Michèle Albán (parte II)

Paulina Lavista

Continúo rememorando a Michèle Albán, quién falleció a la edad de 88 años el pasado 11 de diciembre en Tepoztlán, Morelos, y cuyo entierro, me cuenta su hija Mariana, fue emotivo, con música de banda del pueblo, acompañada de sus tres hijos, sus nietos, bisnietos y muchos de los amigos que tanto la querían. Descansó bajo la sombra de un frondoso árbol en el panteón municipal.

Michèle, fundamentalmente, fue siempre maestra de francés, tanto en el IFAL como en las preparatorias de la UNAM, y con su altruista trabajo ayudó a sus maridos siempre.

Durante el tiempo que estuvo casada con Salvador Elizondo, señalaba yo, lo secundó en sus inquietudes. Michèle fue la productora y colaboradora de la película Apocalypse 1900, que realizó Elizondo en los años 60.

Después del complicado divorcio de Salvador, Michèle empezó una relación con el escritor Juan García Ponce para convertirse en su pareja durante más de una década. Juan, desafortunadamente, al poco tiempo de comenzar su relación con Michèle, empezó a tener síntomas de la enfermedad esclerosis múltiple que, paulatinamente, lo fue paralizando hasta quedar postrado en una silla de ruedas sin habla, por lo que Michèle, valiente como era, lo ayudó a continuar escribiendo. Trabajaba con él, le tomaba dictado en la mañanas para escribir sus libros. Lo acompañaba a todo, a las conferencias, al médico, etc. Cuando ya Juan estaba muy enfermo, Michèle se separó de él.

Cabe decir que Michèle Albán fue importante para la literatura mexicana porque procuró que los escritores a su lado produjeran sus obras.

A continuación, fragmentos del Diario donde Salvad or escribe sobre su enamoramiento y conquista de Michèle Albán.

Salvador Elizondo escribe Cuaderno de Diario sin número.

Lunes 5.V.58 (…) Ya casi estaría enamorado de ella si no fuera porque por todo lo demás me siento terriblemente aburrido y deprimido. No he trabajado en mi poema en estos días (…)

Martes 6.V.58.—Mañana va a ser un día importante. Voy a hacer una cena. He invitado a todos mis amigos. Vendrá Michèle y esto es lo que más me interesa. A ver que pasa.

... (Continuarán las entradas del Diario de Elizondio en la siguiente entrega por falta de espacio)

Michèle tenía muchos atributos. Era una gran lectora, era afable, risueña, con gran sentido del humor, ágil conversadora y gran cocinera, por lo que tras la separación de Juan decidió irse a vivir a Tepoztlán, donde con el tiempo abrió el restaurante Las Marionas, considerado en su momento como el mejor del pueblo. Sus recetas eran exquisitas, yo aún preparo muchos platillos deliciosos que aprendí de ella. Michèle venció, airada, todos los retos que la vida le puso. Descanse en paz.
 

Foto: CORTESÍA PAULINA LAVISTA

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