Roberto Fiesco (Tamaulipas, 1972) considera sano que cada generación de cineastas construya su propia historia del .

Debido a esta idea es que el productor decidió elaborar un libro que recopilara toda la historia del cine mexicano, desde la llegada del cinematógrafo hasta las producciones que se realizan en nuestros días. Fiesco colaboró con Elisa Lozano, la editorial Sexto Piso y Fomento Cultural BBVA para la publicación de Cine México (2026), libro de amplio formato que reúne 10 ensayos y un epílogo de reconocidas figuras del cine, como Eduardo de la Vega Alfaro, Gabriela Pulido Llano, Julia Tuñón y Sergio Huidobro.

Por ser un libro que intenta abordar los procesos históricos más importantes que marcaron la historia del cine, los capítulos van en orden cronológico, es decir, de principio a fin, explica Roberto Fiesco en entrevista con .

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El productor detalla que cada capítulo conlleva una investigación detrás, y lo relevante es que se dan nuevas miradas a la historia cinematográfica de México. “El libro intenta hacer una morada panorámica a la historia del cine mexicano; lo que hizo Elisa Lozano fue convocarnos a investigar, y es muy interesante, porque veo sano que cada generación construya su propia historia del cine mexicano, porque eso asegura que no sea una historia canónica y que existen muchas miradas”, apunta Fiesco.

Sin embargo, explica el cineasta, el libro no separa lo estético del cine con los momentos políticos que atravesaron su producción, por lo que, detalla, el libro hace particular énfasis en los momentos políticos que marcaron la producción fílmica a lo largo de la historia del siglo pasado y el presente.

Desde el primer capítulo, escrito por De la Vega Alfaro y que aborda el periodo del cine en el Porfiriatio, el lector podrá encontrar el papel que tenía el cine con las relaciones de poder, detalla Fiesco. “Hay relaciones de poder sin las cuales no se podría explicar el desarrollo del cine, es imposible contar esa historia si no es desde ahí, el interés que Porfirio Díaz tenía sobre el cinematógrafo, y como fue uno de los gobernantes que lo entendió de manera más inmediata”.

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El libro recopila toda la historia del cine
mexicano, desde la llegada del cinematógrafo hasta las producciones actuales. Foto: FERNANDA ROJAS/EL UNIVERSAL
El libro recopila toda la historia del cine mexicano, desde la llegada del cinematógrafo hasta las producciones actuales. Foto: FERNANDA ROJAS/EL UNIVERSAL

En el libro se exploran también aspectos poco abordados de la historia del cine, como el primer estudio cinematográfico, el cual estuvo en Paseo de la Reforma, y la primera autora total del cine mexicano, Mimí Derba. “Creo que ese tipo de detalles y personajes pasan rápido o de lado cuando se cuenta la historia del cine en México, por eso es que cada capítulo de esta publicación ofrece una nueva mirada”, dice Fiesco.

Otra particularidad, por ejemplo, es la investigación sobre el cine de los años 40, en la que la autora, Julia Tuñón, destaca la participación de las mujeres en la Época de Oro del Cine Mexicano.

“Es más interesante porque el libro no ofrece totalmente esa mirada académica, no es un libro lleno de citas o multirreferencial, está pensado para el lector que quiera aprender de la historia del cine en el país”, explica.

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Varios factores

Para contar la historia del cine en México es necesario ver la parte histórica, y esa parte histórica siempre está definida por las coyunturas políticas de los sexenios, las décadas, los presidentes y otros factores.

Para Fiesco, las imágenes que se decidían grabar y posteriormente difundir se hacían debido a los momentos políticos que vivía el país.

“Una de las cosas que hace muy rica la lectura es que nos damos cuenta de que el cine mexicano no es un género, el cine mexicano es un espacio multigenérico que ha tenido a lo largo de su historia momentos de gran esplendor, no solamente en cuanto a volumen de producción, sino también en cuanto a películas importantes en términos estéticos”.

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Para Roberto Fiesco, el cine mexicano es un péndulo que a lo largo de su existencia oscila entre el esplendor y la crisis. “Ese péndulo entre grandes momentos y profundas crisis es lo que marca, definitivamente, la historia del cine mexicano, y como también la cercanía con los apoyos públicos o el interés de los productores privados por el cine determina qué tipo de películas se están haciendo en los diferentes periodos o movimientos”.

El libro invita también al lector a moverse de la idea de que es el director o los actores y actrices quienes determinar el rumbo del cine, lógica que comenzó en los 50 con la Nueva Ola de cine francés.

“El libro ofrece otras posibilidades, hablar de temas que se vuelven constantes y no solamente poner al director en el centro, y entender lo que esas películas significan dentro de la historia y lo que esas películas significan también como fenómenos importantes para contarnos como país; el cine nos ha servido muchísimo para construirnos como ciudadanos, para construir nuestra identidad”, detalla Fiesco.

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Libro "Cine México": Foto: Sexto Piso
Libro "Cine México": Foto: Sexto Piso

Actualidad

En el sexenio de Luis Echeverría el cine fue marcado por el apoyo de políticas públicas para la producción de películas. Filmes como Canoa (Felipe Cazals, 1976) y Las Poquianchis (Cazals, 1975) mostraban una cierta vocación social del cine impulsado por el gobierno, pero con un objetivo que solía responder a las necesidades políticas de cada época.

Para Roberto Fiesco, esta fórmula en la creación de cine nacional no ha cambiado demasiado, a pesar de que ha pasado más de 50 años. “Cada periodo tiene estrechas relaciones con géneros específicos o con temáticas específicas que responden justamente al tiempo que se vive”, detalla.

Sin embargo, el productor ve en la producción actual “una suerte de crisis”. Pese a que en el libro dedicó un capítulo completo a “Los Three amigos”: Iñárritu, Del Toro y Cuarón, de los que, dice, no produjeron cine en México, pero son parte de su historia.

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“Estamos en un momento de reconfiguración, tanto los creadores como los espectadores, puedo decir que atravesamos una suerte de crisis, pero forma parte de ese péndulo que va del esplendor a momentos críticos, estamos en el segundo momento, la pandemia de Covid-19 transformó los hábitos, hoy ir al cine ya no forma parte de la canasta básica, sino que lo es estar inscrito en varias plataformas de streaming”, explica Fiesco.

El cineasta señala que uno de los mayores cambios es la forma de consumo de producciones nacionales, ya que parece que los espectadores sólo buscan “horas y horas de entretenimiento”, lo que ha determinado qué tipo de producciones son las que entran al top 10 de las más vistas.

“Eso (el streaming) ha modificado también los géneros que mayoritariamente se consumen. Ya habíamos visto en los últimos 20 años, o por lo menos en este siglo, el triunfo absoluto de la comedia; si uno analiza cuáles son las 10 películas más taquilleras en el histórico, todas son prácticamente comedias”, apunta el especialista.

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Para atender el problema, el gremio cinematográfico debe entender el streaming, relacionarse con él y buscar la legislación, ya que actualmente no existe y eso complica aún más la producción.

El cineasta concluye que sigue la misma batalla que hace 80 años: conseguir más tiempo en pantalla para el cine mexicano. “Estamos en ese momento de ver qué va a pasar en el futuro, creo que es un momento de expectativas y de crisis, sobre todo por la nueva Ley Cinematográfica que está a punto de comenzar a operar”.

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cdm

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