Mendoza regresa al desierto con La cuarta pregunta

Publica la segunda historia del Capi Garay que va en busca de un tesoro; en 2020, saldrá un nuevo libro sobre El Zurdo Mendieta

Mendoza regresa al desierto con La cuarta pregunta
Desde muy joven, el autor de El amante de Janis Joplin se enamoró de los paisajes del desierto que recorría por el placer de vivir aventuras. BERENICE FREGOSO. EL UNIVERSAL
Cultura 25/11/2019 00:21 Yanet Aguilar Sosa Actualizada 00:30
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Enamorado del desierto de Sonora, de sus cráteres y su belleza cegadora, Élmer Mendoza sabía que la segunda entrega de la trilogía protagonizada por el Capi Garay —un joven culichi que estudia agronomía en Chapingo, Estado de México—, ocurriría ahí, entre dunas, animales salvajes y persecuciones motivadas por la búsqueda de un tesoro en medio del gran Desierto de Altar.

Lo que logró en La cuarta pregunta, su nueva novela publicada por Alfaguara, fue conjugar esa pasión por el desierto con su deseo incumplido de ser un buscador de tesoros, y aderezarlo con una de sus venas narrativas: la intriga a partir de un asesinato; aquí, la víctima es un sacerdote que antes de morir tras ser baleado por un par de malandros, consigue entregarle al Capi Garay un misterioso mapa y darle las pistas para hallar el tesoro.

“Desde que publiqué la primera novela del Capi Garay dije que la segunda iba a ocurrir en el desierto. Yo tenía esa historia desde hace mucho porque ese es un espacio que quiero mucho, que me gusta mucho, que cuando tenía menos de 20 años lo recorrí muchas veces y al que después volví ya con la idea de ver cómo iba a presentar el espacio en la novela”, cuenta Élmer Mendoza en
entrevista.

El narrador y colaborador de EL UNIVERSAL asegura que quiso llevar a su joven personaje y a la pandilla que lo acompaña: Murakami, que estudia robótica, y a Dante, que cursa la carrera de historia, al desierto que él conoció, y por eso en un viaje en el tiempo los lleva a vivir la aventura de la búsqueda del tesoro en el año de 1969, meses después de la llegada del hombre a la Luna y del Festival de Woodstock.

“La idea era una confrontación de unos chicos de este tiempo con una época muy intensa; los años 60 fueron clave para asumir las posibilidades de los jóvenes a ser libres, hubo movimientos muy fuertes, hubo como una ruptura con los adultos, vino la liberación sexual gracias a la píldora, la minifalda, una serie de revoluciones y también vino el Mach 1”, dice Élmer Mendoza, quien además cumplió su deseo de incorporar en la historia ese Ford Mustang
de ensueño donde se mueven los perseguidores.

El autor de El amante de Janis Joplin y Cóbraselo caro, asegura que en los 60 el desierto era mucho más inhóspito y salvaje, los aventureros que se atrevían a cruzarlo iban por caminos de arena que eran mortales, e incluso en aquellos años infinidad de gente quedó ahí; muchos se perdieron, murieron o simplemente se los tragó el desierto.

“Yo vengo de familia de aventureros, mis tíos cruzaron el desierto en trocas y lo cruzaron porque sí, porque eran aventureros, no es que se fueran de braceros, lo suyo era la aventura y cuando nosotros empezamos a tener edad, después de los 16 años, hicimos cosas parecidas siguiendo las historias de ellos; recuerdo que eran espacios fascinantes porque el desierto es muy hermoso, pero es un espacio que responde mucho a la luz, a la hora del día en que lo ves; en las noches es cuando sientes que las estrellas están muy cerca”, dice el narrador.

Aún ahora Élmer emprende viajes por el desierto para llegar a Estados Unidos, emprende con Leonor, su mujer, viajes en los que van puebleando, disfrutando de los amaneceres y puestas de sol que, asegura, son lo mejor del desierto.

El escritor y miembro de la Academia Mexicana de la Lengua, dice que le hubiera gustado participar en una expedición para buscar un tesoro: “Nunca tuve la suerte, pero aprendí que el trabajo de los buscadores de tesoros no es un trabajo sencillo, es ir haciendo una investigación exhaustiva antes porque desde el principio toda presencia de un tesoro tiene una leyenda y hay que tomarla en cuenta”.

Y su novela no es la excepción. En esta segunda entrega el Capi Garay tiene un mapa mágico para encontrar el tesoro en el lugar que los españoles llamaban El Dorado, y tiene también tiene la encomienda y un punto de referencia, las ciudades de Cíbola y Quivira, en Sonoyta.

Élmer Mendoza ya tiene visualizada y situada la tercera y última entrega de la trilogía protagonizada por el Capi Garay. “Ya estoy pidiendo orientación, voy a necesitar algunas cosas porque para la tercera novela los recuerdos que tengo son muy breves; la tercera la aventura va a ser bajo la tierra, en túneles y probablemente empiece en la Ciudad de México. Tiene que ser en un medio urbano, es igual, una mitología sobre los túneles que siempre generan muchísimas historias”.

A la par de esa historia, está puliendo la nueva novela de El Zurdo Mendieta, su mítico detective culichi. “Creo que en esta novela es donde le va a ir peor”, afirma Élmer de su historia que saldrá en 2020.

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