Más Información

VIDEO: Pedrero es acusado por violencia política de género contra Tania Larios; no vamos a aceptar que nos callen, responde diputada

UNAM condena feminicidios de estudiantes de la UAEM; refuerza medidas de seguridad en campus Morelos
Antes de esto hay una historia de amistad que esta presentación pretende reafirmar. Fuimos Christopher y yo compañeros convocados por Octavio Paz para integrar el Consejo de Redacción de la revista Vuelta en 1985 junto a Guillermo Sheridan, Adolfo Castañón y Fabienne Bradu.
Para mí, Domínguez Michael, autor de El crítico sin estatua (Savage Atelier, 2025), es el crítico, la lucidez llamada crítica. El ideograma chino de crisis núcleo neurálgico de la palabra crítica, se compone de dos figuras enfrentadas: una representa cambio, otra representa peligro. Es decir, luego de que un organismo se pone o entra en crisis ya nada volverá a ser igual. La crítica, así, se parece mucho a eso que se llama acontecimiento: lo que sitúa la cuestión en un punto de no retorno.
Lee también: La desigualdad cognitiva

En este sentido, Domínguez Michael es ejemplar. Sus ensayos, sus columnas, su participación en la crítica literaria es un parteaguas en la cultura de México y creo que también en América Latina.
Domínguez Michael lucha con el objeto de la crítica. En ese sentido es un crítico pero también un metacrítico. Pertenece a la genealogía de los críticos de la crítica. El nombre de esta compilación es y no es irónica. Su crítica resiste a nuestra época, una época definida como si estuviera pautada como esa época que se devaluó por crítica, como si le faltara espontaneidad o algo por el estilo. No es cierto. Esta no es la época de la crítica: es la época de la devaluación de la crítica. Fue la época de la crítica, desde la Ilustración pasando por todo el siglo XIX y entrando al siglo XX. La cosa empieza a perder rigor cuando aparece el horizonte posmoderno porque crítica y modernidad son conceptos estrechamente vinculados. Pero en el fondo -y esto es lo que distingue claramente la posición crítica de Domínguez Michael - lo que subyace -y siempre estuvo ahí como interferencia- es la pregunta: ¿cuál es el lenguaje de la crítica? Con la certeza de que la respuesta que viene es: hay muchos lenguajes de la crítica. El más claro de los que se manejan y que pertenece al bagaje teórico del formalismo ruso. Por ejemplo, para Roman Jakobson el lenguaje de la crítica es una forma de metalenguaje, de lenguaje más allá del lenguaje objeto (aquí, el lenguaje sobre el que se ejerce la crítica).
Lee también: El silencioso terror de las puertas
La premisa literaria por sobre la premisa crítica. ¿Esto es así en el caso de Domínguez Michael? Me parece de la mayor importancia una precisión: aunque practique la crítica cultural o sociológica e incluso política, se afirma generalmente que Domínguez Michael es ante todo un crítico literario. En la actualidad hay muchos modos de ejercer la crítica literaria o de parecer que se ejerce. Esto en el caso de Domínguez Michael requiere de una aclaración. Según los defensores del “crítico literario Domínguez Michael”, es un escritor que lucha, con las armas de la crítica, para mantenerse fiel a la tradición literaria. En su caso mucho más que ejercer un desmantelamiento de la noción de crítica me parece que le interesaría mantener un modo de ser y de estar de lo literario. Lejos de neutralizar el acto literario en una conceptualización neutra, como pediría Barthes, o de englobar lo literario dentro de la noción de “escritura”. Sin embargo, cuando se leen Maiakovski punk y otras figuras del siglo XXI (Taurus) y los dos volúmenes de Ensayos reunidos publicados por El Colegio Nacional, se cae en una evidencia completa: es un crítico total. Con esto me refiero a que posee lo que se llama pasión crítica, una capacidad reflexiva de ver a través de la puesta en crisis de lo que ve.
Los tres libros de Sauvage Atelier son ejemplares en su particularidad de un fino espíritu selectivo. Martín Cerda, Mario Montalbetti y Christopher Domínguez Michael son tres modos diferentes de abordar la crítica que hoy en día coexisten en la literatura. Cerda es un agudo crítico de la vertiente crítica muy similar al impresionismo crítico, sobre todo porque mezcla la crítica con la aventura vital. Montalbetti se acerca a la crítica literaria con frontera filosófica y Domínguez Michael practica una crítica que se autoespejea como crítica constantemente. Los tres ensayistas comparten algo esencial: no pueden olvidarse de su trabajo, es decir, se trata en los tres casos de una crítica en vigilia. En este sentido, me parece que Domínguez Michael es el más elocuente, nunca se olvida -aunque se entrega al objeto de su reflexión- del inmenso bagaje que carga. La crítica se transforma, en el caso ejemplar de Domínguez Michael, en un homenaje a un trabajo que se cumple por conciencia y sólo así. Es decir, la crítica, en relación a sí misma, es inolvidable. Y sobre todo, sin transformarse en algo ornamental, como un bronce cuyas notas relampaguean pero que nunca sonará como Silvestre Revueltas. Bienvenida una vez más la lucidez de Christopher Domínguez Michael.
Noticias según tus intereses
[Publicidad]
[Publicidad]













