Sheinbaum vs. Mancera, ¿la mano de Ebrard?

Salvador García Soto

La dureza de Claudia Sheinbaum contra Miguel Ángel Mancera y su gestión como jefe de Gobierno en los primeros días de su campaña ha sido clara y notoria. Primero fue el tema de las fotomultas, que ofreció cancelar por su carácter “recaudatorio”; luego dijo que bajará el costo del predial y para rematar habló de revisar y hasta volver a bajar el boleto del Metro, una de las decisiones más polémicas y de las que Mancera dice que no se arrepiente.

No sorprende que una candidata de oposición utilice la figura del gobernante saliente y sus medidas más impopulares para posicionarse y contrastar su propuesta de gobierno, eso es normal y entendible. Pero llama la atención que al endurecer el tono contra el gobierno de Mancera, la abanderada morenista hable de “combatir la corrupción” en áreas específicas de la administración capitalina cuyos titulares, curiosamente, fueron hombres del círculo más cercano del jefe de Gobierno con licencia.

Eso hace pensar, del lado del mancerismo, que detrás del discurso de Sheinbaum está no solo el interés por asegurar votos y recuperar los puntos que perdió en las encuestas en intercampañas, para consolidar su posición de puntera en la carrera por la Jefatura de Gobierno, sino que “alguien más”, dicen los manceristas, asesore a la candidata y la utilice para consumar una venganza política largamente acariciada. Y ese alguien, que preocupa y hasta causa pánico entre los cercanos a Mancera, se llama Marcelo Ebrard Casaubon.

En su reciente arranque de campaña, Sheinbaum le puso nombre y apellidos a los objetivos prioritarios en su “lucha contra la corrupción”. Habló de investigar a la Seduvi, que regula usos de suelo y desarrollos inmobiliarios en la CDMX, y donde estuvo los primeros años Simon Neumann, a quien investigaciones periodísticas ubican como jefe del “cártel inmobiliario” beneficiado con permisos y edificaciones gigantescas este sexenio; y ahora esa secretaría la ocupa Felipe de Jesús Gutiérrez, cercano asesor de Mancera.

También mencionó corrupción en la Secretaría de Movilidad (Semovi) encabezada por el operador político de confianza del mancerismo, Héctor Serrano, y a quien en Morena ubican como principal mapache del PRD y autor de agresiones y ataques a sus operadores y dirigentes en la Ciudad. La Central de Abasto, que dirigió casi todo el sexenio, Julio Serna, amigo personal de Mancera, es otro de los lugares mencionados por la candidata para investigar; además de institutos como el INVI, dirigido por Raymundo Collins, un ex colaborador cercano de Ebrard que se volvió mancerista, o el INVEA, encabezado por Meyer Klip, y la Agencia de Gestión Urbana, que coordina Jaime Slomianski, otro cercano de Mancera involucrado en varios proyectos importantes de su gobierno.

¿Tiene sentido el temor de los manceristas de que Sheinbaum pueda ser el instrumento para una venganza de Ebrard? Es posible que sí. La candidata ha dicho que para “compensar” ingresos que dejará de percibir la Ciudad ordenará “eliminar cargos de alta burocracia y reducir sueldos que crecieron exorbitantemente con Mancera”, lo que ahorraría 25 mil millones de pesos y compensaría lo que se deje de recaudar por fotomultas, predial y Metro. También afirma que revisará los contratos de privatizaciones que se dieron en este sexenio, como los Deportivos, los Bajo Puentes y Permisos revocables otorgados a particulares en los nodos publicitarios del gobierno de la Ciudad.

Si a todo eso se suma la promesa de que revisará el proyecto de la Planta Termovalorizadora porque “en ningún lugar del mundo se quema la basura ni se le cobra a la Ciudad por procesarla”, es claro que Mancera y los manceristas tienen razones para preocuparse, ya sea por Sheinbaum, por Ebrard, o por los dos juntos.

NOTAS INDISCRETAS… El próximo jueves Andrés Manuel López Obrador estará en Nuevo Laredo y en Reynosa, dos de las plazas más calientes en este momento en el país, y el viernes va a Río Bravo y Matamoros. En redes sociales soltaron una “alerta roja” para el evento de Morena pidiendo a la gente que se resguardara ese día en sus casas porque “habría bloqueos y enfrentamientos”. No se sabe si la amenaza es real o si se trata de rumores para desalentar y asustar a la gente para que no acuda a los mítines del candidato de Morena. Por lo pronto, la presencia de López Obrador en la convulsa frontera tamaulipeca será un buen termómetro para saber qué tanto eco han tenido sus propuestas de “Amnistía” a integrantes del crimen organizado y el narcotráfico… El retraso en la designación de los delegados sustitutos en la ALDF tuvo que ver con una ofensiva del PRD para impedir que Claudia Sheinbaum impusiera a Fernando Hernández, su director jurídico y de gobierno, pero al final no pudieron y el hombre de la candidata se queda en Tlalpan. Al que sí no dejaron pasar los perredistas fue a Rigoberto Salgado, quien buscaba fuero y quería irse como candidato a diputado, pero en la Asamblea le cerraron el paso porque se dice que muy pronto habrá acusaciones formales en su contra por utilizar recursos públicos en la protección del capo Felipe Pérez El Ojos. Se maneja un paquete que incluye los nombramientos de 9 delegados sustitutos y el nuevo jefe de Gobierno, José Ramón Amieva, y se espera que quede listo este jueves o a más tardar el próximo martes para ser aprobado por mayoría en la Asamblea… Los dados mandan Escalera Doble. Buen tiro.

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