Leinventar la relación con la escritura y mantener la libertad para no encasillarse en un género literario es un aprendizaje y toma de conciencia que obtuvo en el proceso de escritura de Principio, medio, fin, su nueva novela con la que Feltrinelli se estrena en el mercado mexicano. Afirma que desde Los ingrávidos y La historia de mis dientes se dio cuenta que podía hacer lo que ella quisiera, “fue tener esa actitud de decir: ‘cómo chingados no’, lo hago porque sí, porque hay que defender eso”.

La narradora asegura que, en Estados Unidos, país donde vive, su escritura abordó temas latinos, y sin embargo “tampoco me quiero encasillar en eso, sino en los temas que me importan, lucho por ellos, escribo sobre ellos, mi vida como activista está muy concentrada en eso, pero no quiero ser portavoz de ningún tema. Me interesa explorar preguntas que me duelen, que me entusiasman, que me hacen sentir viva. Esa libertad me la da no encasillarme”.

En entrevista con EL UNIVERSAL, Luiselli habla sobre esta obra que desde los fragmentos, los clásicos, el interés por la memoria y la imaginación, la capacidad de reinventarse mirando el pasado para desde el presente pensar el futuro, explora la historia de un linaje de cuatro : hija, madre, abuela, bisabuela.

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¿Vas tras el linaje para hablar de la memoria y su pérdida?

Hace unos años mis sobrinas le preguntaron a mi madre sobre mi bisabuela, una mujer otomí que la historia familiar decía que la habían adoptado en una hacienda, unos españoles. Con los años se esclareció la verdad, que no había sido una adopción, sino que ella había nacido en la hacienda por el derecho pernada. Es decir, nuestro linaje femenino en la familia había nacido con una violación, como tantas historias de cualquier mexicano o mexicana.

Entender nuestro principio como un principio tan violento me cimbró y me hizo querer preguntarme más sobre ¿cómo lidiamos con la violencia que no vivimos directamente, pero que está de alguna manera profundamente codificada en nuestras historias familiares, en nuestra relación con el amor, con el derecho a estar en el mundo, con la sexualidad, con la felicidad? Y a raíz de ese personaje, aunque su historia es tan distinta, nace un personaje en la novela de una nana siciliana también enfrentada a mucha violencia, primero sexual, luego de derecho al trabajo, luego una migración a otro país y finalmente una tremenda pérdida de la salud mental y de la memoria. Que es también la historia de tantas de nuestras mujeres mayores en nuestras familias, ¿qué hacemos y cómo repensamos eso que es la pérdida de la memoria?

¿La narradora es una mujer que va al principio de sus historias para reiniciar?

En esta novela se trenzan los tiempos pasado y presente contando las historias del pasado y resignificándolas en el presente, resignificando el presente a través del pasado, pero en un movimiento no sé si circular porque lo circular quizás es demasiado ordenado y no es tan ordenado el flujo del tiempo a través de las historias, es un flujo más caótico, líquido, airoso. Así quise trenzar las historias de esa familia ficticia, de este linaje femenino que no es el de nadie en particular, pero es el de tantos y tantas.

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¿Están los clásicos y su resonancia en el presente?

La presencia de los clásicos en este libro no es una presencia porque sí, no me interesan en tanto canon, me interesan porque sí forman la base de tantas de nuestras ideas y si no releemos críticamente, si no entendemos el lugar de donde vienen nuestras ideas más básicas de las cosas, tampoco tendríamos la libertad de reescribir las cosas y de repensarlas.

Por ejemplo, de manera muy específica, en el libro, la narradora y su hija tratan de leer La odisea, se aburren bastante, la madre cree que en el fondo Ulises es un personaje espantoso, que básicamente gana una guerra, luego se va matando, regresa a su casa, pero ni siquiera pela a su mujer cuando regresa, pero Ulises es el héroe de nuestra civilización. ¿Cómo es posible eso? Hay que releer las cosas siempre porque hay que mantener una discusión viva con el pasado porque si no nuestro presente no puede ser reescrito.

Ulises trafica mujeres como esclavas sexuales. ¿Dime si ese es el héroe de la civilización’

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¿Si se hallan en Las troyanas y ven resonancia en Las Tesis?

Para mí es una de las mejores obras de teatro escritas, en donde las mujeres de Troya salen a la calle después de ver su ciudad destruida a hacer un lamento colectivo. Y Las Tesis hicieron un coro como de troyanas cantando una canción que nos recordó lo importante que es la colectividad de la voz cuando la voz individual no puede contra un sistema simplemente construido para oprimir a esa voz individual. Sólo la voz colectiva puede tumbarlos.

¿Y cómo estamos las mujeres?

No nos dejan en paz. Estamos en algunos sentidos mejor que hace algunos años, hay más conciencia, más colectividad, más apoyo esparcido en largas redes horizontales, pero no tenemos derecho a un solo día de tranquilidad, a no preocuparnos por las cosas que les pueden pasar a nuestras hijas, sobrinas, a nuestras madres, a nosotras, o sea, es muy difícil para las mujeres poder crecer y expandir las capacidades si al mismo tiempo estamos siempre cuidándonos y cuidando a los otros de la violencia.

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