Rupturas y fracasos: los murales de Tamayo

El pintor oaxaqueño creó 20 murales aunque proyectó 30; en la Ciudad de México se encuentran 11. Una exposición de bocetos, dibujos y otros archivos recupera ese capítulo de su historia

Hallazgos, rupturas y fracasos: los murales de Rufino Tamayo
Boceto de "El día y la noche"; el mural se puede ver en el Museo Soumaya. Foto: Iván Stephens / EL UNIVERSAL
Cultura 27/12/2019 00:14 Sonia Sierra Ciudad de México Actualizada 09:36
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En la historia de Rufino Tamayo con el Muralismo se puede hablar de hallazgos, desencuentros, obras maestras, inconclusas, otras casi nunca vistas. Incluso, hubo un mural que por intervención de Diego Rivera no pudo llevar a cabo: Conquista.

Tamayo pintó alrededor de 20 murales, aunque trazó 30. De los 12 que existen en México, 11 están en la capital y uno en Monterrey. Otros países con murales suyos son Estados Unidos que tiene cuatro; Puerto Rico, uno; Francia, uno; y Alemania, uno. En Japón se conserva un gouache de Conquista.

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Boceto de "El tragacañas"; el mural está en la colección Würth, en Alemania. Foto: Cortesía Galería Arvil

A pesar de que Tamayo marcó cambios en el Muralismo, de que fue pionero en hacer murales sin patrocinio del Estado, que sus obras se alejaron de la estructura narrativa que caracterizó a otros muralistas e introdujo en ellos un lenguaje poético y trascendental, o que experimentó al hacer un mural que a la vez es vitral, Universo —que se conserva en Monterrey—, a pesar también de que uno de los más notables paisajes del arte mexicano es el de su mural El día y la noche, Rufino Tamayo fue, con María Izquierdo, “una de las dos grandes víctimas del Muralismo”, así lo afirma el investigador Juan Carlos Pereda.

La primera relación de Tamayo con el Muralismo fue muy temprana, hacia 1922, y no derivó en obra alguna. El oaxaqueño fue invitado por Diego Rivera para ser su asistente, cuando pintaba las obras en San Ildefonso, en la sala que hoy se conoce como El Generalito, pero entonces Rufino no aceptó: “Este jovencito, este mozalbete de 22 años,  le dice a Rivera: ‘Yo no soy asistente de nadie. Yo tengo mi propio trabajo’”.

Así lo relata Pereda, uno de los mayores investigadores de la obra de Rufino Tamayo y curador de la exposición En apariencia otro México. Bocetos para murales de Rufino Tamayo, que hasta el 8 de marzo podrá ser visitada en el Museo Tamayo. Es una exposición que contiene algunos de los dibujos, bocetos, gouaches, fotografías y documentos sobre la obra mural del artista oaxaqueño. En ella, uno encuentra por ejemplo el boceto de Conquista, que data de 1935.

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El Museo Tamayo presenta hasta el 8 de marzo "En apariencia otro México. Bocetos para murales de Rufino Tamayo". Foto: Iván Stephens / EL UNIVERSAL

Pereda relata: “Tamayo, lo que hace es presentar una visión de la conquista desde su propia sensibilidad. No la ve como una batalla campal entre españoles e indígenas. No propone una raza de bronce como lo había conceptualizado José Vasconcelos; Tamayo lo que ve es a unos indígenas temerosos de un personaje que es mitad caballo, mitad hombre, que lleva una lanza y que con ella mata indígenas. El proyecto no lo entendió en ese momento el secretario de Educación y, asesorado por Diego Rivera, lo desechó”.

Otro boceto en la exposición es del mural Revolución;  éste fue el primero que sí hizo Tamayo y se puede ver en el Museo de las Culturas; el pintor hizo muchos bocetos aquí porque planeaba ocupar varias áreas de la escalera, pero éstos hoy están perdidos. Ese mural es un homenaje a José Clemente Orozco. El dibujo que Tamayo utilizó entonces como herramienta de trabajo hoy luce lleno de grasa y restos de pintura.

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Boceto de "Revolución". El mural está en Museo Nacional de las Culturas. Foto: Iván Stephens / EL UNIVERSAL

La firma de Tamayo

Es curioso que en el Museo que conserva su colección y donde ahora se exhibe esta muestra sobre sus murales, no hay ningún mural. Los 11 que están en la Ciudad de México, casi todos son accesibles al público: El canto y la música, en Moneda 14, en la subdirección de Laboratorios del INAH; Revolución, en el Museo de las Culturas; Nacimiento de nuestra nacionalidad y México de hoy, en Bellas Artes; Homenaje a la raza india, en el Museo de Arte Moderno; Naturaleza muerta y El día y la noche, en el Museo Soumaya; Dualidad, en el Museo Nacional de Antropología; El mexicano y su mundo, en la Secretaría de Relaciones Exteriores; Energía, en el Club de Industriales, y El hombre frente al infinito, en el hotel Camino Real.

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Boceto de "El mexicano y su mundo"; el mural se puede ver en la SRE. Foto: Cortesía Museo Tamayo

La mesa que exhibe en el Tamayo los archivos sobre la obra mural es una invitación a indagar por las historias de ese trabajo. Por ejemplo, figuran los ocho bocetos para un mural que nunca fue, el del Kings County Hospital, en Nueva York, para el que le habían dado un apoyo que luego le retiraron por no ser estadounidense. En cambio, está un gouache  del mural que sí pintó en 1942 para una escuela en Massachusetts, La naturaleza y el artista... ; otro boceto es el previo de Prometeo entregando el fuego a los hombres, que Pereda define como una suerte de alegoría de la nueva fisonomía del hombre después de la II Guerra Mundial, y que fue una convocatoria para pintar en el edificio de las Naciones Unidas, en París. Igualmente, se puede ver un previo de Fraternidad, mural que hizo para la ONU en Nueva York.

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Boceto para "La naturaleza y el artista, la obra de arte y el espectador"; el mural está en Massachusetts. Foto: Iván Stephens / EL UNIVERSAL

También se ven los bocetos de los murales del Palacio de Bellas Artes, dos obras con las que, de acuerdo con el curador, “Rufino Tamayo revitaliza, reconsidera y pone al día el Muralismo mexicano”.

Entre todos los murales, Juan Carlos Pereda destaca el paisaje “único”  en la historia del arte en México de El día y la noche(En las Pirámides del Sol y de la Luna): “Es un paisaje cósmico que tiene como base las pirámides de Teotihuacán, donde hay la primera enunciación que hace Tamayo del día y la noche, el sol y la luna, la dualidad permanente. “Aquí están los bocetos, que más que bocetos son dos paisajes extraordinarios. No hay en la historia del paisaje mexicano algo así; con ellos, Tamayo da en una dimensión metafísica el paisaje mexicano….

Entre esos cambios que dio Tamayo al Muralismo, Juan Carlos Pereda resalta esto justamente: el pintor crea un discurso mural completamente distinto, “saturado de poesía, ya no hay un mensaje cifrado de la políticas o la historia, sino de eso que empieza ser otro México”. 

nrv

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