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“Entre una idea y un gol hay mucho diseño”. La frase, dicha en la presentación de la muestra en el Museo Franz Mayer, resume perfecto de qué va esta exposición: entender el futbol no solo como deporte, sino como un fenómeno visual, cultural… y sí, también estético.
Presentada en conferencia de prensa por la directora general del Museo Franz Mayer, Giovana Jaspersen, el CEO de Host City, Michel Bauer, y el escritor y académico Nicolás Valencia, la muestra deja claro desde el inicio que aquí el futbol no solo se juega: también se piensa, se construye… y se diseña.
A partir del 25 de marzo y hasta agosto, el museo reúne 309 objetos que recorren la historia de 11 Copas del Mundo —especialmente en América Latina—.
A través de balones, carteles, publicaciones, souvenirs y piezas icónicas que revelan cómo el diseño ha moldeado la forma en la que vivimos la pasión por el futbol. Pero entre todo ese archivo, hay algo que inevitablemente roba la atención: los jersey.
Las camisetas como piezas de diseño
Aquí, las camisetas de futbol dejan de ser simples uniformes para convertirse en objetos de identidad. No importa si pertenecen a distintas épocas, selecciones o contextos: todos los jerséis expuestos comparten algo en común —cuentan historias.
Desde los tonos vibrantes hasta los cortes, los escudos y las tipografías, cada pieza refleja el momento en el que fue creada. Hay camisetas que remiten a una estética más clásica, donde el diseño era limpio y funcional, y otros que exploran combinaciones más arriesgadas, con gráficos, texturas y decisiones visuales que hoy se sienten completamente vigentes.

La selección mexicana, por ejemplo, aparece como un hilo conductor dentro de la exposición: distintos tonos de verdes, variaciones en el escudo y cambios en la construcción de la prenda que evidencian cómo también el diseño evoluciona dentro de la cancha.
Pero el recorrido no se queda ahí. Brasil, Argentina, Uruguay, Alemania o Países Bajos también forman parte de este archivo visual donde el futbol se traduce en lenguaje estético. Jersey usados por figuras como Pelé, Hugo Sánchez o Neymar Jr. refuerzan esa idea: el uniforme no solo acompaña el juego, también construye su narrativa.

Del archivo histórico al objeto de culto
Uno de los momentos más interesantes de la exposición es cómo pone en diálogo distintas décadas.
Desde piezas cercanas a los años 60 hasta playeras de futbol de los 90 y 2010, el recorrido permite ver cómo cambian los materiales, los patrocinios, los cortes y la intención visual detrás de cada camiseta. Lo que antes era estrictamente funcional, hoy también responde a una lógica estética y cultural.
Un claro ejemplo es el uniforme de portero de Jorge Campos en los años 90: colores neón, patrones vibrantes y una inspiración directa en la cultura de playa de Acapulco. Lejos de la sobriedad tradicional, esta pieza rompió con todo —y hoy se siente más cercana al diseño de autor que al uniforme deportivo.

El uniforme del futbol femenil que hizo historia
Si hay una pieza que encapsula la intersección entre fútbol, cultura y diseño, es el uniforme del torneo femenil de 1971 en México. Más allá del contexto deportivo, lo que destaca aquí es cómo el diseño también buscó construir una narrativa específica para este campeonato.

Lejos de ser una simple adaptación del uniforme masculino, este look respondía a una narrativa completamente distinta: la de hacer visible a las mujeres en un espacio históricamente dominado por hombres.
El diseño partía de una base clásica —playera blanca con detalles en verde y rojo—, pero incorporaba una estética mucho más gráfica y simbólica. No solo representaba a la selección mexicana, también construía una identidad visual pensada para ser reconocida, fotografiada y consumida como imagen.
Y ahí es donde el diseño cobra fuerza. El torneo, patrocinado por Martini & Rossi, llevó esa intención aún más lejos: porterías con franjas rosas, carteles protagonizados por “Xóchitl” —una figura femenina estilizada— y una línea de objetos donde el futbol se cruzaba con códigos visuales asociados a lo femenino.

Hoy, visto desde la moda, ese uniforme puede leerse como un antecedente de lo que ahora entendemos como styling deportivo: piezas que no solo funcionan en la cancha, sino que también construyen discurso fuera de ella.
En un momento donde las marcas reeditan el jersey retro y los llevan al streetwear, este uniforme cobra una nueva relevancia. No es solo historia: es referencia estética.
Más allá del jersey: el diseño también juega

Aunque las playeras son el eje, la exposición se expande hacia otros objetos que construyen la experiencia del futbol.
Balones como el icónico Telstar de 1970 —con su diseño de paneles blancos y negros—, botines, gorras, bufandas y hasta piezas de joyería conmemorativa muestran cómo el juego se traduce en múltiples formas.
Incluso los souvenirs y objetos editoriales —programas, boletos, revistas— funcionan como testigos de una cultura que no solo se vive en la cancha, sino también en todo lo que la rodea.

Del pasado al futuro: el futbol que viene
La exposición también abre una ventana al presente y al futuro con playeras contemporáneas y figuras actuales como Lionel Messi, Lamine Yamal o Edson Álvarez, conectando generaciones a través del diseño.
Porque si algo deja claro esta muestra es que el futbol no es estático: evoluciona, se adapta y se rediseña constantemente.
“Futbol: Diseñando una pasión” no es solo una exposición para fans del deporte. Es una invitación a mirar el juego desde otro ángulo: el del diseño, la moda, la estética y la cultura visual. Porque al final, el fútbol no solo se juega. También se viste.

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