Si algo caracteriza a los llamados géneros de música pesada (metal, rock, hard-core, punk, garage) es que poseen un lugar prioritario dentro del efervescente mundo de las tocadas musicales. La presencia casi obligatoria de tal rama en la porción joven (y a veces no tan joven) de público y artistas conocida como la escena—que existe hasta en las ciudades más pequeñas y que se mueve en cierta medida y conscientemente a partir de una lógica ajena a la dictada por la industria musical— se relaciona a estados energéticos y a la sensación de rebeldía y liberación que este tipo de música incentiva.

A su vez, también es cierto que, hasta hace poco, el efecto de liberación y la elección de ser disruptivo a través de la expresión de una estética y una filosofía heavy eran privilegios tácitos para los varones heterosexuales. Comparadas a estos, solo muy pocas mujeres y personas disidentes aficionadas a la música pesada poseyeron las condiciones para expresarse libremente a través del escenario y en el público. Este panorama —que era así no solamente en provincia, sino en una ciudad metropolitana y supuestamente adelantada como la de México— ha ido progresivamente cambiando con la incorporación desde los 80s y 90s de las primeras bandas femeniles de géneros heavy en México (pensemos en T.N.T, Virginidad Sacudida, Gilgamesh, Violetas Violentas y Las Ultrasónicas), así como mediante el surgimiento ya en el nuevo milenio de movimientos como el Now Girls Rule, fundado en 2014 por Elis Paprika para contrarrestar la falta de atención al talento femenino a través de eventos exclusivamente de artistas mujeres (como el bazar de arte visual y música titulado La marketa que desde 2021 tiene lugar anualmente en el Jardín Juárez) o mediante el compilado Ahora Sí Nos Escuchas? que tiene ya varios volúmenes y que incluye bandas punk/garage emergentes como Stereo Animal y Las Decapitadas.

Gracias a esfuerzos como estos, hoy existe un panorama más rico e inclusivo de bandas heavy. En días recientes, por ejemplo, dieron de qué hablar dos proyectos influenciados por dicha tradición, aunque radicalmente diferentes entre sí. Esto, a través de la publicación de sus más recientes lanzamientos. Hablo de la solista cachanilla Carmely Lakerry, quien publicó el sencillo “Adolescencia gris” y del dúo de Naucalpan Perra Brava, que publicó “PPV”.

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Crédito: Del instagram de la autora.
Crédito: Del instagram de la autora.

El lanzamiento de Lakerry, quien se autodefine en sus redes como líder del movimiento de las intensas, aborda la temática de la ruptura sentimental, la cual complementa a nivel musical con unas guitarras distorsionadas que empiezan a sonar justo cuando entra el coro, exacerbando así la emocionalidad del personaje en escena: una joven nostálgica que fuma marihuana para eludir el dolor de su rompimiento (amoroso o amistoso) y que no puede evitar terminar recordando momentos en que “fue feliz” junto a su exvínculo.

La emocionalidad hard expresada a través del efecto de distorsión, sin embargo, no es protagónica en términos de producción sino que aparece como plano de fondo: se siente en el ambiente como una violencia contenida que no golpea directamente al oyente. En cambio, lo que está en foco es su voz de emisión suave y timbre dulce que se queja ante un interlocutor que es la propia persona que tanto la dañó. Este formato musical a todas luces pop pero que acude a recursos de géneros pesados ha sido el sello de Lakerry desde el primer sencillo, “Dudas”, sacado en 2024 y hoy poseedor de casi 100’000 escuchas en Spotify. Desde entonces, ha estado activa con lanzamientos de sencillos y un EP titulado NIMBUS (2025) en el que incursiona en un pop más tendiente hacia lo urbano, con tintes tropicales, así como a una electrónica que recuerda a Belanova.

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En 2026, sin embargo, la cantautora norteña que actualmente cursa el taller de la Sociedad de Autores y Compositores volvió al espíritu rocker del comienzo con dos nuevas publicaciones, “A veces sí, a veces no”, en marzo, y “Adolescencia gris”, a finales del mes pasado. Esta vuelta al rock se nota no solo en la distorsión sonora cuya intensidad se hace sentir más que nunca, sino a nivel visual, en las portadas de los sencillos donde aparece ella de cabello morado y un look con notas darkis.

