El 26 de febrero de 2026 se cumplieron cien años del nacimiento de la actriz Miroslava, quien cautivó a toda una sociedad mexicana con su belleza, tal como lo mencionó Vicente Leñero: “se le perdonaba sus carencias como actriz, esa tropezada manera de hablar con los labios ateridos, nada importaba, su belleza era deslumbrante”.

Miroslava Stern Bečka nació en la ciudad de Moravia, en lo que hoy es la República Checa, aunque durante décadas se pensó que nació en Praga, esta confusión partió de que la identificaban como checoslovaca, y para fines prácticos, la capital de la entonces Checoslovaquia era Praga, como lo sigue siendo ahora de la República Checa.

Miroslava era hija de Vladimír Štancl y Miroslava Bečka, pero tras la muerte de su padre biológico, el doctor Oskar Leo Stern, cardiólogo de profesión, se casó con su madre, y adoptó a Miroslava. El matrimonio tuvo otro hijo, Ivo Stern Bečka, que nació en 1931 y falleció en 2011, en la Ciudad de México.

Derivado del comienzo de la Segunda Guerra Mundial y la irrupción nazi de Adolfo Hitler y las tropas alemanas en Checoslovaquia, la familia se tuvo que exiliar en 1939. Sin embargo, permanecieron recluidos por un tiempo en Theresienstadt o Terezín, un campo de concentración en Checoslovaquia para judíos, que funcionaba como guetto, donde la mayoría de las personas eran enviadas a campos de exterminio como Auschwitz. Afortunadamente, el doctor Stern logró salir con su familia de ese lugar, haciendo un peregrinaje por los países escandinavos, antes de realizar su viaje hacia México en 1941.

Portada de El Universal del 11 de marzo de 1955 que da cuenta del suicidio de la actriz.  Crédito: Archivo de El Universal
Portada de El Universal del 11 de marzo de 1955 que da cuenta del suicidio de la actriz. Crédito: Archivo de El Universal

De toda esta experiencia, Miroslava quedó sumamente aturdida, siempre padeció una psicosis diagnosticada por médicos mexicanos amigos de su padre, el mismo doctor Stern la estuvo tratando. Pero aunado a esto, su abuela materna, Marie Bečka, con la que Miroslava tenía un apego muy grande, tuvo que quedarse en Checoslovaquia, siendo asesinada por los nazis en ese mismo fatídico año de 1939. Esto perturbó aún más a la pequeña Miroslava, el recuerdo de su abuela Marie, lo padeció siempre en su breve existencia.

Miroslava llegó con su familia a México en 1941, su padre decidió que Miroslava, de 15 años, viajara a Nueva York para estudiar inglés, mientras la familia se establecía en la Ciudad de México. El primer intento de suicidio de Miroslava ocurrió durante este viaje, en 1942, derivado de que mantenía una relación con un piloto norteamericano que fue enviado a la guerra, y el joven había fallecido en un combate.

Miroslava regresó al poco tiempo a México y comenzó a estudiar en el Colegio Americano. En 1944, asistió al baile Blanco & Negro, organizado por el Country Club, participando en el concurso de belleza en el cual resultó ser la ganadora, con lo cual obtuvo una beca para estudiar actuación en los estudios RKO Radio Pictures, Inc., en California.

La actriz Miroslava Stern sin vida en su recámara, el 10 de marzo de 1955. Crédito: Archivo personal Tayde Acosta Gamas
La actriz Miroslava Stern sin vida en su recámara, el 10 de marzo de 1955. Crédito: Archivo personal Tayde Acosta Gamas

Miroslava recibió un nuevo golpe el 20 de diciembre de 1945, derivado del fallecimiento de su madre, Miroslava Bečka, quien padecía un cáncer del cual no se pudo recuperar. La joven nuevamente intentó suicidarse, aunque lograron llevarla a tiempo al hospital y salvarle la vida. Además de esta nueva desgracia en su vida, tuvo que sobrellevar, y nunca de la mejor forma, que el doctor Oskar Stern, a la muerte de su esposa, contrajo de inmediato matrimonio con una enfermera, Sofia Jerzy Horowitz, con la que había mantenido relaciones desde hacía un tiempo, incluso, antes de que su esposa falleciera.

