“Quisimos dejarlo completamente a la creatividad de las alumnas. Había lineamientos, pero no quisimos limitarlos. La colección refleja cómo cada diseñador interpreta a La Rosa desde su propio ojo creativo”, señaló.

Este enfoque permitió que la colección no se sintiera homogénea, sino rica en propuestas y posibilidades, mostrando que una colaboración puede abrir múltiples caminos dentro del diseño.
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Moda como laboratorio de ideas
Más allá de la pasarela, el proyecto también funcionó como un ejercicio real de industria. Lorena Ríos destacó que uno de los aprendizajes clave fue identificar posibles productos estrella dentro de la colección.
“A veces no es la primera idea la que funciona, sino la cuarta o la quinta. Puede ser una bolsa, un cojín o un accesorio lo que termine teniendo mayor impacto. Eso también es parte del proceso creativo”, explicó.
La colección se desarrolló en un periodo aproximado de cuatro meses, de manera paralela a sus estudios, reforzando el carácter práctico del Método Burgo, reconocido por su sistema propio de patronaje y su enfoque en la producción real de las prendas.

El futuro de la moda mexicana
Para INDEMO Burgo, este tipo de colaboraciones son fundamentales para el crecimiento del diseño nacional. “México es un país riquísimo en tradición, color y creatividad. Hoy más que nunca necesitamos ver hacia adentro, echar raíces y crecer juntos. Las colaboraciones son lo de hoy”, concluyó Ríos.

La colaboración de Indemo Burgo y Dulces de La Rosa no solo celebró el 75 aniversario de la historia de una marca icónica, sino que confirmó que el futuro de la moda mexicana ya se está construyendo desde las aulas, con talento joven, identidad y mucha imaginación.
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