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Por su parte, el dúo “Perra Brava”, integrado por Fernanda Navarrete (batería y voz) y Néstor Fajardo (guitarra y voz), también echa mano de ingredientes hard como la intensidad y la agresividad. No obstante, tales características no salen a flote motivadas por un rompimiento sentimental, sino por la inconformidad ante la doble moral imperante en nuestro mundo hipercapitalista, que permite el extractivismo ecológico amparándose de lagunas legales (como lo denuncia “Holandés Vanderlindes, con 60 000 oyentes en Spotify) y que, en el ámbito musical, incentiva la producción en serie de creadores con el ego inflado, borregos ciegos con necesidad de pertenecer. Así lo señala, por ejemplo, “Sheep en la ciudad” (otro de sus más exitosos temas, con 33 500 oyentes) donde acusa que “se sienten únicos” pero que, en realidad, están hechos en serie y responden a la voz de un único pastor: el poder (sea que este se manifieste en la acumulación de bienes materiales o , bien, simbólicos).

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En esta misma dirección, “PPV”, el más reciente lanzamiento del dúo de punk garage (que de pop no tiene ni una pisca) dirige su rabia –y esa energía incentivadora del desmadre— a la elaboración de un retrato satírico sobre los propios músicos. La voz parodiada, perteneciente a alguien a quien aparentemente le está yendo bien en la industria, emite un discurso cínico en el que se jacta de su falsedad y de su poder de manipulación. La canción arranca con el verso: “Digo mentiras que se vuelven realidad” y, en versos posteriores, el músico personaje se muestra consciente y orgulloso de que sus seguidores le aplaudan sin importar lo que haga y de que se rían a pesar de lo rancios que son sus chistes. Además, también parece orgulloso de admitir que lo suyo, lo suyo es entretener, ofrecer a la audiencia el siempre confiable pan y circo. Esto se evidencia en frases en donde se dirige a un oyente en particular (“Todo al gusto, te traje este saco”) o, bien, a los escuchas en plural ( “Les doy su pan para que se entretengan, también su circo para que me entiendan” y “tengan, retengan pa que se entretengan”). Esta última, de hecho, coincide con el título del primer long-play de la banda, el cual lleva por nombre Tenga pa que se entretenga e incluye 10 temas (uno de ellos en colaboración con Tito Fuentes de Molotov y AJ Dávila).

PPV”, entonces, es solo la primera rola de este disco que promete bastante. A ejemplo de otros artistas que han recurrido al recurso críptico de las siglas —pensemos por mencionar solo un ejemplo en “PRC” de Peso Pluma y Natanael Cano que significa "Polvo, Ruedas y Cristal"—, su significado fue manejado con misterio en los meses previos a la publicación, lo que dio lugar a que el público lanzara sus propias predicciones. Por ejemplo, uno de sus fans aventuró en un comentario de instagram: ¡“Pura Pinche Vacectomía”! Y recibió bastantes likes. Después, se reveló que lo que en realidad significaban esas letras era “Pinche Perro Verguero” y que hacían referencia a la actitud combativa con la que la banda se identifica. Sin embargo, el hecho de ser “vergueros” no diluye dos de sus características que me parecen destacadas. La primera es su sentido del humor, el cual se nota en sus letras sarcásticas y en sus producciones visuales con videoclips muy cuidados e imágenes de portadas simpáticas. Por ejemplo, en la de este último sencillo aparece una foto de ambos haciendo caretas y con un efecto que agranda sus cabezas y encoje sus cuerpos. Por su parte, la segunda característica a destacar (y que está relacionada a la primera) es su vena crítica, la cual no solo se conforma en vomitar insultos hacia los otros sino que, de alguna manera no directa, los abarca a ellos mismos. En otras palabras, en Perra Brava se nota la autocrítica.

Y no digo más. Me limito a invitarlos a juzgar por ustedes mismos estas dos propuestas, ya sea a través de las consabidas plataformas digitales o, qué mejor, mediante la asistencia a alguno de sus conciertos. Perra Brava se presentará este 11 de julio en la Kashita y el 15 de agosto en el Festival Malcriado . Lakerry, en cambio, aún no ha anunciado un show próximo pero estén al pendiente en sus redes sociales ¡Hasta la vista, rockers!

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