A su regreso de California, en 1946, Miroslava comenzó a estudiar en la Academia del maestro japonés Seki Sano, por supuesto, no se pone en tela de juicio su gran labor como profesor de teatro, siempre basado en los métodos de sus maestros Konstantín Stanislavski y Vsévolod Emílievich Meyerhold, con quienes estuvo en Rusia, pero es una realidad lo riguroso y quizá hasta radical que era, se caracterizó siempre por no tener “alumnos” sino “discípulos”, y demandaba mucho la atención de sus estudiantes.

Primera plana de El Universal Gráfico del 11 de marzo de 1955. Crédito: Archivo de El Universal
Primera plana de El Universal Gráfico del 11 de marzo de 1955. Crédito: Archivo de El Universal

Cuando Miroslava comenzó sus estudios también se encontraban estudiando en la Academia las actrices: María Douglas, Rita Macedo, los actores Wolf Ruvinskis, Luis Gimeno, entre otros. Silvia Pinal también asistió en algunas ocasiones a la Academia de Seki Sano, sin embargo, ella contó en su libro autobiográfico, que la forma de enseñar del maestro no la cautivó como a sus compañeros, incluso, llegó a comentar que Seki Sano no la convenció en sus prácticas, con las cuales exigía mucho de la atención y el tiempo de sus alumnos, generando en los estudiantes una dependencia por el maestro.

Lo anterior es de destacar, porque algunos de los alumnos de Seki Sano, no sólo generaron dependencia, sino que llegaron a desarrollar cuadros de depresión, esto confesado por ellos mismos algunos años después.

Wolf Ruvinskis mencionó en una entrevista, que toda su vida tuvo que depender de los antidepresivos a partir de las clases con Seki Sano. María Douglas se suicidó y el actor Luis Gimeno, siempre dijo que fue porque: Seki Sano, al querer sacar lo mejor de ella, rompió su alma. Rita Macedo, al final de su vida, también llegó a sufrir depresión, lo cual la condujo al suicidio. Miroslava, con la condición psiquiátrica que tenía, quizá también pudo padecer el método de actuación de Seki Sano, para alimentar aún más su ya deteriorado estado emocional.

Cartel promocional de la cinta Ensayo de un crimen, de 1955.  Crédito: ARCHIVO PERSONAL TAYDE ACOSTA
Cartel promocional de la cinta Ensayo de un crimen, de 1955. Crédito: ARCHIVO PERSONAL TAYDE ACOSTA

En la Academia de Seki Sano, Miroslava conoció a un joven que estudiaba dirección de escena, Jesús Jaime Gómez Obregón, quien era sobrino del presidente Álvaro Obregón. En muy poco tiempo comenzaron una relación amorosa, y finalmente el 2 de febrero de 1946, se casaron. Pero al poco tiempo del matrimonio, Miroslava encontró a su esposo manteniendo relaciones con otro hombre, descubriendo con ello, que fue solamente utilizada para un matrimonio de “apariencia”, pues Jesús Jaime era homosexual, incluso, en su círculo lo llegaron a apodar como “El bambi”. Por su parte, su familia adinerada y todavía con cierto poder, hacía maromas para protegerlo y que no saliera a la luz su verdadera condición, y con ello se provocara un escándalo. Miroslava se divorció de él en ese mismo año, ésta fue una decepción más en su vida, la cual la llevó nuevamente a la depresión.

Miroslava comenzó su carrera artística en ese difícil 1946, su primera película fue: Bodas trágicas, al lado de Ernesto Alonso, quien se convirtió en uno de sus mejores amigos. Al año siguiente, realizó la película: ¡A volar joven!, con Mario Moreno “Cantinflas”, con quien comenzó una relación de amantes muy intensa. Cantinflas era casado, pero siempre le prometió a Miroslava que se iba a divorciar para casarse con ella. La relación se mantuvo por siete años, el número que tanto le gustaba a Cantinflas.

