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“La ingeniería es día a día. Reparar este desastre. Esta era una pésima empresa y una editorial medianita, amparada en un fondo histórico muy potente”, señala Paco Ignacio Taibo II al hacer un balance de su gestión.
Alcanzar la fusión plena con la Dirección General de Publicaciones (DGP) y Educal, este agosto; sanear las 10 filiales en el extranjero; avanzar en la “criba” o reingeniería de la editorial; hacer con 17 millones de pesos una Feria Internacional del Libro Infantil y Juvenil (FILIJ) con dos sedes: una de vuelta en el Centro Nacional de las Artes, en la Ciudad e México, y otra en Mérida, Yucatán; y mantener la producción anual de 700 títulos, entre nuevas ediciones y reimpresiones son pendientes que para este año se plantea concluir el FCE.
Sin embargo, Taibo destaca los logros que han tenido , como publicar más de 150 títulos, participar en 100 ferias de libros en el país, desarrollar una coordinación intensa con la DGP y Educal, y vender miles de volúmenes que estaban en bodegas.
“Hay de todo pero empiezan a notarse estos cambios de manera sustantiva, queremos recapturar a los adolescentes que leen por pasión y la única manera es ponerles novelas de alta calidad literaria, no vamos a renunciar a la calidad literaria”, afirma.
En estos meses, dice, ha trabajado en la colección de Historia que “tenía pocos libros polémicos de la historia de México”, y con particular atención en la colección popular que no tenía literatura, y que tampoco era popular con precios accesibles para rancherías y colonias periféricas.
Sobre la fusión del FCE y la Dirección General de Publicaciones admite que les falta hacer más.
La “limpieza” es las filiales, destaca, es una de sus satisfacciones. “Estábamos perdiendo un millón 300 dólares al año en las filiales, en todas, no había una sola con números negros. ¿Dónde empieza la ingeniería?, cambiamos 10 de los 11 directores; cambiamos las políticas: ‘limpien bodegas, actívense con vida cultural y política de la región, libros que no sirvan vamos viendo donde sí sirven’”.
Dice que los primeros indicadores son positivos pero dista mucho de una ingeniería eficaz. “Madrid está vendiendo 50% más de libros; tenía una bodega de 300 mil libros, que cuesta dinero”.
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