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Las obras de Frida Kahlo suelen retratar situaciones dolorosas por las que pasó. En ellas la sangre es uno de los elementos principales, como ocurre en “ La columna rota ” (1944) y “ Hospital Henry Ford ” (1932), donde retrata su aborto.
Sin embargo hay una en la que la violencia que ilustró rebasó el lienzo e incluso la plasmó en el marco. Se trata de “ Unos cuantos piquetitos ”, un cuadro que realizó en 1935.
La escena se desarrolla en una habitación que solo está amueblada con una cama. En ella yace una mujer sin vida, que porta no más que una media, una pulsera de flor al tobillo y una sola zapatilla.
La causa de muerte de esta mujer no fue natural, son evidentes las perforaciones en su cuerpo y rostro. Sobre las sábanas blancas y el suelo una considerable cantidad de sangre ha sido derramada, al igual que en la camisa de aquel hombre de pie junto a la cama que porta un cuchillo.
Esto no fue algo que vivió o se imaginó Kahlo, se trata de un feminicidio que leyó en aquel entonces en la un periódico de nota roja . El hecho fue que un hombre en estado de ebriedad asesinó a su amante al enterarse de una supuesta infidelidad.
Aunque el título pueda parecer fruto del sentido irónico de la artista, en realidad se trata de la declaración del asesino, quien, según se reportó entonces, exclamó ante el juez “¡Pero si sólo le di unos cuantos piquetitos!”.
El último toque de la obra está en el marco. Kahlo solicitó que fue liso para así ella “apuñalarlo” con el pincel remojado en pintura roja.
El óleo fue comprado por Dolores Olmedo en 1955.
fjb
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