Mario Moreno Cantinflas en el rodaje de la cinta Soy un prófugo (1946). Crédito: ARCHIVO PERSONAL TAYDE ACOSTA
Mario Moreno Cantinflas en el rodaje de la cinta Soy un prófugo (1946). Crédito: ARCHIVO PERSONAL TAYDE ACOSTA

Miroslava continuó con su carrera y participando en diferentes películas, pero también en 1947, incursionó en Hollywood, con la cinta Adventures of Casanova. En total realizó tres películas con Hollywood.

En México, Miroslava realizó 27 películas, fue dirigida por los directores más importantes de la época: Gilberto Martínez Solares, Miguel M. Delgado, Roberto Gavaldón, Ernesto Cortázar, Matilde Landeta, Agustín P. Delgado, Chano Urueta, Emilio “El Indio” Fernández, Julián Soler, Rogelio A. González y Luis Buñuel. En 1953, fue nominada para el Premio Ariel, por su participación en la película: Las tres perfectas casadas.

Miroslava era una actriz que el público apreciaba, durante sus nueve años de carrera tuvo éxito, pero sin duda, uno de los proyectos que más marcaron su historia en el cine fue: Escuela de vagabundos, película de 1955, basada en la comedia norteamericana de 1938, Merrily we live, dirigida por Norman Z. McLeod, que a su vez se basa en la cinta What a Man, de 1930, dirigida por George Crone, basada en el libro de 1924, The Dark Chapter: A Comedy of Class Distinctions, de .

Escuela de vagabundos fue dirigida por Rogelio A. González, con las actuaciones de Blanca de Castejón, Óscar Pulido, Anabel Gutiérrez, Fernando Casanova, Óscar Ortiz de Pinedo, y por supuesto el gran Pedro Infante. Miroslava con su papel de “Susana Valverde” conquistó al público mexicano, pero también conquistó a uno de los mejores directores de la historia del cine, Luis Buñuel, a quien le gustó mucho su trabajo en la cinta. Buñuel comenzaba un nuevo proyecto con Ernesto Alonso, y éste fungió como intermediario entre el maestro aragonés y Miroslava.

Luis Buñuel invitó a Miroslava a su nueva película: Ensayo de un crimen o La vida criminal de Archibaldo de la Cruz, esta historia es una adaptación de la novela homónima de Rodolfo Usigli, de 1944. Un drama psicológico, una comedia negra, Ensayo de un crimen es un libro estupendo, pero la adaptación de Buñuel superó todas las expectativas.

Ensayo de un crimen contó con la participación de Ernesto Alonso, Rita Macedo, José María Linares Rivas, Andrea Palma, Rodolfo Landa, Ariadne Welter, Carlos M. Baena. Miroslava protagonizó de una manera sublime, dadas sus condiciones, el personaje de “Lavinia”, que en toda la cinta se muestra como una chica inocente y “feliz”, cuando en la vida real, la actriz estaba pasando por una severa crisis interior. Ernesto Alonso contó que Miroslava todo el tiempo estaba acompañada por unas pastillas que le recetaron para poder dormir, y le decía de forma contundente a su amigo, que se iba a suicidar, pero que no lo hacía en ese momento por él, para que él lograra terminar su película con Luis Buñuel.

Miroslava había concluido su relación con Mario Moreno. Cantinflas había incumplido su promesa de tantos años en relación con su supuesto divorcio, en realidad nunca había pensado en abandonar a su esposa Valentina. Miroslava lo buscó demasiado, le escribió varias cartas. Cantinflas terminó la relación de una forma lamentable, por decir lo menos, le escribió una carta en la que al final le ponía estas líneas: “A volar palomas”.

