El compositor Federico Ibarra (Ciudad de México, 1946) cumple 80 años hoy. Creador emérito del Sistema Nacional de Creadores de Arte, reconocido con premios como el Nacional de Ciencias y Artes, la Medalla Mozart y la Medalla Bellas Artes, Ibarra será homenajeado por el hoy, a las 18 horas, en la Sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes en un recital donde Guadalupe Parrondo, Diego Sánchez-Villa, Héctor Melicoff, Mateo Torres Mendoza y Sergio Solís Pinsón darán vida a sus “Sonatas para piano”.

“En este recital están interviniendo toda una serie de pianistas que son de una generación nueva. No es lo mismo estar con pianistas que sean de mi edad o de una edad parecida que ver cómo las nuevas generaciones puedan estar interesándose en mi música”, explica Ibarra, en entrevista.

Habla, también, a grandes rasgos, sobre sus trabajos recientes: la ópera El vencedor vencido, con libreto de Enrique Serna y estrenada hace dos años —una obra que reflexiona sobre la herencia histórica con la que estamos viviendo y qué debemos hacer con esa herencia, dice—, y su “Sexta sinfonía”, más compacta que otras y escrita en un sólo movimiento. “El año pasado, al terminarla, le envié la partitura al director de la , pero ahora, este año, con los arreglos en la Sala Nezahualcóyotl no se ha podido presentar ni la obra ni la orquesta”. Sinfonía, afirma, que está a disposición de las orquestas: “A ver cuál se anima”.

Lee también

A sus 80 años, Ibarra recuerda que al inicio de su carrera había más concursos para compositores y subraya la necesidad de que los jóvenes tengan más oportunidades para interpretar sus obras.

¿Cómo percibe el cambio generacional entre artistas?

Hay muchas diferencias. En esa época me tocó ver a toda una serie de intérpretes que estaban muy preocupados por dar a conocer la música que se estaba haciendo en esos momentos. No puedo decir que actualmente hayan desaparecido, pero sí son menos las oportunidades que los compositores tienen ahora con los intérpretes para poder llevar a cabo su música.

¿En qué sentido son menos las oportunidades?

Son muchos problemas simultáneos. La gran cantidad de compositores que hay, a veces no es paralela o equiparable a la oportunidad que se tiene de presentar las obras. En este aspecto, toda una serie de compositores nuevos tiene pocas oportunidades de hacerlo. En otro momento no había tantos compositores y, en realidad, el ámbito se prestaba muy bien para satisfacer las necesidades que tenían en ese aspecto. Por un lado, creo que los nuevos compositores tienen más dificultad para que sus obras se escuchen, y aprender, ellos mismos, acerca de la ejecución de sus obras. Por ende, está la madurez que puedan tener o no al respecto de ese trabajo.

Lee también

¿En manos de quién queda que los jóvenes tengan más oportunidades para interpretar sus obras?

Son muchas manos. Por un lado, el gobierno tiene o tendría que darle esa oportunidad a los nuevos valores: que se conozcan, que se formen, que prosperen en su quehacer. Si las escuelas están formando toda una serie de nuevos prospectos, hay que ver cómo se les da cabida a estas generaciones que se están formando dentro de las escuelas. Es como si la escuela de Medicina estuviese formando médicos que no pudieran tener trabajo en un futuro o no pudieran tener la formación necesaria para hacerlo. Todo es conjunto hacia lo mismo. En mi época, había toda una serie de concursos para poder darse a conocer por medio del concurso. En esta época, creo que estos concursos han desaparecido. Lo veo con los amigos literatos: hay muchos más concursos para la literatura donde los escritores pueden tener oportunidad de muchas cosas. No nada más es dar a conocer sus obras, sino tener un dinero que el concurso les está proporcionando.

¿Dónde pondría la mira?, ¿es una cuestión de inversión, educación, política cultural?

No puedo decir que sea desinterés, ya que las situaciones han cambiado. Es decir, hubo un momento donde las becas que estaban ofreciendo podían hacer un incentivo para las nuevas generaciones. En este momento me parece que se están ofreciendo menos y esto conlleva que los concursos también hayan desaparecido porque, de alguna u otra manera, los estaban supliendo las becas. Es un problema bastante complejo.

Lee también

¿Cómo percibe que se hace la música ahora?

Dentro de los concursos que ha habido para la nueva música, organizados tanto por la universidad como por mí, ha sido un poquito extraña la respuesta. Es decir, hay una variedad de movimientos que veo que aún no cuaja muy bien. Por un lado, los compositores están incidiendo en la creación de obras nacionalistas; por el otro lado veo también a compositores interesados en hacer otro tipo de música. Nada más que no está muy claro todavía cómo se tendría que hacer este tipo de música. Por supuesto que las innovaciones dentro de la música siempre son bienvenidas, pero, en esta ocasión, veo que hay un poco el deseo de innovar por innovar, sin un sentido que le puedan dar a las obras. Está esa experimentación que es algo que ya nosotros pasamos hace mucho tiempo y está el refugiarse en una estética que ya está muy sobrepasada. Ya se han hecho grandes obras acerca de todo ello, no veo por dónde puedan ser unas obras nacionalistas, ¿por dónde puede innovar esta idea de hacerlas? (...) Creo que se podría escribir una música mucho más adelantada, pero no irse para atrás. Ir hacia atrás es negar todo lo que ha avanzado la música en estos momentos.

¡EL UNIVERSAL ya está en Whatsapp!, desde tu dispositivo móvil entérate de las noticias más relevantes del día, artículos de opinión, entretenimiento, tendencias y más.