La generación podrida

Raúl Rodríguez Cortés

Empecemos hoy con una cita que es denigrante, pero que muestra, sin tapujos, la percepción que han tenido y siguen teniendo de nosotros amplios sectores del gobierno y la sociedad de Estados Unidos.

Empecemos hoy con una cita que es denigrante, pero que muestra, sin tapujos, la percepción que han tenido y siguen teniendo de nosotros amplios sectores del gobierno y la sociedad de Estados Unidos.

“Los mexicanos son así, no hay de qué preocuparnos… ellos se encargan de matar por la espalda a sus valientes, lo llevan en la sangre, son traidores y cobardes… sólo les interesa cuidar el plato de frijoles y el aguardiente que beben… ellos mismos matarán a su Zapata y a su Pancho Villa… ellos mismos se matarán entre sí, no saben pelear con honor y menos vivir libres… nacieron prietos y esclavos, nacieron nuestros”.

La declaración es de Thomas Woodrow Wilson, quien gobernó Estados Unidos de 1913 a 1921. Externó tal punto de vista en 1914, luego de invadir a México para obligar a dimitir a Victoriano Huerta y respaldar a Venustiano Carranza.

La aseveración de Wilson pronto fue pronóstico cumplido: el 10 de abril de 1919 Emiliano Zapata fue asesinado en Morelos y el 20 de julio de 1923, Francisco Villa fue acribillado en Chihuahua.

Pero el vaticinio de la sumisión, primero vergonzante y luego descarada (no de los mexicanos sino de sus gobiernos y sus élites), empezó a ser realidad a finales de los años ochenta del siglo pasado, cuando el PRI abrió el paso a los tecnócratas y se sometió, para renegociar deudas y reabrir la llave del financiamiento, a las exigencias económicas del llamado Consenso de Washington.

Se había cumplido otra profecía, la de Robert Lansing, secretario de Estado de Wilson: “Debemos abrir a los jóvenes mexicanos ambiciosos las puertas de nuestras universidades y hacer el esfuerzo de educarlos en el modo de vida americano, en nuestros valores y el respeto al liderazgo de Estados Unidos… con el tiempo esos jóvenes llegarán a ocupar cargos importantes, se adueñarán de la Presidencia (y) entonces, sin necesidad de que Estados Unidos gaste un centavo o dispare un tiro, harán lo que queramos”.

Y ese tiempo llegó en 1988 con Carlos Salinas de Gortari, educado en Harvard; Pedro Aspe, en el MIT; Francisco Gil Díaz, en la Universidad de Chicago, y Jaime Serra Puche, Guillermo Ortiz Martínez y Ernesto Zedillo en la de Yale, por sólo citar a algunos.

Para perpetuar el modelo que ha enriquecido a unos cuantos y empobrecido a millones, las élites crearon aquí sus propios semilleros, preponderantemente el ITAM, fundado por el empresario guanajuatense Raúl Baillères, cuyo hijo y sucesor, Alberto, fue reconocido en 2015 por el Senado de la República con la medalla al mérito Belisario Domínguez.

Egresados del ITAM ocupan hoy importantes cargos del gobierno. Unos cuantos, los menos, han egresado de otras universidades privadas del país, pero casi todos con posgrados en Estados Unidos. Ellos han dado curso al modelo neoliberal y varios han protagonizado recientes hechos de presunta corrupción: Peña Nieto, de la UP, la Casa Blanca; Videgaray, del ITAM, la casa de Malinalco; Lozoya, también del ITAM, los sobornos de Odebrecht; Ruiz Esparza, de La Salle, el socavón del Paso Exprés y el tráfico de influencias con OHL; Javier Duarte, de la Ibero, el gran latrocinio veracruzano. Y así un largo etcétera que alinea a una generación podrida.

El actual agotamiento del sistema está en medio del debate de nuestro proyecto de nación: la continuación del libre mercado salvaje o la recuperación, sin cerrarnos al mundo con nacionalismos trasnochados, de la justicia social y la soberanía. Ese debate incluso se está dando al interior del PRI.

Versiones periodísticas aseguraron, hace algunos días, que Videgaray habló seriamente con Ildefonso Guajardo, quien ha manifestado, junto con otros miembros del gabinete, su respaldo a la candidatura de José Narro. Él hoy canciller le dijo que veía en el secretario de Salud a un hombre tendido hacia la izquierda, y que el apoyo debería ser para quienes garantizan la continuidad del proyecto, a saber, José Antonio Meade o Aurelio Nuño.

Por otra parte, Manlio Fabio Beltrones hizo declaraciones al diario español El País, en las que dijo no buscar la candidatura para 2018, explicó la necesidad de los gobiernos de coalición para garantizar la gobernabilidad, exigió el compromiso con los principios del PRI de un eventual candidato externo y advirtió que el tricolor está obligado históricamente a “desdoblarse hacia la izquierda”, ya que hacerlo hacia la derecha le haría tanto daño al tricolor, como el que le hizo al PRD el aliarse electoralmente con sus opuestos, lo que lo diluyó y fortaleció otra opción, Morena. Tal es el debate. Tales los retos que están por venir.
 

INSTANTÁNEAS

1. ENCUESTA CDMX. Morena dará a conocer mañana el resultado de la encuesta que levantó para determinar quién será su candidato(a) al gobierno de la Ciudad de México. La hizo el comité ejecutivo del partido de AMLO, quien rechazó la propuesta de uno de los aspirantes, Ricardo Monreal, de que se levantara una encuesta espejo para validar resultados. La mayoría de los sondeos conocidos hasta ahora dan la ventaja a Monreal, pero es un secreto a voces que la preferida de El Peje es la delegada en Tlalpan, Claudia Sheinbaum. Se ven lejanos Martí Batres y Mario Delgado, los otros dos contendientes.

2. CONCORDIA. Ayer llegó a México una delegación de 26 congresistas y 25 empresarios de Arizona. Firmarán hoy un convenio de colaboración laboral, educativa y comercial en el Senado. Fueron invitados por el senador y aspirante a la candidatura presidencial panista Juan Carlos Romero Hicks, con un mensaje de concordia en medio de la renegociación del TLCAN. Tienen programadas reuniones con el canciller Luis Videgaray y con el gobernador de Guanajuato, Miguel Márquez.
 

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