Oaxaca. —El Centro de las Artes San Agustín (CaSa) arribó a sus dos décadas de vida, y los proyectos y las “líneas abiertas” que dejó el artista , su creador, perviven en este recinto que en el siglo XX albergó la fábrica de textil La Soledad Vista Hermosa, pero también mira hacia el futuro, pues su principal reto es expandir sus programas y proyectos con miras siempre a la realidad cultural y social de la entidad.

Cada año, entre mil 500 y 2 mil estudiantes pasan por este campus, así como decenas de maestros y artistas que han encontrado en él la oportunidad de poder enseñar, continuar formándose o exponer su obra.

Sus dos décadas de existencia, alcanzadas el pasado 21 de marzo, fueron celebradas con una que recorre la historia de Oaxaca, sus movimientos sociales, sus fiestas, sus sitios, sus comunidades indígenas, pero también los juegos, las tradiciones y, claro, su arte.

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“El centro comenzó en 2006 por iniciativa del maestro Toledo y la idea era crear una escuela donde estudiantes de Oaxaca y de diferentes lugares pudieran formar parte. Una escuela de artes de alto nivel en la que los mejores maestros de Oaxaca, pero también del país y del mundo, pudieran venir”, explicó Daniel Brena, director general del CaSa.

El Centro recibe a estudiantes, maestros y artistas que ven ahí la oportunidad de aprender, enseñar o exponer. Foto: JUAN CARLOS ZAVALA/EL UNIVERSAL
El Centro recibe a estudiantes, maestros y artistas que ven ahí la oportunidad de aprender, enseñar o exponer. Foto: JUAN CARLOS ZAVALA/EL UNIVERSAL

Francisco Toledo murió el 5 de septiembre de 2019 y significó un proceso difícil por la comunicación y relación del artista con el Centro de las Artes (ubicado en el municipio de San Agustín Etla), por sus ideas y participación activa en cada uno de los proyectos. A siete años de su fallecimiento, esas ideas y proyectos han logrado tener continuidad; pero además, trazó las líneas que dan vida y amplían los objetivos de cada uno de sus programas.

El artista también fundó el Instituto de Artes Gráficas de Oaxaca (IAGO) y el Centro Fotográfico Manuel Álvarez Bravo, instituciones hermanas del CaSa.

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Los programas del Centro de las Artes San Agustín van desde el grabado, la fotografía, la danza, la experimentación con baldosas, balones de futbol, el afelpado, la filigrana, la literatura, el rescate y preservación de las lenguas indígenas. Todo esto, a través de talleres, concursos y convocatorias.

“Hay diferentes vertientes que tiene el CaSa y a la par de estos programas también se han ido acrecentando otros, como producción, que se han trabajado con muchos artistas”.

Otra cosa que el maestro Toledo quería era que, además de que pudieran trabajar en este lugar, los artistas y estudiantes tuvieran otro tipo de incentivos. Por eso, en los últimos años se han hecho residencias internacionales donde personas de otros países vienen a Oaxaca, pero también envía a oaxaqueños a otros lugares.

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Una escuela única

Para el director del recinto, los programas del CaSa han sido fundamentales para Oaxaca porque han permitido traer a los mejores maestros y maestras de las disciplinas más significativas para el estado.

Un ejemplo de ello es que reunieron a los grandes filigranistas de la entidad, y también de otros estados como Chiapas y Yucatán, con gran tradición en la filigrana.

O en el fotoperiodismo y fotografía documental, donde Oaxaca también cuenta con una gran tradición y muchos exponentes.

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“Entonces trabajamos con grandes fotógrafos documentales, pero también aprovechamos para traer de otros lugares del país y del mundo. Los oaxaqueños han podido ser parte, y eso significa no sólo tomar talleres, sino que muchos de ellos desarrollan relaciones con otros artistas, con los fotógrafos; de manera que hay una red natural que va más allá. Los oaxaqueños se han beneficiado de esta gran escuela”, aseguró.

Una de las características del CaSa es que sus talleres son gratuitos y de alto nivel. Daniel Brena afirmó que no tiene conocimiento de algo igual en otro estado, o incluso, en América Latina. “De hecho me parece hasta extraño que sea algo singular, que los talleres sean gratuitos. Yo creo que todo el país debería tener este tipo de programas gratuitos y desafortunadamente si somos únicos. No conozco muchos lugares en donde todos los talleres sean gratuitos y, sobre todo, que hayan podido seguir con alto nivel”.

Daniel Brena, director del CaSa, es lingüista e historiador del Arte. Foto: JUAN CARLOS ZAVALA/EL UNIVERSAL
Daniel Brena, director del CaSa, es lingüista e historiador del Arte. Foto: JUAN CARLOS ZAVALA/EL UNIVERSAL

El lingüista e historiador del Arte agregó que cada uno de los programas que inician tratan de proyectarlo hacia lo mejor y eso significa, a parte de ser una escuela formal, tener diversidad y flexibilidad; es decir, ver qué está sucediendo en el panorama del arte contemporáneo.

“Cuando vemos que se necesita un programa de cestería, de filigrana, de fotografía o de curaduría, lo hacemos y eso es lo que hemos trabajado ahorita”.

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Daniel Brena mencionó, para ilustrar lo anterior, el concurso realizado el año pasado sobre el arte con el uso de rayos X, en el que participaron un total de 114 personas, entre ellas fotógrafos, veterinarios y radiólogos. Esta iniciativa se retomó de la obra de arte de Francisco Toledo realizada con rayos X, y en la que se ven cortes láser en joyería y en fotografías que hizo con Graciela Iturbide.

“Eso es un ejemplo de cómo seguimos las líneas e intereses del maestro Toledo y como muchos eran particulares y universales a la vez, eso es lo que le da mucha fuerza. Ahorita justo con la UNAM tenemos un taller de rayos X en los bienes culturales”.

Los retos

Al cumplir sus primeras dos décadas de existencia, el director general del CaSa dijo que los principales retos son expandir los diferentes programas y continuar con la misma curiosidad que caracteriza a este centro de las artes de Oaxaca, con la finalidad de que no haya un estancamiento.

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También mencionó la intención de construir nuevos programas de acuerdo a la realidad que está sucediendo en el estado, en el país y en el mundo.

“Creo que muchas escuelas de arte, sobre todo si son más formales, más difícil de mover, no tienen esa flexibilidad, no tienen esa agilidad y ese pulso del momento”.

Por eso, precisó, siempre es un reto responder a las condiciones artísticas del momento. “Esperamos que lo estemos haciendo de la manera correcta y el reto es que siga año con año”, expresó el director.

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Daniel Brena recalcó que espacios como éste deberían existir en otros estados del país, y destacó la importancia de que un lugar de este tipo se haya construido en Oaxaca, de la misma manera que el IAGO o el Centro Fotográfico Manuel Álvarez Bravo, todos ellos por el maestro Francisco Toledo.

“Muchos lo tomamos como algo común. Siempre estoy asombrado de que no es el caso en otros estados, en otros lugares del país y que es extraordinario en México, y ojalá fuera más común”.

El CaSa, manifestó, es un lugar donde nos podemos detener y reflexionar sobre cosas que difícilmente se pueden hacer en otros momentos de la vida diaria. “La materialidad, los colores, la fotografía, el encuadre. Estos son, pues, lugares poco comunes y por eso tan importantes”.

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