La jugó un papel decisivo para el éxito de las a larga distancia de los pastores de principios de la en la estepa euroasiática, según un estudio que publica Nature.

Desde los xiongnu hasta los mongoles , las poblaciones de pastores de la estepa euroasiática han sido durante mucho tiempo una fuente de fascinación. Entre los primeros grupos de pastores de esta región se encuentran los yamnaya, pastores de la Edad de Bronce que empezaron a expandirse fuera de la estepa póntico-caspiana hace más de 5 mil años.

Estas migraciones de la Edad del Bronce dieron lugar a un flujo genético a través de vastas zonas, que acabó vinculando a las poblaciones de pastores de Escandinavia con grupos que se expandieron hacia Siberia .

El cómo y el por qué estos pastores recorrieron distancias tan extraordinarias en la Edad de Bronce ha sido un misterio. Ahora, el nuevo estudio dirigido por investigadores del Instituto Max Planck para la Ciencia de la Historia de la Humanidad, en Jena (Alemania), ha revelado una pista fundamental, que podría resultar sorprendente. Al parecer, las migraciones de la Edad de Bronce coincidieron con un sencillo pero importante cambio en la dieta : la adopción del consumo de leche .

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Los investigadores recurrieron a una humilde pero extraordinaria fuente de información del registro arqueológico: observaron el sarro antiguo (cálculo dental) en los dientes de los esqueletos conservados. Al extraer cuidadosamente muestras del sarro acumulado y utilizar métodos moleculares avanzados para extraer y analizar las proteínas que aún se conservan en este material resistente y protector, los investigadores pudieron identificar qué individuos antiguos probablemente bebían leche y cuáles no.

Los resultados les sorprendieron. "La mayoría de los individuos del Neolítico anterior a la Edad de Bronce que analizamos -más del 90%- no mostraron ninguna evidencia de haber consumido lácteos. En cambio, un notable 94% de los individuos de la primera Edad del Bronce eran claramente consumidores de leche", desvelan.

Los investigadores se dieron cuenta de que habían descubierto un patrón significativo. A continuación, analizaron más a fondo los datos para examinar qué tipo de leche consumían los pastores.

"Las diferencias entre los péptidos de la leche de las distintas especies son menores, pero fundamentales -explica el doctor Shevan Wilkin, del Instituto Max Planck para la Ciencia de la Historia Humana-. Pueden permitirnos reconstruir de qué especie procede la leche consumida".

Aunque la mayoría de los péptidos de la leche apuntaban a especies como la vaca, la oveja y la cabra, lo cual no era sorprendente a la luz de los restos arqueológicos asociados, los cálculos de un par de individuos revelaron una especie inesperada: el caballo.

"La domesticación del caballo es un tema muy debatido en la arqueología euroasiática", recuerda Wilkin. Uno de los yacimientos en los que se había propuesto el consumo de leche en Asia Central era el de Botai, en Kazajstán, de 3.500 años de antigüedad.

Los investigadores analizaron el sarro de un par de individuos de Botai, pero no encontraron pruebas de que bebieran leche. Esto concuerda con la idea de que los caballos Przewalskii -una forma temprana de los cuales se excavó en el yacimiento- no fueron los ancestros del caballo doméstico actual, como ha demostrado un reciente estudio arqueogenético. En su lugar, la domesticación de los caballos -y el consumo de leche de yegua- comenzó probablemente a unos 1.500 kilómetros al oeste, en la estepa del Caspio póntico.

"Nuestros resultados no contentarán a todo el mundo, pero son muy claros -advierte la profesora Nicole Boivin, autora principal del estudio y directora del Departamento de Arqueología del MPI Ciencia de la Historia Humana-. Vemos una importante transición a la lechería justo en el momento en que los pastores comenzaron a expandirse hacia el este".

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Considera que es probable que los caballos domesticados también desempeñaran un papel. "Las poblaciones esteparias ya no utilizaban a los animales sólo por su carne, sino que explotaban sus propiedades adicionales, ordeñándolos y utilizándolos para el transporte, por ejemplo", afirma la profesora Boivin.

Todavía no se ha investigado cuál era la ventaja fundamental que aportaba la leche. Pero es probable que los nutrientes adicionales, las proteínas ricas y la fuente de fluidos en un entorno altamente árido hubieran sido fundamentales para la supervivencia en la dura y abierta estepa.

"Lo que vemos aquí es una forma de revolución cultural -resalta Wilkin-. Los pastores de la primera Edad de Bronce se dieron cuenta claramente de que el consumo de productos lácteos ofrecía algunas ventajas fundamentales y, una vez que lo hicieron, las vastas expansiones de estos grupos por la estepa se hicieron posibles".

fjb

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