El secreto del secreter inglés

05/07/2019
05:18
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La historia del secreter inglés es como sigue, en una subasta de antigüedades que realizamos en nuestro salón de las Lomas de Chapultepec salió a la venta un secreter inglés de finales del siglo XIX; la descripción indicaba, además de las medidas, que fue fabricado en el Reino Unido en madera de caoba, constaba de tres cajones en la parte inferior; en la parte superior una tapa abatible forrada con piel (ya muy descolorida) con soportes cuando abierta, y al interior, al centro, una puerta flanqueada por dos cajones y casilleros para guardar papeles. El mueble no era muy grande, pero para su tamaño pesaba más de lo normal.
 
Sale a la venta y hay varios postores levantando sus paletas, al final una pareja de mediana edad se queda con el secreter.
 
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La subasta continúa y unos lotes más adelante, la mujer de la pareja que compró el secreter se acerca conmigo y me dice que le da mucha pena pero que quiere cancelar la compra, la razón era que acababa de hablar con su hija a quien se lo iba a regalar y que al darle las medidas le respondió que no quedaba en el lugar donde lo quería colocar.
 
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En las subastas no se aceptan cancelaciones, en muchos países, a partir de que alguien gana la postura, en ese instante el lote ya es de su propiedad y aquí no podíamos hacer la excepción. La señora insistió mucho y siendo que la subasta seguía su curso y la persona que se los estuvo peleando (underbidder) seguía en la sala, accedimos a explicarle la situación y ofrecerle el secreter por el que se había quedado una puja abajo.
 
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Aceptó sin ningún problema y al día siguiente lo mandó pagar y recoger. La gente que se lo llevó hizo énfasis en que pesaba demasiado para el tamaño que tenía. Así concluyó la venta del secreter.
 
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Pasaron unas semanas y como es costumbre con clientes de una casa de subastas, volví a ver al comprador del secreter en otra subasta de antigüedades.

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Lo saludé y le pregunté que cómo le había quedado el secreter inglés, con una gran sonrisa me comentó que muy bien en el último lugar que le encontró en su casa ya que los anteriores, ya fuera por la altura o lo ancho, no quedaba y cada vez que lo mudaba, lo sentía más pesado de un lado por lo que le entró una curiosidad natural de saber por qué la desproporción del peso, sacó todos los cajones y estuvo buscando el porqué pesaba más de un lado que de otro, sin encontrar razón alguna.
 
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Finalmente, un domingo en la tarde fue tal su frustración al no encontrar explicación que se abocó en buscar con más atención algún cajón secreto y cuál fue su sorpresa que lo encontró. Abrió la puerta central y a puro tacto sintió lo que era el botón del mecanismo que abatía un costado del compartimento donde, a su vez, se encontraba otro compartimento secreto. Al introducir la mano y hurgar fue sacando unas monedas envueltas como las que dan en los bancos en cartoncillo y además en una franela color obispo, al revisarlas se percató que eran unas monedas de plata mexicanas, incluyendo unos centenarios.

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Las monedas hacían que el mueble pesara más de un lado, y al estar bien colocadas y envueltas en cartoncillo y en la franela color obispo no hacían ningún ruido al mover el mueble. La cantidad de oro y plata o en monedas no me la quiso decir, lo que sí comentó es que el secreter le salió gratis (en aquella época fueron unos 80,000 pesos) y que todavía le quedó algo.
 
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Rod Stewart dice que “…Some Guys Have All The Luck…” en este caso el tesoro secreto del secreter fue entregado a quien el secreter decidió… es obvio decir que la pareja que lo ganó originalmente nunca supo de lo que se perdió por unos cuantos centímetros.