El espíritu con el que la Revista Generación se ha sostenido por 38 años sigue siendo la contracultura es su máximo esplendor, darle espacios a aquellos que se mantienen fuera del mainstream, de lo que “todavía Bellas Artes no momifica”, señala el editor Francisco Oyarzábal, miembro de la publicación desde los tiempos en que Carlos Martínez Rentería era el editor y director general.

En febrero de 2022, tras la muerte de Rentería, Generación pausó por unos meses, sin embargo, el resto de equipo decidió seguir con la publicación bimestral, ahora con el liderazgo de Emiliano Escoto, hijo del fundador.

Oyarzábal relata a EL UNIVERSAL que desde 2017 todos los apoyos gubernamentales, tanto locales como federales, les fueron retirados, lo que provocó que, para subsistir, se hicieran de patrocinadores. Tras enfrentar la crisis por la pandemia, la muerte de su fundador y la falta de apoyos, la revista se sobrepuso y se sigue publicando y vendiendo hasta la fecha.

Sin embargo, hoy enfrentan otro embate: el intento de convertir su sede histórica, la Casa del Poeta Ramón López Velarde, en un cabaret, una propuesta lanzada por la secretaria de Cultura de la CDMX, Ana Francis Mor, y que provocó una movilización de poetas y escritores que están en contra de que un espacio dedicado a la poesía y las letras pierda su esencia por intereses particulares de los funcionarios en turno.

“No estamos peleados con la idea de cabaret, sin embargo, no es posible que lleguen así y solo te inviten a salir. Estamos ahí desde 1994, hemos visto gran cantidad de poetas, escritores; en esas oficinas está un gran archivo de la contracultura en México, de la historia de Generación, y esos espacios quieren ser ocupados como camerinos”, dice Francisco Oyarzábal.

Francisco Oyarzábal, editor de la revista, explica que buscan darle espacio a escritores y pensadores jóvenes para publicar. Foto: Juan Boites/ EL UNIVERSAL
Francisco Oyarzábal, editor de la revista, explica que buscan darle espacio a escritores y pensadores jóvenes para publicar. Foto: Juan Boites/ EL UNIVERSAL

Ante la amenaza de ser echados de su sede histórica, la propuesta de Generación es crear en ese espacio el Centro de Estudios de la Contracultura en México, una idea que gestó el propio Rentería hace 20 años, cuando realizó una serie de congresos para debatir sobre el estado de la contracultura.

“Tiene que concretarse esa idea, contamos con un archivo inmenso, son miles de documentos, registros, fotografías, la idea es juntar nuestro archivo con el de José Agustín, otro estudioso de la contracultura y que formó parte de Generación, esa será la respuesta a lo que decidan, que vemos la necesidad de fundar el Centro de Estudios de la Contracultura”, detalla.

El también fotógrafo explica que aún no presentan la propuesta a la Secretaría de Cultura, ya que están en espera de la resolución del conflicto que hoy afecta a la Casa del Poeta, y que sigue sin llegar a soluciones con la comunidad literaria, vecinos y otros grupos.

Una revista joven

Oyarzábal dice que intentan publicar cinco o seis revistas al año, y que en cada tiraje imprimen mil ejemplares. Para ello se han hecho de patrocinadores y cuentan con la ayuda de amigos y escritores, quienes dan vida a la publicación.

A pesar de los años, explica el editor, la contracultura se mantiene joven y emergente, por lo que la idea ahora de Generación es darle espacios a los escritores y pensadores jóvenes que carecen de espacios de publicación.

“Veo que hay interés en hacer nuevos proyectos, en crear revistas, libros, hay talento, contracultura, deseo de expresarse, lo que no hay es distribución, apoyos, se ha cortado casi todo el presupuesto del gobierno para periódicos y revistas; basta con que pases a un puesto de periódicos, ya no lo son, venden dulces y refrescos y si acaso ves unos seis o siete periódicos”.

Oyarzábal ve una contradicción entre el discurso del gobierno, que enaltece la cultura popular y “del pueblo”, con el que la misma Secretaría de Cultura local intente desalojarlos de su sede para hacer unos simples camerinos.

“Nosotros votamos por el cambio, por lo emergente, por la protesta, pero cuando la gente llega al poder y gana dinero sólo por ocupar un puesto, todo cambia, se pierde la espontaneidad, las ideas a favor de las causas sociales”.

Agrega que Generación apuesta por la nueva escritura, no importa de quién venga. “La idea siempre será publicar textos lúdicos, irreverentes, gozosos, la contracultura hoy en México está en ebullición, hay muchas propuestas no sólo en las letras, en la gráfica, el arte, el cine, música, en todo”.

El último número (el 163) de Generación es de agosto y está dedicado a los destilados y aguardientes; se puede adquirir en el Tianguis del Chopo, en las librerías U-Tópicas, El Desastre y Venas Rotas discos, entre otros sitios, o en línea a través de sus redes sociales.

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