Miroslava había caído en una profunda depresión, a sus 29 años se consideraba una mujer “vieja”, que ya no podía ofrecer nada más. Antes de comenzar la grabación de la película con Buñuel, viajó a España, en donde conoció al matador Luis Miguel Dominguín y comenzó una relación pasajera con él. A su regreso a México, Miroslava realizó: Ensayo de un crimen.

El 9 de marzo de 1955, Miroslava decidió poner fin a su vida, ya se encontraba muy inestable, agotada de la vida. Del suicidio de Miroslava se podría culpar a una sola persona, pero por la enfermedad que siempre aquejó a Miroslava, por las diferentes crisis que tuvo en su vida, por los intentos fallidos de suicidio, podemos suponer que el suicidio fue derivado de la depresión, los eventos ocurridos en su corta vida: la guerra; el internamiento en el campo de concentración; la muerte de su abuela; la muerte de su madre; la muerte de su novio; el segundo matrimonio de su padre; la decepción de su unión con Jesús Jaime Gómez; y la relación malograda con Mario Moreno “Cantinflas”.

De lo que sí podemos culpar a una sola persona, es del ocultamiento de la verdad, Cantinflas era en ese momento uno de los artistas más importantes y poderosos de México.

Miroslava se quitó la vida en su casa de Kepler 83, en la colonia Anzures, el miércoles 9 de marzo de 1955, un día antes, le solicitó a su sirvienta, María del Rosario Navarro, que se fuera a descansar y que regresara hasta el otro día.

El Universal, le dio amplia cobertura al trágico final de Miroslava, entrevistó a María del Rosario Navarro, quien mencionó: “El martes pasado, anteayer, para ser más exacta; a las 12:00 horas me llamó a su habitación; estaba vestida como la encontramos hoy. Me dijo: Rosario, vete a tu casa a descansar y vienes hasta mañana a las seis de la tarde, no vengas antes porque no voy a estar”. El miércoles por la tarde, María del Rosario Navarro regresó a casa tal como se lo solicitó la actriz, pero al encontrar la correspondencia tirada por debajo de la puerta, pensó que Miroslava no se encontraba, así que se retiró a descansar. El jueves 10 de marzo, María del Rosario tocó a la puerta de la habitación de Miroslava, al no recibir respuesta, pensó que la actriz aún estaba dormida. Más tarde, llamó nuevamente a su puerta, y al no recibir respuesta, se comunicó con el doctor Oskar Stern, pero éste se encontraba en Cuernavaca, así que decidió llamar a una de las mejores amigas de Miroslava: Ninón Sevilla.

En el año de 2006, cuando montaron la obra Aventurera, en el teatro Blanquita, tuve la oportunidad de conocer a Ninón Sevilla, a quien el elenco había invitado al estreno, entonces le solicité poder platicar con ella sobre Miroslava, días después me concedió la charla, lo que Ninón me mencionó fue que: María del Rosario Navarro, al no recibir respuesta por segunda ocasión cuando tocó a la puerta de Miroslava, le llamó por teléfono. La actriz fue la primera que llegó a la casa y junto con la sirvienta forzaron la puerta. Ninón Sevilla fue quien encontró el cadáver de Miroslava. Ninón confesó que había tres cartas junto a Miroslava, una que le escribió a su padre; otra más para su hermano Ivo; y una tercera dirigida para Cantinflas.

Ninón sustrajo la carta para el actor y en su lugar colocó una foto que Miroslava guardaba en un cajón, en la cual se encontraba con Luis Miguel Dominguín y la madre de éste. Fue así como ocultaron todo rastro que pudiera relacionar al actor con Miroslava, y fue así que revelaron como causa del suicidio de Miroslava, una decepción amorosa con el torero, pues recientemente había contraído matrimonio con la actriz Lucía Bosé.

Estas declaraciones, Ninón Sevilla también las realizó para la revista Somos, publicada en 1999, por Televisa, y unos años más tarde, lo volvió a repetir en un programa de televisión sobre Miroslava.

