Los ‘escapistas’ de Pemex y el caso Odebrecht

Mario Maldonado

Casi nada se ha sabido de los altos funcionarios de Pemex que salieron en desbandada de la petrolera mexicana poco antes y después de que su entonces director general, Emilio Lozoya, dejara la empresa en febrero del 2016 entre escándalos de corrupción y mala administración. Algunos de ellos fueron rescatados por sus contactos en el gobierno; otros optaron por la consultoría; y otros se fueron a Estados Unidos. A pesar de que durante su paso por Pemex ostentaron puestos estratégicos y eran personajes visibles, hoy, cual escapistas profesionales, desaparecieron de la arena pública.

Hablamos de ex funcionarios de Pemex como Froylán Gracia Galicia, ex coordinador de la dirección general; Víctor Díaz Solís, ex director Corporativo de Administración; Arturo Henríquez Autrey, ex director de Procura y Abastecimiento; Miguel Tame Domínguez, ex director de Pemex Refinación; Alejandro Martínez Sibaja, ex director de Pemex Transformación; Carlos Roa Rodríguez; ex coordinador de Asesores; Gustavo Hernández García; ex director general de Exploración y Producción y ex asesor de Alianzas Estratégicas; Leonardo Cornejo Serrano, subdirector de Proyectos Industriales; y Rodrigo Arteaga Santoyo, ex secretario particular de Emilio Lozoya Austin, quien cierra el “grupo de los 10” ex directivos que siguen en el ojo del huracán… y en la mira del equipo del candidato puntero en las encuestas, Andrés Manuel López Obrador, por el escándalo de Odebrecht.

Los únicos dos personajes que se mantienen en puestos públicos, de bajo perfil, son Víctor Díaz Solís, quien en su momento fue sustituido por Carlos Treviño, actual director general de Pemex. Díaz Solís, por cierto, fue secretario particular de Emilio Lozoya Thalman, padre de Lozoya Austin, cuando éste se desempeñó como titular del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE) de 1988 a 1993. Actualmente despacha en la Comisión Federal de Electricidad. Fue rescatado por el presidente del PRI, Enrique Ochoa.

El otro directivo que sigue en Pemex es Leonardo Cornejo Serrano, por influencia del consejero mejor pagado de la petrolera: Jorge Borja Navarrete. Cornejo Serrano es uno es uno de los funcionarios que firmaron contratos con Odebrecht y está en la mira de las autoridades mexicanas por el escándalo de corrupción internacional.

Froylán Gracia reparte su vida entre Polanco y las Lomas de Chapultepec, en México, y entre Houston y Nueva York, en Estados Unidos. Se ostenta como consultor en energía y administración pública. En febrero pasado, la Secretaría de la Función Pública (SFP) le notificó inconsistencias en su evolución patrimonial, específicamente sobre dos inmuebles en la Ciudad de México y una cuenta bancaria. Es otro de los involucrados en el escándalo de Odebrecht, al igual que Miguel Tame y Alejandro Martínez Sibaja, cuyas filiales de Pemex a su cargo firmaron contratos con la constructora brasileña. De estos dos últimos ex directivos es de quienes menos se sabe. Se cree que están retirados, muy probablemente fuera del país.

Arturo Henríquez Autrey pasa largas jornadas en Estados Unidos, principalmente en Houston. Es directivo de la organización Texas Health Resources, la cual opera una red de 24 hospitales en el estado de Texas. Gustavo Hernández Galicia es director ejecutivo de la firma GH Energy Consultants; Rodrigo Arteaga Santoyo también es consultor y sigue muy cerca de Emilio Lozoya. Carlos Roa Rodríguez regresó a ser consejero de la organización Inter-American Investment Corporation, con base en Washington D.C., enfocada en promover la inversión privada en América Latina.

Emilio Lozoya, por su parte, regresó a sus negocios privados. Despacha desde su oficina de Prado Norte, en la Ciudad de México. Va y viene constantemente a Estados Unidos y Europa. Se deja ver a menudo en los restaurantes de Polanco y la Condesa con su familia, incluido su padre, el ex secretario de Energía, Minas e Industria durante el sexenio Carlos Salinas de Gortari.

La huella de los ex funcionarios de Pemex es relevante por las sanciones que impuso hace unos días la Secretaría de la Función Pública a Odebrecht y la respuesta de la constructora brasileña mediante desplegados en medios de comunicación. La dependencia a cargo de Arely Goméz multó con mil millones de pesos a dos filiales de Odebrecht y las inhabilitó para celebrar contratos con el gobierno federal durante dos años y seis meses. Asimismo, sancionó a dos representantes legales de la constructora, con un millón 262 mil 222 pesos cada uno. Uno de ellos es el ex director Luis Weyll, quien admitió en una corte brasileña haber entregado 10 millones de dólares a Lozoya Austin.

La SFP pidió a Odebrecht cooperar con la entrega de información para reducir las sanciones, sin embargo, “en abril de 2017 la empresa solamente presentó un escrito sin aportar elementos de prueba que permitieran acreditar su confesión o colaboración respecto de hechos constitutivos de alguna infracción concreta”. Al respecto, la firma brasileña anunció que impugnará las sanciones por considerarlas “infundadas e improcedentes”. La novedad es que esto podría dar al traste con la estrategia del gobierno, específicamente de la PGR y de Pemex, que tienen congelado el caso porque así conviene a sus intereses políticos.

El tema se vuelve aún más importante en el contexto de la elección presidencial y la alta posibilidad de que Andrés Manuel López Obrador gane la elección el 1 de julio. El escándalo de Odebrecht —el cual no ha encontrado responsables en México y ha sido reservado por Pemex hasta 2021— es el caso perfecto para asestar el primer golpe. La propuesta del tabasqueño para ocupar la secretaria de Energía es Rocío Nahle, quien no se cansa de decir que “cuando sea secretaria va a meter a la cárcel a todos los funcionarios y ex funcionarios mexicanos involucrados con Odebrecht”.

 

En la foto: Oficinas de Odebrecht.

Twitter: @MarioMal
Correo: [email protected]

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