Presupuesto "ad hoc" para AMLO

Mario Maldonado

Carlos Urzúa llegó puntual al Palacio Legislativo de San Lázaro para entregar el Presupuesto de Egresos del próximo año. Tras cumplir con el acto protocolario y luego de escuchar el único chascarrillo del día, cortesía del presidente de la Cámara, Porfirio Muñoz Ledo (“A pesar de que estamos en posadas, este presupuesto no es una piñata, es un proyecto nacional”) el secretario de Hacienda accedió a contestar preguntas de la prensa.

Como se venía adelantando, el primer paquete económico del gobierno de Andrés Manuel López Obrador fue equilibrado y, dirían algunos, muy neoliberal —la palabra que el nuevo presidente de México mencionó 17 veces en su toma de protesta para explicar el ‘fracaso’ económico del país en los últimos 36 años.

“Hay un compromiso absoluto con la disciplina fiscal y financiera, de manera que se garanticen la estabilidad macroeconómica y el fortalecimiento de las finanzas públicas”, dijo Urzúa en la presentación del paquete económico.

Las estimaciones del documento, que muy probablemente será bien recibidas por los mercados, lucen bastante optimistas si se toman proyecciones de casas de bolsa, organismos internacionales y las que presentó la semana pasada la encuesta entre economistas del sector privado el Banco de México.

Por ejemplo, la encuesta de Banxico calcula una inflación promedio para 2019 de 3.5%, arriba del 3.4% del gobierno de AMLO. El tipo de cambio se proyectó en 20.33 pesos por dólar, en contraste con las 20 unidades de los criterios generales de política económica; y en cuanto al pronóstico de crecimiento económico, el sondeo del banco central lo ubica en 1.9%, frente al 2% que prevé el nuevo gobierno.

Si bien las proyecciones de la encuesta de Banxico y las de la Secretaría de Hacienda no son tan distantes, Carlos Urzúa declaró que se trata de cálculos conservadores, particularmente refiriéndose a los del crecimiento del PIB y el precio de la mezcla mexicana de petróleo, el cual lo situó en 55 dólares por barril. Llama la atención esto último, pues no se prevé que los precios internacionales del crudo repunten considerablemente en el corto o mediano plazos.

En cuanto a la proyección de crecimiento económico para 2019, el 2% —que es el promedio que tanto ha criticado AMLO por causa de las políticas neoliberales— es incluso menor al pronosticado hace unos meses por el propio Urzúa, quien dijo que estaría en 2.5%.

Los proyectos sociales llevarán mano en el presupuesto del próximo año. Los programas de Jóvenes Construyendo el Futuro, la beca universal para estudiantes de educación media superior y las pensiones para discapacitados y adultos mayores contarán con más de 168 mil millones de pesos; en tanto, las obras insignia de infraestructura, como el Tren Maya, la ampliación de los aeropuertos, el Corredor Transístmico y los caminos rurales absorberán 27 mil 400 millones.

Otra de las obsesiones de AMLO —Pemex— tuvo un aumento a su presupuesto menor al anunciado por el presidente hace unos días: en lugar de 75 mil millones de pesos, serán 72 mil 600 millones extra para la empresa que dirigirá Octavio Romero y que pretende aumentar a 2.4 millones de barriles al día su producción.

Urzúa exclamó ante el Congreso: “Este presupuesto busca redireccionar el gasto a dos prioridades: capital humano e infraestructura pública; si no hay esto no vamos a poder crecer más rápido en el largo plazo”.

El secretario de Hacienda propuso un presupuesto ad hoc a lo que quería AMLO. Según la Real Academia de la Lengua Española, ad hoc se usa para referirse a lo que se dice o hace sólo para un fin determinado. El objetivo del Presidente es enfocarse a lo social y a rescatar estados del sureste del país, como Tabasco, Chiapas y Campeche, lo cual es loable, aunque muchos lo ven también como una estrategia para ampliar su base de votantes.

¿Otra vez Cambridge Analítica?. Resulta que grupo de siete compañías de comunicación digital, entre las que se encuentra Cambridge Analítica, le reclaman un adeudo de alrededor de 50 millones de pesos a los principales responsables de la campaña presidencial de José Antonio Meade.

Las mencionadas firmas indagan la posibilidad de involucrar en una demanda penal a la estratega del candidato priísta, Alejandra Sota, y a quienes fungieron como responsables del financiamiento durante el último mes de la campaña: José Antonio González Anaya y Carlos Treviño Medina.

Según las empresas, los acuerdos incumplidos para el pago de servicios se realizaron a través de empresas proveedoras de Petróleos Mexicanos; lo anterior, instruido por la ex vocera de Felipe Calderón y avalado directamente tanto por el ex titular de Hacienda como por el ex director general de Pemex.
 

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