El difícil año que le espera al secretario de Hacienda (y al PRI)

Mario Maldonado

José Antonio González Anaya se sacó la rifa del tigre. La tormenta perfecta para la economía mexicana, cortesía de Estados Unidos, se ve cada vez más cercana. Ayer la Cámara de Representantes de Estados Unidos aprobó la mayor reforma fiscal en 30 años y para sorpresa del flamante secretario de Hacienda, entrará en vigor en 2018.

El gobierno del presidente Enrique Peña Nieto estimaba que la reforma tributaria de Donald Trump, que plantea recortar de 35% a 21% la tasa corporativa para las firmas estadounidenses y de 39.6% a 37% la tasa impositiva para personas físicas, tomaría al menos el primer trimestre del próximo año para aprobarse y entraría en vigor en 2019, ya con la nueva administración. Pero su cálculo falló y la mayoría de los ajustes comenzarán a aplicarse a inicios del próximo año.

Para el secretario de Hacienda, el gobierno federal y el virtual candidato del PRI, José Antonio Meade, es una mala noticia porque inexorablemente tendrán que hacer ajustes fiscales el próximo año, en medio del proceso electoral. El problema más grande, sin embargo, es que no hay mucho margen de maniobra para recortar impuestos, sobre todo tras la asignación de recursos extraordinarios (43 mil millones de pesos) que se otorgaron a las labores de reconstrucción en el paquete económico de 2018, junto con la condonación de impuestos para los damnificados.

Hace un par de semanas le pregunté a González Anaya cuál sería su as bajo la manga si la reforma hacendaria de Trump se aprobaba más pronto de lo esperado y respondió que lo primero sería revisar la carga fiscal efectiva, es decir, de forma integral, incluyendo los impuestos que se pagan en cada uno de los estados del país vecino, y en segundo término ver cuál es la reacción de otros países.

“El as bajo la manga lo vamos a sacar cuando aquello termine (de aprobarse y entre en vigor)”, me dijo. Pues ese escenario podría darse antes de que concluya esta semana, así que pronto sabremos cuáles serán las medidas emergentes del secretario de Hacienda.

La difícil tarea de buscar dinero para tapar el boquete fiscal que ocasionaría una reducción en el Impuesto Sobre la Renta (ISR), o vía el aumento de deducciones de impuestos para las empresas, se podría combinar con una posible ruptura del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) y con el menor dinamismo económico derivado del aumento de las tasas de interés. Todo esto en un año electoral donde el candidato del partido en el gobierno no lidera en las encuestas.

Asimismo, un entorno de mayor volatilidad podría hacer que no se cumplan los estimados fijados en el paquete económico 2018 en torno al precio del barril de petróleo y el tipo de cambio, lo cual podría presionar aún más a la economía mexicana el próximo año.

Osvaldo Santín, como jefe del Servicio de Administración Tributaria (SAT), tendrá la titánica tarea de buscar recaudar más impuestos y casi la única forma de lograrlo sin afectar a los que ya pagan es ir tras el comercio informal. Sin embargo, al mismo tiempo él y su jefe González Anaya tendrán que andar con pies de plomo para no afectar al candidato del PRI en el proceso electoral.

Ya veremos si, efectivamente, como dice González Anaya, la Secretaría de Hacienda no hace política electoral.

Empresarios presionan. Los empresarios mexicanos y extranjeros están presionando al gobierno para que ejecute cambios fiscales, lo cual sería una especie de revancha en contra de la reforma tributaria que impulsó a inicios del sexenio Luis Videgaray, compañero de fórmula del actual precandidato del PRI, José Antonio Meade, y del titular de Hacienda, José Antonio González Anaya.

 

 

 

El Consejo Coordinador Empresarial y la Coparmex pidieron al gobierno del presidente Peña Nieto analizar los impactos económicos y tomar las medidas para que el país se mantenga atractivo y que no haya una salida de capitales ni cambios de domicilios fiscales, lo cual afectaría la recaudación.

 

 

 

La propuesta de la Coparmex es que haya una reducción gradual del ISR al nivel de OCDE, que es de 24.66%, y que se hagan deducibles las prestaciones laborales.

Prenden las alertas. El Consejo de Estabilidad del Sistema Financiero, conformado por Hacienda, el Banco de México, la Comisión Nacional Bancaria y de Valores, la Comisión Nacional de Seguros y Fianzas, la Consar y el Instituto para la Protección al Ahorro Bancario, actualizó su balance de riesgos y colocó la reforma fiscal de Estados Unidos y la renegociación del TLCAN como los dos principales riesgos para la economía nacional. Posdata. Pepe Toño le prometió al Presidente que cerraría con buenas cuentas el sexenio. Los retos que ha tenido al frente del IMSS y de Pemex los resolvió bien, pero ahora sí veremos de qué está hecho uno de los funcionarios más respetados del gabinete presidencial. En ello se juega su futuro como funcionario público.

 

 

Twitter: @MarioMal
Correo: [email protected]

TEMAS RELACIONADOS

Comentarios