Presidente de FIL Guadalajara llama a defender al libro de gobiernos populistas, en la entrega del Princesa de Asturias

La Feria del Libro Internacional de Guadalajara ha buscado mostrar que la cultura es "una inversión, nunca un gasto", dijo Raúl Padilla en su discurso al recibir el galardón de Comunicación y Humanidades

Premios Princesa de Asturias
Raúl Padilla, presidente de la FIL Guadalajara, durante su discurso virtual al recibir el premio Princesa de Asturias. Foto: EFE/Ballesteros POOL
Cultura 16/10/2020 14:10 Luis Méndez / Corresponsal Madrid Actualizada 14:25

Fue una ceremonia sobre todo telemática, minimalista, alejada de la pompa de anteriores ediciones, la que tuvo lugar en Oviedo con motivo de la entrega de los premios Princesa de Asturias 2020. Al deslucimiento de la gala también contribuyó la levedad de algunos de los discursos enviados por los premiados, quienes en su mayoría se abstuvieron de asistir al evento por la amenaza de la pandemia, que rebrota con fuerza en España y el resto de Europa.

La Feria Internacional de Guadalajara (FIL), recibió el galardón de Comunicación y Humanidades, que compartió con el Hay Festival of Literature & Arts. El presidente de la FIL, Raúl Padilla, no estuvo presente en el acto; pero participó por videoconferencia para hacer una reflexión sobre los libros y la lectura, antes de dedicar el premio a la memoria de las víctimas de la pandemia, especialmente en México y España.

"Los libros, y en general la letra impresa, se alimentan de la libertad y a la vez la amplían. La modernidad política apareció con la libertad de imprenta, con el derecho a escribir y publicar sin restricciones. Defendamos este valor fundamental, con más razón frente a los gobiernos populistas que hoy amenazan nuestra gerencia liberal y ponen en riesgo la democracia", señaló el presidente de la FIL.

"Nuestra Feria es una empresa cultural pública, creada y sostenida por la Universidad de Guadalajara. Esta fórmula parece un error para quienes desean que la suerte del libro se deje entera en manos del mercado, pero también a los gobiernos que creen que la cultura es prescindible y que los libros, la ciencia, la educación, deben sacrificarse por otros ideales", agregó.

"Nuestra Feria ha querido mostrar, por el contrario, que la cultura es una inversión, nunca un gasto. Y que el desarrollo es ilusorio si se descuida el capital humano y cultural", concluyó Padilla.

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Entre los galardonados de la presente edición destaca la canadiense Anne Carson, eminente poeta, ensayista y traductora que imparte clases de Literatura Clásica en la Universidad de Michigan (EU) y quien recibió el premio Princesa de Asturias de las Letras. Carson está considerada por la crítica como la poeta viva más importante de las letras anglosajonas. Su participación en la ceremonia se limitó también a un mensaje grabado, al que le faltó enjundia.

La poeta evocó su viaje a España en 1983 para recorrer el Camino de Santiago y darse cuenta que de los españoles no eran de sonrisa fácil, al contrario que los norteamericanos, que sonríen continuamente sin motivo alguno. La comparación sirvió para que Carson agradeciera a España, por partida doble, la entrega del premio Princesa de Asturias.

"La gracia va y viene entre el creador de una obra de arte y su audiencia como entre el que da y el que recibe un regalo. Ninguno podría existir sin el otro. Así que les agradezco profundamente esta gracia que hemos intercambiado entre nosotros", agregó Carson antes de compartir un pequeño poema interactivo a modo de divertimento, que no obtuvo respuesta alguna por parte de los congregados en el salón de actos del hotel de La Reconquista de Oviedo.

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Andrea Morricone, hijo de Ennio Morricone. Foto: EFE/Ballesteros POOL

En medio de tanta ausencia y con todos los presentes, apenas una treintena, guardando distancias y portando cubrebocas, sobresalió la asistencia al acto de Andrea Morricone, quien recogió el galardón otorgado en vida a su padre, Ennio Morricone, el famoso compositor italiano recientemente fallecido a los 91 años de edad y que se hizo merecedor del premio Princesa de Asturias de las Artes. Morricone acompañó con sus melodías películas tan exitosas como "La Misión" (1986) y "Cinema Paradiso" (1988). En 2016 ganó el Oscar por la banda sonora de "Los ocho más odiados", dirigida por Quentin Tarantino.

Morricone compartió el galardón con John Williams (1932), otro músico laureado en multitud de ocasiones y que al igual que el artista italiano trascendió a nivel internacional por sus bandas sonoras para películas tan emblemáticas como "E.T.", "Superman", "Indiana Jones", "La lista de Schindler", "Parque Jurásico" o "La guerra de las galaxias".

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Foto:  EFE/José Jiménez/Casa Su Majestad el Rey

Ante la imposibilidad de viajar por el virus, Williams optó por grabar un mensaje para la ocasión, al que también le faltó sustancia, y en el que evocó a su colega Morricone para destacar su música icónica, poderosa y enérgica.

El discurso con más contenido y alcance fue sin duda el que emitió el experto en economía política Dani Rodrik, premio en Ciencias Sociales, quien dijo que la pandemia es un ejemplo devastador de lo sesgadas que estaban las prioridades de los diseñadores de la globalización, entre ellos los bancos, las corporaciones y los tecnócratas que lideraron el proceso.

En una ceremonia poco menos que virtual celebrada en el hotel de La Reconquista de Oviedo (Asturias) y presidida por el rey Felipe VI y la Infanta Leonor, entre los que recibieron personalmente el diploma se encontraban el matemático Emmanuel Candés, el deportista Carlos Sainz y el grupo de sanitarios españoles que se hizo cargo del premio de la Concordia en representación del sector.

Los Premios Princesa de Asturias, instaurados en 1981 con el nombre de Príncipe de Asturias, buscan reconocer la labor científica, técnica, cultural, social y humanitaria realizada por personas e instituciones en el ámbito internacional. Cada galardón consta de un diploma, una escultura de Joan Miró y una dotación económica de casi 60 mil dólares.

fjb

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