Meade, arropado por Romero Deschamps: “así no”

Mario Maldonado

De la misma forma en que los empresarios reviraron a Andrés Manuel López Obrador con la frase “así no”, ante lo que consideraron una serie de calumnias e injurias del político tabasqueño, ahora podrían dedicarle la misma locución al candidato del partido en el gobierno, José Antonio Meade, luego de su encuentro este fin de semana con el líder del sindicato de Pemex, Carlos Romero Deschamps.

Enfundado en una playera blanca con los logotipos de la campaña de Meade, el líder sindical, símbolo del derroche de recursos públicos y el uso desmesurado del poder para beneficio propio, le levantó la mano a Meade como si el candidato no estuviera hundido en las encuestas electorales y como si el PRI no estuviera atravesando una de las peores crisis de su historia.

Pero fue más allá. Reconoció que la casa está sucia y que se debe corregir todo lo que se ha hecho mal. “Que se den cuenta que nadie derrumba la casa porque está sucia. ¿Que necesitamos limpiarla? Claro que sí. ¿Que necesitamos corregir todo lo que nos duele y nos incomoda? También”, señaló quien por años se ha negado
a transparentar los miles de millones que recibe el sindicato que encabeza.

¿Meade y su equipo de campaña no entienden que no entienden, como en su momento describió el semanario The Economist al presidente Enrique Peña Nieto y a su entonces secretario de Hacienda, Luis Videgaray, tras los escándalos de la “Casa Blanca” y la “Casa de Malinalco”?

Un empresario ligado al PRI dice al respecto: “O no entienden que no entienden o ya entendieron que lo único que les queda es tratar de mantener unido lo poco que va a quedar del partido después de las elecciones del 1 de julio”.

El candidato de la alianza PRI-PVEM-Panal no ha sido el dueño de su estrategia de campaña. No lo han dejado actuar y a estas alturas del proceso electoral un golpe de timón podría resultar más bien contraproducente.

La oportunidad, dice un funcionario del gobierno federal, fue el primer debate. Un borrador inicial del discurso de Meade, revela, contenía frases en las que se desligaba del PRI-gobierno y marcaba una clara distancia con el presidente Peña Nieto, pero al final dicha estrategia sucumbió ante lo que también ya era inminente: la sustitución de Enrique Ochoa de la presidencia del partido para darle paso a uno de los políticos “duros” del PRI, a René Juárez Cisneros, cercano a Emilio Gamboa y a Miguel Ángel Osorio Chong.

La estrategia ahora se enfocará en intentar unir al fragmentado partido más que pelear ya por la presidencia de la República. De otra forma no se explicaría la foto y el apoyo público de Carlos Romero Deschamps, un político tóxico por todos los escándalos que le han rodeado siempre.

En Poza Rica, Meade prometió impulsar la producción petrolera hasta en 3 millones de barriles diarios y pidió a los trabajadores petroleros “salir a la calle a convencer a la gente a que voten por su candidatura”. No obstante, admitió que es una elección “difícil”.

Por eso, los empresarios que ya abandonaron a Meade y quienes están por hacerlo quizá piensen como con López Obrador, que “así no”, o peor: que “así menos”.

El futuro de Romero Deschamps. El líder del sindicato petrolero concluirá su periodo como senador el 31 de agosto próximo y no podrá reelegirse por la vía plurinomial debido a los candados que impuso su propio partido, el PRI.

Sin embargo, a finales de 2017 fue reelegido por seis años más al frente del sindicato… pese a llevar 22 años en esa posición. Es decir que deberá trabajar con el nuevo presidente de México. ¿Qué va a pasar con el líder petrolero si gana Andrés Manuel López Obrador o Ricardo Anaya?

En su discurso de destape como candidato presidencial y en las posteriores entrevistas con medios de comunicación, Ricardo Anaya puso el tema sobre la mesa al criticar al ex presidente Vicente Fox por no haber encarcelado a Carlos Romero Deschamps por el llamado Pemexgate.

Anaya utilizó una imagen del líder sindical para criticar el desvió de más de mil millones de pesos del STPRM a la campaña del priísta Francisco Labastida Ochoa en 2000; empero, en el mismo evento estuvo arropado por algunos de los mejores amigos de Romero Deschamps, como el ex candidato presidencial Diego Fernández de Cevallos.

AMLO, por su parte, ha señalado a Romero Deschamps como parte de la “mafia del PRI” y lo ha acusado de perpetuarse en el sindicato de Pemex gracias al “poder corruptor”. Critica la vida de lujo de sus hijos, pero tampoco ha transparentado cómo se financia él y su familia, que no ha estado exenta de escándalos.

Así que probablemente muy poco se pueda hacer contra el poderoso líder petrolero el próximo sexenio.

 

 

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