Experimentos fallidos

Miguel Gurwitz

El tema de fondo no es de nombres y apellidos, sino de estructura de trabajo y tiempos para ver y experimentar; el mismo, creo, se ha agotado

¿Qué habrá visto o encontrado Juan Carlos Osorio en Omar Govea o en Carlos Uriel Antuna para convocarlos a los juegos de preparación con dos de las selecciones más competitivas que ha enfrentado en su mandato?

Entiendo que es libre de llamar, ver, mover y observar todo lo que quiera, pero —sin duda— extraña el llamado de estos dos jóvenes futbolistas. Primero, por el nivel de los adversarios; segundo, porque uno pensaría que lo normal es que el entrenador aproveche al máximo a sus jugadores ante el poco tiempo de trabajo que le queda para el Mundial; tercero, y esto podría resultar subjetivo para muchos, pero se deja fuera de la convocatoria a uno de los mejores futbolistas que tiene nuestra liga en la actualidad. Hablamos de Elías Hernández, quien ya ha jugado en el equipo de Osorio y lo ha hecho de manera destacada.

Y no pasa por un gusto personal. Puede ser que un jugador le guste a un entrenador y a otro le desagrade, pero aquí hay elementos que refuerzan la idea de que resulta un tanto injusta su exclusión, ya que —repito—, además de haber cumplido con el equipo mexicano, hablamos del segundo mejor goleador mexicano de la liga, con seis tantos, y del segundo mejor en pases para gol de todo el circuito mexicano.

No dudo de la capacidad de Govea y Antuna, pero no resulta congruente su llamado en este momento y ante estos rivales, más allá de que uno de ellos (Govea) juegue en Bélgica, ya que ese argumento se debilita cuando encontramos a la mayoría de los seleccionados belgas jugando en otras ligas europeas.

El tema de fondo no es de nombres y apellidos, sino de estructura de trabajo y tiempos para ver y experimentar; el mismo, creo, se ha agotado.

Juan Carlos Osorio tiene mucho tiempo trabajando con el equipo, y si su manera de interpretar el futbol (rotaciones), con las que podemos o no estar de acuerdo, establece que no es necesario un 11 titular, lo mínimo indispensable es tener un grupo fijo con el que trabaje de cara a Rusia 2018.

No deberíamos dejar el tema con el flojo argumento de que en los llamados siempre hay quien falte y sobre, y mucho menos que cada entrenador tienen sus sorpresas, porque si revisamos los experimentos de los últimos seis Mundiales, encontraremos que en su gran mayoría fueron fallidos.

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