Austeridad o ineptitud: El caso de la Secretaría de Economía

Ricardo Ramírez Hernández

La Ley Federal de Austeridad Republicana, recientemente aprobada, tendrá muchas consecuencias en la operación y el funcionamiento del gobierno actual, así como en el futuro de los funcionarios públicos y el destino del dinero generado por los ahorros implementados con base en este ordenamiento. En esta ocasión, se abordará cómo impacta a la Secretaría de Economía la prohibición de delegaciones en el extranjero, así como las medidas de austeridad adoptadas por el gobierno.

La Secretaría de Economía cuenta, o contaba, con oficinas permanentes ante la Organización Mundial del Comercio (OMC), la Asociación Latinoamericana de Integración (Aladi), la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), y ante nuestros principales socios comerciales: Estados Unidos, Canadá, la Unión Europea, Japón y China. Con base en la nueva ley, la responsabilidad de estas oficinas estará a cargo de la cancillería.

El primer problema que esta decisión plantea es mezclar la agenda comercial con otros temas. Ahora el funcionario de cancillería podría, al mismo tiempo que discute temas de narcotráfico o derechos humanos, discutir temas comerciales. Como se ha dicho en esta columna, uno de los grandes logros de la política comercial mexicana había sido evitar contaminación entre temas. La tentación de mezclar las agendas para obtener soluciones será muy grande. 

El segundo problema es la falta de experiencia. Aunque este aplica de manera horizontal, en particular los funcionarios de la Secretaría de Economía tenían años de experiencia en diversos temas comerciales. Desde luego, esto no implica denostar de ninguna manera a los funcionarios de la cancillería pero, al igual que muchas áreas en un escenario mundial complejo y altamente especializado, se requiere de la experiencia que sólo se obtiene con años de práctica.

El tercer problema es la pérdida de liderazgo y presencia. En una administración que se resiste a participar en foros internacionales, el liderazgo y presencia de nuestras representaciones en el extranjero se vuelve clave. Asimismo, la red de contactos que construyeron funcionarios de otras dependencias es fundamental en la participación en estos foros. No se deben menospreciar los beneficios del acercamiento personal. Estas redes tan importantes de relaciones humanas se van a perder. En el contexto del comercio internacional es aún más relevante ya que se trata de un pequeño grupo de funcionarios que, dado lo especializado del tema, se han conocido a través de los años en distintos foros. 

El cuarto problema es la burocracia. La toma de decisiones se complicará. Ahora, cuando se trata de un tema o asunto técnico el funcionario de la Cancillería tendrá que comunicarse con el funcionario de la Secretaría de Economía para resolver un asunto. Esto se dificultará más en negociaciones o temas que se tengan que resolver “en tiempo real”. 

Y finalmente, directamente ligado al tema anterior, están los problemas de operación diaria del comercio internacional. El comercio internacional no se da por arte de magia. Requiere de la labor de un grupo de funcionarios comprometidos, quienes necesitan de las herramientas e infraestructura para apoyar a los agentes económicos en el intercambio diario. No olvidemos el reciente despido masivo de funcionarios que se dio en todas las dependencias, incluida la Secretaría de Economía. Valiosos cuadros se perdieron por una decisión cuya sustancia y objetivo (fuera de alcanzar un monto determinado de ahorros) nunca han sido explicados cabalmente. Se desecharon talentos como si fueran lápices o escritorios. En temas de operación, la secretaría cerró o adelgazó todas sus delegaciones federales y oficinas centrales. Todas estas oficinas eran clave para la operación diaria del comercio internacional. A esto se le suma la pérdida de interlocutores directos en el extranjero.

En consecuencia, no sólo se perderá experiencia, presencia y liderazgo, esta decisión también generará problemas en la operación del comercio internacional. Desafortunadamente, la austeridad a rajatabla y sin estrategia se llama: ineptitud.

Profesor Titular, Facultad de Derecho, UNAM.
Exjuez del Órgano de Apelación de la Organización Mundial del Comercio. 

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