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Regresa Cruz Azul, pero el Azteca sigue manchado

Es increíble que sea eso lo que más llame la atención, en vez de hablar de un regreso de la Liga esperado por la afición

El arranque del Apertura 2018  tiene como gran atractivo el regreso del Cruz Azul al estadio del  América,  lugar  en  donde  jugó  como  local por última vez en la temporada 1995-96, el último torneo largo. Su partido  final fue contra el América, precisamente, el 17 de abril de 1996, y lo perdió 0-3.

Es increíble que sea eso lo que más llame la atención, en vez de hablar de un regreso de la Liga esperado por la afición, ya que —quitando al propio Cruz Azul y al Monterrey— no hay otro equipo que realmente haya hecho inversiones como para tener un inicio de Liga esperanzador y espectacular.

Pero este torneo, sí marca el intento por regularizar el cumplimiento del contrato de compra-venta de los tenedores de palcos y plateas en el Estadio Azteca, aunque no del todo.

Cuando el estadio se inauguró, el 29 de mayo de 1966, se pusieron a la venta lugares de lujo para aficionados pudientes, llamados coloquialmente palcos y plateas, con los cuales —a quien los adquiriera— se le prometió una serie de beneficios que no han sido cumplidos, evidenciando irregularidades y hasta cayendo en un fraude.

Resulta que estos títulos de propiedad, vendidos por el Estadio Azteca, en aquel momento manejado por Futbol del Distrito Federal S. A. y posteriormente por Grupo Televisa, que respeta todos los compromisos adquiridos por el primer vendedor, no han sido respetados.

En dicho documento se comprometen a que los equipos América, Atlante y Necaxa jueguen sus partidos como locales en el Estadio Azteca durante 50 años. El Atlante se fue de esta sede en 2007 y el Necaxa en 2003. Los Rayos, ni sumando sus dos etapas en el inmueble, cumplen con ese lapso. Por eso aparecieron, en algún momento, el Atlético Español y el Cruz Azul.

El América tuvo como sede, sin compartir con nadie, este estadio, por un periodo de 11 años, así que el incumplimiento de contrato a quienes invirtieron en palcos y plateas fue evidente, hecho que llevó a algunos dueños a intentar una reclamación, pero fueron frenados en seco a principios de esta década.

Otra irregularidad y falta de incumplimiento en el contrato de compra-venta es que existe una cláusula donde se establece una penalidad, si es que no existiera futbol en el estadio durante más de un mes. El tenedor de palcos y plateas tendría una remuneración que podría alcanzar el triple de lo invertido, así que señores dueños ¿qué esperan para reclamar lo que les deben? Porque es totalmente comprobable que se trata de incumplimiento a lo establecido en los contratos del Estadio Azteca.  

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