París.— Reconocida como una de las mayores obras del siglo XX, el Guernica, de Pablo Picasso, es mucho más que el retrato misterioso de una cruenta escena de la Guerra Civil española, como muestra la exposición que dedica el Museo Picasso de París a los orígenes del lienzo y su eco 80 años después.

“Picasso era muy conocido cuando pintó el Guernica, pero a partir de ese momento se convirtió en ‘El artista’ y la obra se alzó como un icono republicano y un símbolo por la paz”, explica la conservadora del Museo Picasso de Barcelona, Marlén Gual, colaboradora en la muestra de París, presentada ayer a la prensa.

El pintor recibió al inicio de la Guerra Civil el encargo del Gobierno de la República española de crear una obra para el pabellón español de la Exposición Internacional de París de 1937: el arte debía ser un arma simbólica por la defensa de la libertad.

La exposición, abierta al público del 27 de marzo al 29 de julio, sigue de cerca la creación del lienzo, captada por la cámara de su entonces pareja, Dora Maar.

Algunas de las interpretaciones del Guernica se presentan en la exposición de París que, aunque no cuenta con la obra original, ofrece una reproducción prácticamente a escala de la misma. La obra fue una fuente de inspiración para la generación del expresionismo abstracto, alejada ya del contexto político de su creación.

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