Como lo menciona El Universal, se intentó guardar el más riguroso secreto sobre lo que estaba ocurriendo, pero las noticias vuelan, y en menos de media hora ya había alrededor de 50 personas en la habitación de Miroslava. Se encontraba ya en el lugar el delegado de la ANDA, el Lic. Rodolfo Echeverría, conocido como Rodolfo Landa, y quien había protagonizado con Miroslava su última película, pero también había otros actores como la “Chula Prieto”, es incomprensible cómo las autoridades permitieron que tanta gente estuviera presente, lo más inaudito es que a nadie le pareció extraño.

María del Rosario Navarro hizo otra declaración a El Universal, en relación con que la actriz no había respondido a su llamado: “Me fui por la terraza que da a la alcoba de la niña y la encontré muerta. El cadáver estaba tendido sobre la cama. En la mano derecha tenía la fotografía de ese español que dicen es torero… sí, Luis Miguel… en la otra, tres cartas”. Una versión poco creíble, ya que al expresarse de Luis Miguel como: “ese español que dicen es torero”, no convence, porque el diestro junto con Manuel Rodríguez Sánchez “Manolete” eran sumamente famosos en México. Por otro lado, la sirvienta llevaba nueve años con Miroslava, había resultado en ocasiones hasta su confidente, era evidente que sabía que la actriz había tenido un romance reciente con Dominguín, además de que a María del Rosario le interesaban esos temas, los toros, el box, pues nada menos declaró, que el miércoles al llegar por la tarde y pensar que Miroslava no se encontraba, antes de retirarse a acostar, había escuchado por el radio la pelea por el campeonato mundial de Peso Gallo que ganó el boxeador Raúl “Ratón” Macías. La sirvienta era muy asidua a estas aficiones, con lo cual nos hace suponer que la habían aleccionado sobre lo que tenía que declarar.

Al momento en el que María del Rosario estaba hablando con el periodista de El Universal, se acercó Ninón Sevilla:

Ha llegado hasta nosotros, para escuchar nuestra conversación la artista Ninón Sevilla y dos personas más. María del Rosario Navarro viuda de Nava calla de inmediato temerosa, quizá, de que se le tilde de indiscreta. Ninón Sevilla, positivamente nerviosa y apesadumbrada por la muerte de su amiga nos dice: acabábamos de firmar contrato con Producciones Calderón, para firmar una película con Tin-Tan que iba a llevar el nombre de No es posible la luna conmigo. Ayer por la tarde la estuvimos esperando en los estudios para que comenzara la filmación. No llegó y esto nos extrañó, máxime que se le estuvo llamando por teléfono y nadie contestó.

Pese a que el cadáver de Miroslava llevaba más de 30 horas en la habitación, el médico legista no le realizó la autopsia de rigor. Se encontraron restos del barbitúrico Ayerlucin, así que el médico dio por sentado el suicidio.

Se encontraron las dos cartas, una para el doctor Stern y la otra para Ivo Stern, también se mencionó que había una tercera carta, pero se señaló que era para el abogado de Miroslava, el Lic. Eduardo Lucio, así que la policía también dio como causa del fallecimiento el suicidio, sin realizar más averiguaciones, incluso, a pesar de saber que Ninón Sevilla había movido el cadáver. Tampoco se le interrogó exhaustivamente a la sirvienta, ni a la actriz, quienes estuvieron en el lugar antes de que todo el mundo llegara. En la entrevista que Ninón Sevilla me dio décadas después, mencionó que con toda esta parafernalia se estaba protegiendo a Mario Moreno “Cantinflas”.

El Universal presentó dos fragmentos de las cartas que dejó Miroslava:

Papá, perdóname y olvida. No puedo seguir, no tengo valor, gracias por todo y perdóname que no tenga suficiente voluntad para vivir. Te quiero. Bimbulka. (A Miroslava desde pequeña toda la familia la había llamado Bimbulka, que significa “bebé”).

