"Migrantes, víctimas de ley del más fuerte"

Doce mil 763 personas participaron en la obra "Carne y Arena" que se presentó en el Centro Cultural Universitario Tlatelolco

"Los migrantes, víctimas de la ley del más fuerte": González Iñárritu
Foto: Germán Espinosa / EL UNIVERSAL
Cultura 28/06/2018 10:43 Sonia Sierra Ciudad de México Actualizada 12:44
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Carne y Arena concluyó su presentación en la Ciudad de México, y hasta el último día, este miércoles, la obra representó una de las mayores experiencias, desde el arte, para reflexionar sobre un problema que no es exclusivo de México y Estados Unidos, de América Latina y Estados Unidos, sino que es un drama que atraviesa Asia, África y Europa, y cuyas alternativas de solución simplemente son un horizonte que no se avisora.

No quedarnos apáticos ante este drama es el mensaje que el director de la obra, Alejandro González Iñárritu, y los demás participantes en la clausura de su presentación, quisieron transmitir.

“Cuando el nefasto líder norteamericano y sus discípulos -al igual que los Nazis lo hicieron a los judíos en 1933 en Polonia-, separa a los niños de sus padres para encerrarlos en jaulas y nombra a estas frágiles y desesperadas comunidades de refugiados “animales” o “violadores”, no se los dice a ellos solamente, nos lo dice a todos nosotros, a todos los mexicanos, latinoamericanos, y a todo aquel que no tiene su mismo color de piel”, dijo el director de cine Alejandro González Iñárritu, a través de un mensaje leído por el secretario de Cultura de la Ciudad de México, Eduardo Vázquez Marín, en el acto de clausura de la instalación “Carne y Arena”.

Tras haberse presentado durante 285 días y de haber sido vivida por 12 mil 763 personas, este miércoles fue el último día de la instalación de realidad virtual dirigida por González Iñárritu, con fotografía de Emmanuel Lubezki, y realizada con apoyo de la UNAM y del gobierno de la Ciudad de México.

En su mensaje, el director mexicano cuestionó que “cuando ocho personas poseen 50% de la riqueza del mundo, ¿cómo es posible que el imperio más rico del planeta, así como los países europeos con mayores recursos, se volteen a culpar a los más pobres, a los más necesitados?”.

El director Alejandro González Iñárritu no fue menos duro en sus cuestionamientos al gobierno mexicano: “Nuestro gobierno sin cabeza calla sin dignidad alguna. No se puede defender lo que no se tiene. Mientras tanto los migrantes, invisibles como lo fueron los esclavos, sin derechos ni identidad, trabajan de sol a sol enriqueciendo las economías de ambos países. En nuestra frontera sur a los migrantes no se les envía a las cajas ni a las cárceles, sino directo a las fosas comunes y sin que quede registro alguno”.

Para el realizador de Amores Perros y Birdman, los migrantes son víctimas de un sistema rapaz llamado “capitalismo desregulado”, un sistema donde impera “la violenta y primitiva ley del más fuerte”. Por eso llamó a no ser indiferentes ante la triste realidad de millones de migrantes porque si ignoramos o callamos esa realidad “seremos cómplices de ella”.

En el acto de cierre de “Carne y Arena” se entregaron reconocimientos a los jóvenes del Centro Cultural Universitario Tlatelolco que trabajaron para el desarrollo de la obra. En el evento participaron Jorge Volpi, coordinador de Difusión Cultural de la UNAM; Ricardo Raphael, director del CCU Tlatelolco, y Eduardo Vázquez Marín, secretario de Cultura de la Ciudad de México.

Ricardo Raphael llamó la atención en la reciente ratificación por parte de la Suprema Corte de Estados Unidos, de prohibir la entrada a ese país de personas por su nacionalidad o religión. “Nos dice que no solamente es Donald Trump quien impulsa ese discurso, sino que ese discurso de odio encuentra asideros en otras instituciones”. Cuestionó hasta dónde, en el caso de los niños migrantes, México está siendo imitador del discurso discriminador de Estados Unidos: “No deja de sorprender la enorme cantidad de niños que aquí hemos separado de sus familias; el presupuestos de casi cero que el DIF ha entregado para atender los niños hondureños, guatemaltecos, salvadoreños...”.

Eduardo Vázquez Marín definió la obra de González Iñárritu como una pieza que dialoga con su tiempo: “Somos hijos de la migración y de los exilios, pero evidentemente lo que está pasando en los últimos tiempos, habla de una crisis ética, política y económica”. Y llamó a que México, en esta coyuntura de transición, defina cómo se va a relacionar con esta circunstancia histórica. “Tenemos que hacer de nuestro país el país refugio que ha sido para muchas culturas del mundo".

Volpi recordó que cuando se inauguró “Carne y Arena”, esta obra se vio como un faro que mostraba los grandes peligros, y que ahora cuando termina la instalación, lo paradójico es que la situación es mucho peor: “Alejandro González Iñárritu ha sido un visionario, no sólo en los términos tecnológicos y artísticos, sino en la parte de mostrar cómo el arte puede ser un instrumento de transformación y no sólo de denuncia política”, concluyó el escritor.

nrv

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