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Ciencia defiende destitución de Romero Tellaeche; dice que no presentó informe de autoevaluación en los últimos tres años

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Luego de que la presidenta Claudia Sheinbaum señaló en la conferencia matutina de ayer que la destitución de José Antonio Romero Tellaeche como director del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE) fue una decisión directa de la Secretaría de Ciencia en la que ella no participó directamente, comunidad del Centro de Estudios reaccionó positivamente en redes sociales, particularmente al comentario de que la mandataria no tuvo injerencia en la remoción.
“Son decisiones en la que no participo, como Presidenta no participo directamente, y fue una decisión que se tomó en la Secretaría (de Ciencia)”, expresó Sheinbaum.
Jean Meyer, académico de la División de Historia del CIDE, revela a EL UNIVERSAL que la destitución de Romero Tellaeche era algo que la comunidad esperaba, ya que, narra, el 10 de diciembre se llevó a cabo una reunión entre la titular de Ciencia, Rosaura Ruiz, con la Junta Directiva del Centro de Estudios, conformada por titulares de varias instituciones, como la UNAM, el Colegio de México, así como representantes estudiantiles, del profesorado y de los trabajadores del CIDE.
En esa reunión, la comunidad del CIDE reclamó a Romero Tellaeche el hostigamiento hacia estudiantes y profesores, especialmente hacia las mujeres.
“En esa sesión le fue bastante mal al director del CIDE, le reclamaron su conducta con las mujeres, misógino, pero más le reclamaron lo insuficiente del informe del trabajo en 2025 y lo insuficiente del programa 2026. Entonces, en ese momento, algunos especularon que le iban a pedir la renuncia”, detalla Meyer, quien presenció el momento entre ambos funcionarios: incluso Rosaura Ruiz le pidió a Romero Tellaeche callarse y escuchar.
“Allí estaba (Tellaeche), se portó muy mal, le cortó la palabra tres veces a la doctora Ruiz, que le tuvo mucha paciencia, y a la tercera vez le dijo: ‘José Antonio, cállate, ¿que no entendiste? hace rato leímos la carta de las mujeres del CIDE que se quejaban de tus groserías con las mujeres y mira cómo me estás tratando, yo nunca te corté la palabra’”, abunda Meyer, quien desde la crisis del Centro que estalló en 2021 fue una de las voces críticas y que permaneció pese a los embates de la dirección liderada por Romero.
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Meyer añade que, tras la confrontación, Ruiz le señaló a Romero que, de los 26 Centros Públicos de Investigación en el país, el CIDE fue el único en presentar un informe de trabajo de 2025 deficiente y un programa para 2026 incompleto.
El historiador comenta que si bien se esperaba la salida de Romero Tellaeche de la dirección del CIDE, la verdadera sorpresa fue el momento, pues muchos pensaron que sí concluiría su mandato, programado para diciembre próximo.
Otro comentario que surgió en redes fue la permanencia de Romero en el CIDE. Meyer señala que el ahora exdirector se otorgó una plaza de investigador, por lo que es probable que siga en el Centro de Estudios.
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“Se puede quedar, y yo no tengo nada en contra, pero de que haya dejado de ser el director, obviamente es una buena noticia para todos, para los estudiantes, para los trabajadores, que se sentían bastante olvidados cuando no maltratados, en especial las mujeres, las secretarias, y desde luego los profesores investigadores, que nunca reconocimos la legitimidad de su nombramiento y nunca estuvimos de acuerdo con su política. Tan es así que en el último año él mismo suspendió todo contacto con los directores de los diversos centros del CIDE”, señala.
Sheinbaum Pardo reconoció al CIDE como “una buena institución académica como muchas otras”, pero que “se dio la idea que era de excelencia”. “El CIDE se orientó a una política económica que correspondía al periodo anterior, que era el neoliberal. Lo que queremos de las instituciones académicas es que tengan mayor cercanía con los problemas nacionales y que ayuden al desarrollo de la nación, con su libertad de expresión, cátedra y todo lo que se requiera”, dijo y subrayó que tienen financiamiento público.
Ante la afirmación, Meyer apunta que el CIDE no dejó de trabajar en los problemas nacionales, y que el equipo actual que representa al Centro le puede decir a la mandataria: “A sus órdenes, Presidenta”.
“Entré al CIDE en el 93 y ya había gente trabajando los problemas migratorios, de seguridad, de narcotráfico, violencia, de minorías indígenas, de la mujer, el agua, las relaciones siempre difíciles con Estados Unidos, todo eso se estaba trabajando y nunca se dejó de trabajar.
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