Mi Yvo: perdóname que te cause dolor, perdóname todo, pero ya no puedo seguir viviendo. Créeme que te quiero terriblemente, pero sería yo sólo un estorbo y una vergüenza para ustedes. Cuando te acuerdes de mí acuérdate sin remordimiento y sin dolor. Yo me sentiré mejor, pero no puedo seguir.

Cuando en 1992, el Instituto Nacional de Cinematografía decidió llevar una adaptación a la pantalla del cuento “Miroslava”, del libro Primero las damas, de Guadalupe Loaeza, acudieron al maestro Vicente Leñero para que él realizara la adaptación.

Vicente Leñero entonces buscó a Ernesto Alonso, quería platicar con él sobre Miroslava, incluso, quería que él participara en la película como el narrador. Alejandro Pelayo, quien fuera el director de la cinta, le envió el guion a Ernesto Alonso, pero en una llamada telefónica con Vicente Leñero se negó rotundamente. El maestro Leñero decidió buscarlo otra vez en su oficina de Televisa y se encontró con una respuesta más contundente: “El guión funciona más o menos, pero yo no puedo hacer ese papel. No me gusta, no quiero, ¡no me da la gana! Aquí no se puede hablar. Vaya a mi casa mañana en la tarde”.

Al reunirse con Ernesto Alonso en su departamento de Polanco, el productor le confió que:

Su mayor objeción al guión era que la causa real del suicidio de Miroslava nada tenía que ver con Dominguín. Esa versión se dio como cierta “oficialmente”; el propio Ernesto no la quiso desmentir para no causar escándalos. Pero él sabía la verdad. Y sabiéndola, no podía actuar en la película representando el papel de sí mismo porque sería tanto como avalar una mentira garrafal. El hombre por el que había enloquecido de amor Miroslava era un mexicano importante. Muy importante. Mil veces le prometió divorciarse para contraer matrimonio con ella, pero nunca se lo cumplió. Cuando la actriz se dio cuenta del engaño se hundió en una profunda depresión. Ernesto Alonso hizo todo por aliviarla. Nunca pensó que Miroslava se decidiría por el suicidio.

-¿Quién era ese tipo tan importante?- Preguntó Vicente Leñero.

-No se puede decir. Unos cuantos lo sabemos.

-¿Se habló de Alejo Peralta?

-No es verdad.

-¿También de que era lesbiana y andaba con Ninón Sevilla?

-¡Pendejadas!- se enojó Ernesto Alonso.

El viejo y fiel amigo de Miroslava apuró su último trago de whisky. Le puedo decir su nombre, aquí en confianza, si me promete guardar el secreto.

-Claro, Ernesto.

-Era Mario Moreno “Cantinflas”. Ernesto Alonso agregó datos bochornosos del cómico mexicano y dio por terminada la conversación.

Ernesto Alonso también dio esta versión en dos entrevistas más que le hicieron años después, una de ellas, es la misma del programa de televisión sobre Miroslava, en el que también participó Ninón Sevilla. Mario Moreno Ivanova, el hijo de Cantinflas, también dio unas pinceladas sobre esta relación extramarital de su padre, al apoyar en la realización del guión de la película autobiográfica: Cantinflas, dirigida por Sebastián del Amo en 2015.

Existe una fotografía de Miroslava durante el rodaje de Ensayo de un crimen, captada por Agustín Jiménez, en la cual se le ve concentrada en la grabación, pero su rostro desvela una profunda tristeza, tal como Ernesto Alonso lo había mencionado.

El cuerpo de Miroslava Stern fue cremado y depositado en el mausoleo familiar del Panteón Francés de San Joaquín. Irónicamente, en su última película, Ensayo de un crimen, una reproducción en cera de su personaje “Lavinia”, es cremado por Archibaldo de la Cruz, en su obsesión por lograr cometer un crimen.

“Se suicido la bella artista Miroslava Stern”, El Universal, 11 de marzo de 1955.

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