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CCE: el costo de darle por su lado a AMLO

Mario Maldonado

Juan Pablo Castañón se mantiene en lo dicho, pese a la lluvia de críticas que recibió: habrá mesas de análisis sobre la viabilidad del Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM). El presidente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE) pactó con Andrés Manuel López Obrador (AMLO) llevar a cabo esta discusión durante un congreso de la Cámara Nacional de la Industria de la Construcción, en Guadalajara, Jalisco, el 23 de marzo pasado. El líder empresarial calculó, sin consultarlo con nadie del consejo, que era mejor “darle por su lado” al candidato de la alianza Morena-PT-PES que enfrentarlo. Al fin y al cabo, supuso, sus argumentos técnicos y económicos para cancelar el proyecto y construir dos pistas adicionales en la base militar de Santa Lucía no tienen sustento.

El problema, sin embargo, es que seguirle el juego a AMLO en el tema del nuevo aeropuerto lo único que hace es mantenerlo en los reflectores; y segundo, el hecho de que en las mesas de análisis concluyan que es viable seguirlo construyendo en la zona del lago de Texcoco, en el oriente del Estado de México, no significa que si se convierte en presidente de México no lo va a poder echar abajo. La estrategia de las mesas técnicas, pues, es arriesgada y contraproducente, coincidieron empresarios consultados.

Aquí contamos que el multimillonario Carlos Slim, uno de los principales contratistas del NAIM, ya le mandó a decir a AMLO a través de su asesor Alfonso Romo que la idea de cancelarlo es una “locura”. Y precisamente el día en que Castañón y AMLO pactaron las mesas de análisis, el magnate, a través de su Grupo Financiero Inbursa, adquirió 43% de los certificados del Fideicomiso de inversión especializado en infraestructura (Fibra E) que colocó el administrador del nuevo aeropuerto.

En la misma línea que Slim están todos los contratistas del NAIM, incluidos empresarios como Olegario Vázquez, Carlos Hank, Bernardo Quintana e Hipólito Gerard, menos los que no han ganado uno solo, como es el caso de Mota Engil, a cargo de José Miguel Bejos.

El primero que mandó a volar (valga la metáfora) el pacto Castañón-AMLO fue el gobierno federal. El político tabasqueño propuso establecer una mesa tripartita en la que participen cinco técnicos del equipo de AMLO, cinco de la iniciativa privada y cinco del gobierno federal. Pero el titular de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, Gerardo Ruíz Esparza, y el director del GACM, Federico Patiño, ya le dijeron al presidente del CCE que, si sabe contar, no cuente con ellos. Y entonces Castañón optó por deslizarles una invitación a los candidatos presidenciales.

El candidato de alianza que encabeza el PRI, José Antonio Meade, al parecer ya aceptó participar en las mesas, pues lo ve como una oportunidad para combatir a AMLO y colgarse la medalla si se concluye que el nuevo aeropuerto es viable, lo cual es lo más probable. El que no ha aceptado y quizá no lo haga es el candidato del Frente, Ricardo Anaya, quien no está interesado en polemizar sobre un proyecto que arrancó la administración del presidente Enrique Peña Nieto. Los independientes Margarita Zavala y José Rodríguez Calderón sí estarían interesados, ya que les daría mayor visibilidad.

Juan Pablo Castañón dijo hace unos días que las mesas técnicas para debatir la viabilidad del NAIM podrían llevarse a cabo entre los debates de los presidenciables del 22 de abril y el 20 de mayo.

El presidente del CCE desoyó a todos sus críticos, empezando por la Canaero, el organismo que agrupa a los principales afectados: las aerolíneas. La cámara que preside Sergio Allard le hizo llegar un escrito en el cual expuso que la viabilidad de la obra no está a discusión, pues su diseño y construcción fue analizado y discutido durante varios años por expertos e instituciones internacionales en aeronáutica como el Centro para el Desarrollo de Sistemas Avanzados de Aviación de los Laboratorios MITRE, la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA), la Asociación Latinoamericana y del Caribe de Transporte Aéreo (ALTA), la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI), así como diversas organizaciones e instituciones empresariales y académicas de sectores estratégicos.

Además, la cancelación del nuevo aeropuerto daría al traste con la inversión de 25 mil millones de dólares por parte de empresas como Volaris, VivaAerobús y Aeroméxico para sumar más de 200 aviones a su flota.

La IATA, el máximo organismo de la aviación internacional, también se pronunció al respecto y le puso números a la “travesura” de AMLO: la cancelación del nuevo aeropuerto costaría 20 mil millones de dólares en contribución al Producto Interno Bruto, 200 mil empleos y la pérdida de 20 millones de pasajeros al año hacia 2034.

El pacto de Castañón, que presidirá el CCE hasta 2019, también se trató de una estrategia de acercamiento con AMLO, bajo la consigna de que a nadie de la IP le conviene estar distanciado de él si se convierte en presidente. El error de cálculo fue hacerlo mediante uno de los proyectos más controvertidos y con la certeza de que iba a perder, pues el líder de Morena sí o sí va a revisar los contratos en los que intuye que hubo corrupción. Y claro que los podrá echar abajo.

Twitter: @MarioMal
Correo: [email protected]
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