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Un hombre llamado Daisuke llega a un poblado de Japón y resulta ser el hombre perfecto: padre amoroso, el mejor empleado y un buen vecino. Encanto que termina cuando lo aplasta un cedro y muere; ahí su esposa descubre que su amado suplantó la identidad de un Daisuke, es decir, usurpó el nombre y vida de alguien más. Esa es la trama de la novela "Cierto hombre" (Hachette Editorial, 2025), del autor japonés Keiichiro Hirano (Gamagori, 1975).
El escritor, uno de los más importantes en su país por ser crítico del nacionalismo, visitó recientemente México para promocionar la traducción al español de su libro, uno de los más exitosos que ya fue adaptado al cine y presentado en el Festival de Cine de Venecia en 2022.
“La identidad es mi tema de escritura. Consideramos que una persona sólo tiene una identidad y pienso que es importante reconocer que tenemos múltiples identidades, múltiples facetas. En todas las sociedades se vuelve un problema muy serio la necesidad de clasificar y dividir socialmente”, afirma.
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Keiichiro Hirano comenta que cuando se encasilla a una persona dentro de una sola identidad y se dice “esa persona es de tal nacionalidad” o “esa profesa tal religión”, es cuando una sociedad se fractura porque se termina hablando de “unos contra otros”. “Hay que considerar al ser humano como un conjunto diverso y plural: esa es mi visión básica de la naturaleza humana, y este libro fue escrito a partir de ese pensamiento”, indica.
Esa división, el autor la plasma en la novela con el abogado Akira Kido, que ayudará a la esposa del falso Daisuke a resolver el misterio de suplantación de identidad.
“Históricamente, Japón ha tenido una relación muy profunda con Corea y ha incorporado muchas de sus culturas. Al final de la Segunda Guerra Mundial hubo personas que fueron llevadas de manera forzada de Corea a Japón y también quienes perdieron sus casas en Corea y se establecieron en Japón”, detalla. Al término de la guerra, estas personas enfrentaron problemas de identidad y también de discriminación.
“Existe un racismo profundamente arraigado hacia estas personas, (en las últimas décadas) el nacionalismo se intensificó, los coreanos volvieron a convertirse en blanco de ataque, lo que recrudeció los sentimientos discriminatorios”, platica el escritor japonés.
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Hirano menciona en la novela la masacre de coreanos en 1923 durante el terremoto de Kanto, y habla del perdón. “En todo el mundo, distintos gobiernos están reflexionando sobre su pasado colonial. Pero para que una disculpa (de un país a otro) sea realmente efectiva, es necesario mantener un esfuerzo continuo que la respalde”, responde.
En las relaciones entre Japón y Corea —añade—, el problema radicó en que Japón, después de haber ofrecido disculpas por la colonización y por lo ocurrido durante la guerra, dijo cosas que anularon esas disculpas.
“Por eso quise que el abogado fuera percibido como una persona sensible y buena, y que el lector no se acercara a él de inmediato a partir de su categoría identitaria, sino que pudiera empatizar con su situación —por ejemplo, como alguien que está criando hijos— y a través de su mirada quise retratar cómo era el Japón de aquella época”, comenta.
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A la pregunta sobre por qué el ser humano fantasea con empezar de cero y con ello obtener una vida feliz, indica que las personas son el resultado acumulado del pasado y esa historia de vida es algo que se comparte socialmente.
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