El punto de partida de Mi hermano no murió como un niño héroe es el cuestionamiento de que la vía para combatir la violencia es el patriotismo, la heroicidad y la guerra. La protagonista, Adela, una niña de primaria cuyo hermano murió por una bala perdida, siente rabia, tristeza y, en su monólogo, pone en tela de juicio ciertos valores mientras se lleva a cabo la ceremonia de Honores a la Bandera, explica la directora Mariana Hartasánchez (Ciudad de México, 1976).

Hasta que su río de pensamientos es interrumpido por otros estudiantes, mayores que ella, y un microcosmos al interior de la escuela (las piedras que le avientan a Adela, la humillación) se vuelve el espejo de la violencia en el país. “Su reacción es querer golpear a todos, matarlos para así ganar un poco de respeto. Pero se da cuenta de que ese no es el camino y se detiene. Si la violencia fue lo que le arrebató a su hermano, ella no debe seguir reproduciendo el sistema que tanto le arrebata a la gente en el mundo”, explica la directora de este unipersonal escrito por Maribel Carrasco (Cuautla, 1964) que forma parte de la Ruta Teatral Universitaria, programa que realiza Teatro UNAM con la Facultad de Psicología y Fundación UNAM para llevar obras a escuelas, facultades e institutos de la Universidad. Los niños y adolescentes encontrarán que la obra es pertinente, continúa Hartasánchez: “Porque están llenos de frustraciones y rabia. Las redes sociales fomentan confrontaciones muy agresivas e implacables que acaban por deprimirlos. Y el único camino que encuentran es responder con más violencia. Se trata de que ellos encuentren otras salidas”.

Y en esta línea —ofrecer una salida—, uno de los objetivos de Mi hermano no murió... es que la identificación emocional, la empatía hacia Adela permita que el espectador descubra, a su vez, cuáles son los patrones violentos en los que está inmerso y de dónde vienen.

“Particularmente, esta obra se montó en el marco del programa que se está recuperando, Ruta Teatral Universitario. La idea es que la obra se pueda presentar en diferentes espacios y facultades, y que, al final, haya un diálogo guiado por psicólogos . Ha sido maravilloso porque los jóvenes han tenido la oportunidad de externar sus preocupaciones. Muchos han compartido vivencias similares a las que desgraciadamente se ve confrontado el personaje”.

Hartasánchez destaca la interpretación de Rosa Luna, quien da vida a Adela: “Es una muy joven actriz, verdaderamente hábil, que tiene un rango emotivo muy amplio. Un rango emotivo que nos permite transitar desde la parte cómica hasta la parte más terrible de la historia”.

La obra puede verse en el Teatro Santa Catarina, de jueves a domingo, hasta el próximo 4 de julio (suspende función el 18 de junio). La entrada es libre hasta completar el aforo.

[Publicidad]

¡EL UNIVERSAL ya está en Whatsapp!, desde tu dispositivo móvil entérate de las noticias más relevantes del día, artículos de opinión, entretenimiento, tendencias y más.

TEMAS RELACIONADOS

Google News

[Publicidad]